domingo, 28 de diciembre de 2014

Rincón del freak #181: Cuando la osadía no tiene límites... ¡Pim, pam, pum!...



Luc Besson era un director que solía tener su gracia, su arte y su salero. Títulos como EL PROFESIONAL le granjearon una fama que creo merecida y que le hizo ser el único director europeo capaz de competir con las grandes producciones americanas. Porque estamos ante un magnífico director de cine comercial, no nos vayamos por las ramas. Lo malo le ha venido a Besson cuando ha tomado conciencia de sí mismo y ha pretendido sublimar ese cine de la estética y la estlización hasta el punto de querer convertirlo en otra cosa, una burda reflexión filosófica acerca del origen de las cosas... Así, sin anestesia. Es curioso el paralelismo, por tanto, entre la tontorronísima premisa que sustenta a LUCY, su último film, y esa elefantiásica autoproclamación de "yo puedo con todo", que si ya era patético en Yanquilandia, no digamos en el viejo continente. Y quiero decir solamente con esto que LUCY se desbarra ella solita y sin que nadie le pregunte; empieza jodidamente bien, al estilo que mejor le va a Besson, que es el del ¡Pim, pam, pum! alocado y anfetamínico; durante un tiempo parece un cruel relato sobre extorsión, drogas y mafiosos sin escrúpulos, pero no, resulta que nos vamos a sacar de la manga a Morgan Freeman explicando el uso del cerebro humano en una conferencia y, seguidamente, a Scarlett Johansson (y aquí sí que no me la creo, con todos esos tics y gestos raros) convirtiéndose en Neo (sí, el de Matrix) porque se le ha desparramado un paquete de droga que llevaba injertado en su cuerpo. Bueno, podían haber dejado los mamporros, la escena del coche (muy bien rodada, por cierto) y a los coreanos poniendo caras mientras son acribillados (escena recurrente de hace diez años para acá). Pero no. Será que Besson se hace un poco mayor y nos lleva directamente... ¡Tachán!... ¡Al origen del universo!...
Toma ya...
Saludos.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Gente sin aficiones



Mientras me como una bolita de coco, pienso en si no será verdad que Shane Carruth a lo mejor sí es tan inteligente como parece, aunque diez años no le hayan bastado para empezar a usar la narrativa como arma esencial de transmisión de conocimientos. UPSTREAM COLOR es fría, inmóvil, hermética, aburrida, intrascendente y algo tristona; una historia de amor entre dos personas que no se ríen no puede empezar con un ladrón que usa gusanos como arma de coacción, ni puede presentarnos a un émulo de Klaus Schulze que cría cerditos o una piscina que tiene cascotes en el fondo, por mencionar algunas cosas que salen en este ladrillazo repleto de montaje epiléptico (cómodo porque los actores no deben aprenderse una sola línea), música de maquinitas y muebles de Ikea. Aunque lo más curioso sea cómo los directores actuales (sobre todo los que van de modernos) se sacan de la manga un estado de las cosas completamente novedoso, donde nadie habla por el móvil, ni ven la televisión, ni tienen vecinos, ni familia... Todo estupendamente abonado para hablar de viajes astrales en el tiempo y que parezca que no es una experiencia mística. Pero lo es ¿Que a usted le gustó?... Pues muy bien, pero entonces le tocará contárnosla y explicárnosla a los que nos quedamos con la misma cara que cuando Rajoy intentó explicarnos que la luz, en realidad, no ha subido...
Rara... rara... rara...
Saludos.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Danse Macabre



