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domingo, 6 de julio de 2025

Rincón del freak #655: Vivir, comer, dormir, contentar a los dioses...


 

De verdad que lees la sinopsis de CONQUEST y se te pone como columna de templo babilonio ¿Arqueros mágicos? ¿Hechiceras vestidas con una máscara nada más? ¿Hombres lobo? ¿Zombis? ¿Delfines aliados del héroe? ¿Nunchakus hechos de hueso? ¿Hombres-roca? ¿Hombres-topo? ¿Hombres... lo que sea? ¿Toplesses gratuitos? ¿Claudio Simonetti como un niño chico con su sintetizador nuevo? ¿Lucio Fulci rescatando escenas calcadas de aquella ZOMBIE 2 y la de EL MÁS ALLÁ? Irresistible todo. Luego ves a Jorge Rivero con peluca que se mueve y apurado Gillette y se te pasa. Andrea Occhipinti con pinta de lateral izquierdo del Brescia, y recuerdas en qué liga juegas. Violeta Cela en pelotas, pero sin que se le vea la cara, y entonces ya no cabe duda: entonces te la colaron en el videoclub, y más de cuarenta años después te rascas la cabeza pensando en esa portadaca, el anzuelo menos dañino. Recordad, niños: yo tenía vuestra edad en los ochenta, y limpio de Prozac...
Saludos.

domingo, 29 de enero de 2023

Rincón del freak #539: Por los títulos los conoceréis...


 

Se me ocurre que hay una serie de películas a las que resulta imposible desligar de cierta memoria sentimental. Lógico cuando venimos de un mundo tan diferente al actual, donde los carteles promocionales de los estrenos podían encontrarse pegados en muroso colgados de las farolas. No era extraño, por tanto, que a un chaval de ocho años, como es mi caso, le hayan acompañado sensaciones que finalmente pertenecían a una imaginación sobrestimulada. Lo he comprobado de primera mano al revisar, por ejemplo, QUELLA VILLA ACCANTO AL CIMITERO, ya que aún me perseguía la curiosidad infantil por un título tan sugerente. AQUELLA CASA AL LADO DEL CEMENTERIO, con la ilustración de dicha casa, rodeada de tumbas y con un extraño ser blandiendo un cuchillo de cocina; no sería posible hoy día, pero entonces recuerdo ver el cartel en plena calle. Impresionaba, por supuesto, incluso aunque ni siquiera se accediese a la película. Verla cuarenta años después confirma dos cosas: que ha envejecido fatal y que hay títulos que se sobreponen a la calidad del film que anuncian. Es una sensación extraña, pero genuina, y por tanto destacable.
Yo sólo la recomendaría a los muy cafeteros, lo tengo más que claro.
Saludos.

domingo, 14 de marzo de 2021

Rincón del freak #447: El enigma de la pistola infinita


 

¿Puede una pistola tener 39 balas? Sí, en el universo imaginado por Lucio Fulci. Necesitamos ciegos: tenemos lentillas de verde pantanoso. El guion no es lógico, y así debe ser. Un personaje está vivo, y al segundo siguiente ya no. Los rostros... Los rostros son un problema, así que desfigurémoslos. Nos sirven ganchos, cadenas, disparos, cuchillos, agujas de punto, cristales, ácido o arañas. Sí, arañas arrancando tejido facial... Todo bien en THE BEYOND, aunque a mí me gusta más el original, E TU VIVRAI NEL TERRORE!... L'ALDILÀ, que es un título para una cosa como ésta. Una cosa, debo recordar, ampliamente reivindicada desde los 40 años que han pasado de su estreno, en un 1981 que sembró espectadores turulatos ante esta rareza inclasificable, a medio camino del horror onírico y el ensamblaje de restos de saldo. Hay una casa en Louisiana, cuyo sótano es la puerta al infierno; y en el estupendo arranque, unos lugareños con antorchas torturan y masacran a un pintor que allí vive, y que está dedicado a una única obra, una alegoría sobre la "tierra de los muertos". Eso lo suponemos pretérito, pero el presente llega bruscamente, y presenta a la protagonista (la mítica Catriona MacColl), una joven que acaba de heredar dicho hotel. A partir de ahí, Fulci desencadenado, tirando gente de los andamios, usando polvos de talco y salsa de tomate, con fondo sonoro estreñido y destrozando toda facialidad que por allí asome. Ahora bien, esta sí que es tan mala que es buena, y sus soluciones formales son tan audaces como imitadas. Por todo ello, hay que verla, por eso y por un desenlace que es lo más cerca que el gore ha estado de ser considerado ligeramente intelectual...
Saludos.

