viernes, 28 de noviembre de 2025

La caída del rey


 

Difícil adaptación la del ENRICO IV, de Pirandello, que Marco Bellocchio puso en pie junto a Tonino Guerra, alejándola todo lo posible de su carácter teatral y aprovechando su potencia fabuladora para construir un sorprendente alegato político, que daba cuenta de la compleja situación de la Italia de principios de los 80. Nominada a la Palma de Oro de 1984, sólo le objetaría la evidente austeridad de medios, compensado con un trabajo actoral impresionante, con un maravilloso Marcello Mastroianni, al que daba estupenda réplica una ya madura Claudia Cardinale, en un rol desdoblado asimismo en el de la joven Latou Chardons. La historia nos lleva hasta el día en el que un joven aristócrata celebra una fiesta medieval, con la mala fortuna de caerse de un caballo y golpearse la cabeza, lo que lo sume en una realidad alternativa que lo deja permanentemente en el rol del rey alemán Enrique IV. Muchos años después, sus mismos allegados y compañeros deciden plantear una puesta en escena definitiva para traerlo a la realidad, sin sospechar que quizá sean ellos y sus dilema morales quienes sucumban. Sin ser uno de los mejores trabajos de Bellocchio, mantiene la fuerza contestataria de su discurso, desbocando el mero drama hacia un pirólisis social, contrastada entre lo que parecen las buenas intenciones del "mundo real" y la elocuencia de una locura que coloca a cada personaje frente a un espejo deformante.
Saludos.

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