De lo mejor que he visto con diferencia, en cuanto a Sci-fi reciente se refiere, es UNDER THE SKIN, un inclasificable cuento a mitad de camino de una agresividad sexual sorda, callada, y el horror cósmico. Personalmente, reconozco que Jonathan Glazer es un director que me interesa muchísimo; sin levantar la voz como otros cineastas de su generación, es capaz de hacerse un mundo visual propio y reconocible, que le debe muchísimo a Kubrick, es cierto, pero que busca incesantemente su propio lugar y aun a costa de resultar reiterativo o (esto no lo pienso yo) machacón. Al igual que pasara con su también excelente REENCARNACIÓN, es un rostro superconocido, el de una inquietante y muy contenida Scarlett Johansson (sí, amigos, por fin me la creo como buena actriz), el encargado de deconstruirse a sí mismo y reinventarse en otra cosa ante nuestros ojos, tan acostumbrados a identificarlo, y por tanto asumirlo. La falta de datos o explicaciones no hacen más que aumentar la extrañeza e incrementar el grado de sorpresa, una vez que Glazer se decide a mostrar algo más que lo que sólo es sugerido. Aun así, con todo su misterio, todo está bastante claro desde el principio (un comienzo apabullante y que a mí me fascina): estamos ante un usurpador de cuerpos, un alienígena con la misión de captar machos y... Bueno, no podría seguir contando más, pero debo decir que la conjunción de una fotografía fantasmal y la extraña y bellísima partitura ideada por Mica Levi, componen una "Danza Macabra", al mismo tiempo terrorífica y sensual, o un intento de recrear lo que simplemente no podríamos concebir sino en un plano onírico de ensoñación. Otro punto fuerte es el naturalismo con que Glazer rueda en la fría y húmeda Escocia, con actores no profesionales e imbricando a ese alien, mortífero y un poco desnortado, como un inmigrante más, cuya perdición empezará precisamente cuando tome conciencia de algo que hasta entonces le era ajeno, nada menos que la humanidad.
No es fácil de ver, pero es muy recomendable, aunque tres films en 14 años restan entidad a un director con un talento y un potencial innegables.
Saludos.

jueves, 25 de diciembre de 2014

Ojo por ojo



Aspirante a ser el nuevo Rey Midas de eso tan peregrino llamado Intelligent Sci-fi", Mike Cahill propone en I ORIGINS un ingenuo y adorable intento de convencernos a nosotros, los ateos, de que dios (que debe ir siempre en minúsculas, no lo olviden) existe. Para ello se sirve de un tratado de óptica ¿?, un científico despeinado y con pajarita ¿?, un clima que capturó mucho mejor Spike Jonze y una de las muertes más absurdas y risibles de toda la temporada. Aun así, I ORIGINS contiene algunos momentos de buen cine... ¿Que no lo entienden? Mi explicación es simple: Cuando no eres Elia Kazan y tu ineptitud te hace ser amable con tus actores y equipo, sólo te quedan dos salidas. O bien te tiras a la bebida y la coca y te conformas con lo que te ofrezcan tus dos días de lucidez a la semana, como Abel Ferrara, o aspiras a destronar a Terrence Malick. Por la pinta de Cahill, será lo segundo. Francamente, ma importa muy poco esa manía de cambiar el mundo, o destruirlo, o monitorizarlo, o yo qué sé, que obsesiona tanto a los americanos, que digo yo que será porque al no tener relaciones vecinales no pueden aspirar a cambiar su comunidad, así que van a lo grande... No sé, supongo que los pocos que estén leyendo esto estarán recuperándose de alguna conveniente resaca; yo les ayudo diciéndoles que lo escribí ayer, no vaya a ser que dios exista y me castigue...
Está bien para verla en días como hoy, pero provoca más de un bostezo y/o carcajada involuntaria...
Y que viva el mazapán...
Saludos.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Nunca invites a tu ex



COHERENCE habría sido el episodio final perfecto para aquella serie llamada "Friends". Imaginen si no a todos aquellos pijillos reunidos en una última cena de despedida, mientras el tono habitual de comedia se va convirtiendo en un discurso repleto de puyas y rencores, y todo porque un poderoso cometa ha sobrevolado la Tierra y ha disparado las probabilidades de los universos paralelos... Y todo, justo al final. Bueno, la idea es ingeniosa, e incluso no se puede decir que esté en absoluto mal desarrollada, pero a veces ocurre que a los directores jóvenes, a fuerza de no perder rigurosidad, se les olvida que porque nos cuenten veinte veces el mismo chiste no nos va a resultar más gracioso. Así, lo que comienza con una interesante paradoja, termina como el rosario de la aurora, y todo por empeñarse en explicar exhaustivamente una noche en la que todo lo que hay ahí afuera somos nosotros mismos repitiendo cada acto eternamente... Efectivamente, como en la cena de Nochebuena... Ejem... Pero déjenme ahora que sea yo quien les explique por qué dejó de interesarme esta película que al final parece la hermana tonta de PRIMER. Usted quiere reflejar universos paralelos, pero para ello no tiene mejor idea que usar una cena con ocho tipos estirados y del tipo que bebe vino cogiendo la copa mientras te mira a los ojos y sólo piensa en  salir de allí cuanto antes y meterse en su Q7 nuevo. Lo que yo propongo es: en vez de hacerles actuar como un McGyver de Silicon Valley (hombres de acción y reflexión) ¿no hubiese sido más acertada una charla sin más en la que sutilmente el paso del cometa va transformando a esos educados cuarentones en áspides de lengua irrefrenable? Claro, pero eso ya lo hizo antes y magistralmente Cassavetes... y sin cometas ni hostias. Lo digo porque invitar a tu ex a una cena de esas... Hombreeeeee... Coherencia, joder...
Saludos.