domingo, 7 de enero de 2018

Rincón del freak #297: El síndrome Burger King



No se me ocurre otro término para explicar todo fenómeno cinematográfico en el que, indiferentemente de la calidad, lo que sobresale es la extraña querencia por todo lo que un europeo que no haya ido nunca a Estados Unidos identificase como "típicamente americano" e incorporase como una especie de "embellecedor". Son niños rubios masticando chicle bajo una gorra de béisbol, hombres de tez curtida y fino flequillo grisáceo que estrechan a mujeres histéricas hasta convencerlas de su protección. Puestos de perritos calientes en un parque, taxis amarillos a toda velocidad, comer en cualquier sito a toda velocidad y luces de coches policía con una monótona voz ininteligible desde una radio. Lo hemos visto demasiadas veces y lo hemos aceptado sin pararnos a pensar que no son más que elementos externos, adornos sin peso específico o salsas de sabor intenso que ayudan a enmascarar el verdadero sabor de la hamburguesa. El de hoy es sólo un ejemplo, una peliculilla del inefable Lucio Fulci, que probablemente sea de los directores que más descaradamente ha nutrido sus trabajos de dicha parafernalia, con discutibles resultados siempre, pero títulos a los que por una razón aún no explicada volvemos periódicamente sólo para verificar que el tiempo ha hecho estragos irreparables... En nuestra inteligencia también. Se llama(ba) MANHATTAN BABY, y es que ya hasta el título reproducía tan malsana fijación con la parte norte del nuevo continente...
La tienen en YouTube, no me hagan que se la cuente encima...
Saludos.

domingo, 29 de marzo de 2015

Rincón del freak #190: De Brooklyn al Caribe. Viaje gusanero



La total falta de prejuicios llevó a Lucio Fulci a imaginar una invasión zombi a Nueva York utilizando tres planos de un barquito velero a la deriva bajo el puente y otro en el mismo puente (una parte que se adivina apartada, porque los coches van por debajo), con diez o doce actores de espaldas y con ropas raídas, caminando como la procesión del Santo Entierro (y aprovecho para meter la cuñita semanasantera). Porque sí, porque ZOMBI 2, que también se llamó ZOMBIE (sí, con "E"), y que aquí arrasó en aquellas antañosas taquillas con la más solemne nomenclatura NUEVA YORK BAJO EL TERROR DE LOS ZOMBIES, recaudó lo suyo a base de expandir el discurso sin miramientos, sabiendo que lo que pase, aunque sea chorrica, siempre será mejor recibido si salen las barras y estrellas (que es lo que le pasa a Bayona y Amenábar, con más glamour). Pero a lo que vamos, porque aunque la película sea infecta, no puedo dejar pasar la oportunidad de señalar dos momentos míticos del celuloide mascachapas. Y ustedes se preguntarán "¿Pero cómo diablos lo mejor de una peli barata de zombis sucede en alta mar?". Pues atentos. Busquen si no el impagable corte en el que la actriz Auretta Gay, de camino a una isla caribeña, donde se supone que van a desentrañar el misterio de los muertos vivientes, decide quedarse literalmente en bolas, ponerse sobre su cuerpo serrano un equipo de buceo y bajar a las profundidades a... a... ¡Yo qué sé!... Aunque lo mejor viene sólo un poco después, cuando la beldad se vea asaltada por un infame tiburón... Y que resulta que el escualo no es lo peor, sino... ¡un zombi acuático!... ¡Sí, debajo del agua!... ¡Nadando!... ¡Y le muerde al tiburón!... ¡Y el tiburón, hasta los cojones de idiotas, le arranca un brazo!... ¡Lo juro!...
No se la pierdan...
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!