martes, 23 de diciembre de 2014

El día de la marmota



No tenía gana alguna de enfrentarme a EDGE OF TOMORROW, penúltimo y ultralujoso blockbuster del género "Tom Cruise", que ya... Pero entre que Mr. Lombreeze me abrió el apetito y que designé esta semana de tristezas y desvaríos como la de la ciencia ficción reciente, al final me encuentro con una película que... que... ¿qué quieren que les diga?... Pues que no está tan mal. De hecho, creo que el principal punto negativo es su insistencia por enrevesar la trama, cuando en este caso está claro que no hacía falta; el mejor sustrato son las impresionantes imágenes de las batallas, pero nos dejan de interesar cuando somos obligados a volver una y otra vez a lo mismo. Como si de un imposible cruce entre el Resnais de JE T'AIME, JE T'AIME y el primer TERMINATOR se tratara, EDGE OF TOMORROW cuenta, por partes, una invasión alienígena por parte de unos bichos que parecen invencibles, pero todo cambia cuando los humanos (listos que somos) descubren que (y no me pregunten cómo) poseen en su fisiología la capacidad de repetir el tiempo ¿? para así perfeccionarse a sí mismos. Un accidente fusionará al personaje interpretado por Cruise y un bichejo de esos, por lo que aquél queda impregnado de éste y también obtiene la habilidad de "reiniciar"el mismo día... aunque sólo si muere. No pasa nada, lo que molan son los tiros y las hostias múltiples, porque el guion es una ida de olla sin mucho interés; aunque hay cosas que me chirrían, como cómo es posible que alguien vea a la pobre Emily Blunt haciendo de heroína con cara de mala leche y, sobre todo, el mamoneo del montaje, con cientos de bucles repetitivos y poca aportación a la idea fundamental. Porque, entre ustedes y yo... ¿A que lo que hubiese molado de verdad era lo de un ejército de mimos?... Yo es que me relamía pensándolo...
Saludos.

lunes, 22 de diciembre de 2014

A las cavernas



Esta semana va a mantener cierta uniformidad conceptual, aunque como todo en este blog ésta sea completamente subjetiva. Ciencia ficción reciente; no necesariamente norteamericana, aunque, como se verá, las cosas caen por su propio peso. Y qué mejor para empezar que DAWN OF THE PLANET OF THE APES, una saga cuya insistencia empieza a ponerme de mal humor; sea porque el cine de Matt Reeves no me gusta (así de claro), porque no veo qué puede aportar a las anteriores que no sea más (digital) de lo mismo, o porque su argumento carece de cualquier atisbo de sorpresa antropológica, que es lo que tanto deleite nos dejaba la original y luego ha sido una especie de peso/tributo a cumplir por cada director que ha aceptado el reto. La anterior nos cogió a todos un poco de sorpresa, y a mí me gustó porque no me hubiese imaginado que aún se podía exprimir el asunto este de los simios; ésta ya me parece explotar directamente al personaje de César, que es, con diferencia, lo muy mejor de un film cuyo argumento trata de mostrar una distopía libre de brutalidades... Ajá... ¿Cómo? Sencillo: haciendo hablar y pensar al mono justo para ponerle la metralleta en la mano, mientras los humanos, o son cartesianos o se los jaman al primer pestañeo. Lo que no me quedó muy claro era cómo podían haber estado viviendo tan cerca los simios y los humanos y sólo se encontraron por casualidad. Y por qué ponen de protagonista (y además buenazo) a un tipo con cara de genocida... Ay, Matt Reeves...
Entretenida, pero a veces es un coñazo indeleznable...
Saludos.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Rincón del freak #180: Me encanta BLADE RUNNER, así que voy a por ello...



... y me llamo Gabe Ibáñez y estoy encantado de haberme convencido mientras dirimía algunas cosas tan importantes como la belleza de las gotitas de lluvia sobre chubasqueros transparentes, taxis roñosos, luces de neón encima de hamburgueserías ambulantes o la conveniencia del japonés para anunciar algo. Me importa un bledo AUTÓMATA; me importa un bledo ver a Antonio Banderas sin pelo y entonando su inglés de la calle Larios; me importa un bledo que se haya autoimpuesto el "exorcismo" de compartir una última escena (bastante lamentable, por cierto) con Melanie Griffith. Y, en suma, me importa un bledo esta barrabasada sin pies ni cabeza, una burda copia de la obra maestra de Ridley Scott, incapaz ni siquiera (y esto es grave) de reírse de sí misma, porque lo peor siempre es tomarnos tan en serio que nos empecemos a creer que estamos haciendo algo acojonante. Yo hago esto muy pocas veces, pero no les recomendaría ni por todo el oro del mundo que pierdan ni un minuto en una película tan innecesaria como ridícula; uno de esos artefactos que vuelven a poner de moda el término "vergüenza ajena" y que llegados a un punto, han perdido tantísimo el norte que la sensación de desorientación prima sobre el cúmulo de despropósitos.
Horrible. Chabacana. Espantosa.
Saludos.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Madrid de los Austrias



Quienes vieron STOCKHOLM y la incluyeron en los Goya no se percataron de que podrían estar ante un interesante punto de comienzo para algo parecido al cine que debería hacerse con más asiduidad, el que mira al talento y no al presupuesto; un cine que celebra sus limitaciones en vez de llorar por no poseer... pues eso, posesiones. La película está muy bien construida, inserta varias sorpresas, fundamentalmente de guion (su gran punto fuerte) y es capaz de conseguir que al fin estemos atentos a qué tienen que decir dos actores españoles en un duelo dialéctico. Habrá a quien le suene a la enésima machada afrancesada, pero sea porque en este país eso no se lleva o porque en realidad quedan muy pocos buenos guionistas, yo diría que esto es otra cosa, un intento de inmersión en un océano de (peligrosos) tópicos y lugares comunes con la esperanza casi heroica de que pueda surgir otra cosa, como así ocurre. Chico conoce chica, pero la chica no quiere conocer al chico; el chico insiste, ella le esquiva. Como todo sucede en un inteligente encadenado que no cesa de perseguir a ambos personajes, el espectador intuye que ha de verse transportado a algo que normalmente en el cine español es un gatillazo, pero que Rodrigo Sorogoyen encara con fiereza y convicción, porque no sólo hace hablar a sus personajes, sino que (oh, aleluya) los hace pensar. Nunca un paseo nocturno, un flirteo, una locura por un polvo, una conquista y, finalmente, una taza de café en una azotea, mientras el cielo se pinta a sí mismo sobre el Madrid de los Austrias, dijeron tanto sobre lo solos que estamos ante nosotros y los demás ¿O quizá es que es así siempre?...
Saludos.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Retrovampirismo



Es curioso que el tema del vampirismo me haya surgido tras ver HERMOSA JUVENTUD más vivamente que con el visionado del film de Serra. La última propuesta del director de LAS HORAS DEL DÍA parece un salto al vacío consciente y una inmolación en toda regla para un artista que podría haber aspirado a una depuración formal radical y sin embargo prefiere el siempre desagradecido rol de cronista de su tiempo, un tiempo y una circunstancia aún más desagradecidos si se quiere. No es fácil montar hora y media contando lo que todo el mundo sabe pero nadie cuenta, si es necesaria la patada en los huevos del sistema de EL MUNDO ES NUESTRO, no menos necesaria (por increíblemente inédita) es la mirada desapasionada y casi quirúrgica a un rincón sin iluminar de cualquier sitio en este país. El problema es dotar el conjunto de sentido, ya que una película también podría definirse como un grupo de imágenes escogidas, y hay que tener muy claro lo que se está contando para que el hastío imperante en cada fotograma no termine por apoderarse de la narración, vampirizarla y así mostrarse ante el público como el enésimo collage burgués, más o menos condescendiente, sobre un lumpen al que mira con ternura desmedida y crueldad inconsciente. Pero Rosales siempre ha sido otra cosa, y no sólo sale vivo del complicado envite sino que borra de un plumazo cualquier tentación paternalista, lastimoso tic de nuestro cine supuestamente "realista". En HERMOSA JUVENTUD lo que se cuenta no es el espíritu de superación de unos jóvenes de hoy en día, ni siquiera hay una denuncia explícita a una situación general de las cosas, situación de la que todos somos culpables en mayor o menor medida; porque lo que finalmente salva el conjunto de este áspero y descorazonador film es lo que no se ve, la entidad que cobran un millar de preguntas que nadie hace y que, por supuesto, nadie va a responder. Por poner un ejemplo, Rosales filma los últimos diez minutos de película como una videoconferencia, sacándonos por completo del inútil proceso de empatía al que pudiésemos haber llegado y apuntándose el final más cruel que el cine español ha visto en años. Cine de vampiros sin vampiros, pero con muertos vivientes...
Saludos.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Mierda en oro



En un momento especialmente significativo de HISTÒRIA DE LA MEVA MORT, Casanova inquiere a la impasible presencia de un simple labriego sobre el valor real de las cosas; hunde las manos en un montón de estiércol y luego se dirige a un carrito lleno de oro. El hombre lo mira indiferente. Antes, el lúcido, anticristiano y juguetón personaje, que tanto juego ha dado a un siglo que no fue el suyo, el XX (y ahora también el XXI), se embelesa atragantándose con lo que le puedan ofrecer las posaderas de una de sus jóvenes concubinas; y en el momento central del film, se atiborra de granadas mientras explica a su iletrado sirviente que cada semilla que ingiera será un capítulo de sus memorias. Seguidamente, vemos al decadente y dicharachero Casanova sentado en su cagadero y apretando, mientras no puede reprimir suaves carcajadas. Quizá al fin esté escribiendo sus verdaderas memorias... Luego, este film-río (a la manera de Serra, sin nada que ver, por ejemplo, con Lav Diaz), a la vez frondoso y ligero, sublime y soez, se desparrama desde Francia hasta los Cárpatos; no entiendo con exactitud la confrontación entre Casanova y Drácula, puesto que ambas figuras ni siquiera llegan a encontrarse, excepto en el (pen)último fotograma, pero puedo concederle a este Albert Serra, más misterioso y elocuente que en HONOR DE CAVALLERIA o EL CANT DELS OCELLS, el que cada paso dado en su caótica búsqueda de la imagen no filmada, no sólo exista composición y hallazgo formal, sino algo parecido a un discurso intencionado. En este caso, la libertad en la que nos son mostradas estas ideas, a veces en exceso abocetadas, dificulta la construcción de un juicio crítico "al alimón". Esto, que minora la posibilidad de expansión, en cambio fideliza a un público que no por preparado ha de ser unánime per se. O mejor dicho: Serra explica con pocos aspavientos la falacia del arte sublime, mierda con apariencia de oro; mejor hundamos las manos en ambas cosas, en todo lo que podamos, si es posible...
Saludos.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Lo que eh, eh...



Si estuviese bien dirigida, la mitad de los críticos hablaría a boca llena de "obra maestra contemporánea"; si estuviese bien interpretada, la otra mitad se desharía en elogios y la elevarían a los procelosos altares fílmicos de la acera "seria". Lo que yo creo es que si estuviese bien dirigida e interpretada, EL MUNDO ES NUESTRO no sería lo que al final es, que además es lo que yo creo que su creador, Alfonso Sánchez (con la inestimable colaboración de su inseparable Alberto López), realmente quería que fuese. Esto es: una patada en los cojones de los hipócritas que la mitad del día que no están llorando y quejándose de "lo mala que está la cosa", lo que hacen es poner a parir a todo el que no le haya dado previamente la razón. Y este cine también tiene que hacerse, que sea todo "ejercicio de estilo" y "homenajes al género". Me gusta, sobre todo, que tiene las cosas muy claras y las dice muy alto, para que no haya duda de qué es lo que está diciendo y moleste, y acojone, aunque sólo sea un poquito, en "el país donde nunca pasa nada". "El Cabesa" y "El Culebra" son lo más opuesto que uno podría pensar que puede ser un héroe, por eso no lo son, por eso no hay héroes de pacotilla, porque "de pacotilla" es todo aquel que se ha instalado en la confortable placenta de la crisis, una crisis que ya nadie sabe si sólo es económica o moral, o de tripas y tragaderas, que de eso aquí tenemos un rato. A velocidad de vértigo, Sánchez y compañía literalmente destripan el tinglado de mierda en el que se ha convertido este sitio donde vivimos y que yo apenas reconozco como mi país; pero por suerte, resulta que todo pasa en la calle de San Jacinto (donde, por cierto, no deben perderse los calamares fritos en la Taberna Miami), y, hombre... ¡Me tocó, pero mucho! Y hasta puedo conceder que para alguien que no sea de aquí resulte complicado seguir la verborrea ametrallante y los chistes y puñetas entre paisanos, porque hasta a mí se me escapaba algo. Pero hay dos o tres momentos alucinantes y que deberían figurar en el imaginario colectivo a partir de ya: desde el desternillante comienzo, con nuestros "héroes" vestidos de nazareno (uno de La Paz y otro de Los Estudiantes) y explicando los motivos de su atraco en una maltrecha scooter, pasando por ese pobre hombre (la galería de tópicos es simplemente apabullante) que tiene que explicarle a todo el mundo por qué tiene que ir a sellar el paro yendo con un mono de trabajo, y desembocando en un final absolutamente antológico y que, insisto a los que no vivan en Sevilla... ¡Eso es así!...
Véanla, por dios bendito y la Santísima Virgen de Nuestro Señor...
Saludos.

martes, 16 de diciembre de 2014

Corazón automático



Además de el mejor disco de Los Ilegales, TODOS ESTÁN MUERTOS es la ópera prima de Beatriz Sanchís, quien llega un poco tarde para recuperar al grupo de fantasmas de la movida, cuando (a dios gracias) parece que podríamos haberlos exorcizado para siempre. De ritmo lánguido, cansino, casi apopléjico, este retrato "en sepia" no se decide, no es valiente al elegir si va a quedarse en el segundo Almodóvar, el plexiglás de Subterfuge o la posibilidad de un episodio piloto malsano de "Cómo conocí a..." Desgraciadamente, la directora y guionista consigue su propósito al 100%: que el personaje principal, interpretado con fiereza y convicción por Elena Anaya, sea lo único que tiene algún interés, porque el resto parecen esbozos inacabados de cuentos en articulación imprecisa. está la historia de fondo del grupo Groenlandia (guiño a Bonezzi, claro); el fantasma que aparece es clavadito a un Eduardo Benavente de la vida, y el conato de contrapunteo lo pone un adolescente de la época en la que se desarrolla el film, 1996, es decir, un émulo de Cobain. Sin solución de continuidad, hay que encajar el rollo de la santería, un coro de boy scouts y una niñata "polinganera" que no sé qué pinta. Al final todo es un batiburrillo con algunas imágenes interesantes, pero he visto videoclips con más contenido; y es que, si soy sincero, mi decepción proviene de que me esperaba otra cosa, una especie de silogismo aterido de indiferencia hacia una superviviente de aquella broma que, sí amigos, ya empieza a durar demasiado. Curiosa, pero intrascendente.
Saludos.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Escape



Esta semana voy con algunos títulos recientes del cine español, por ponernos un poco al día y también para hacer justicia a esas películas producidas en nuestro país y que han supuesto sorpresas agradables... en su mayoría. Recientemente he visto, por ejemplo, OPEN WINDOWS, curiosísimo ejercicio ultraestilístico y de una sutil iconicidad, la que le da su arriesgada puesta en escena multidisciplinar, basada precisamente en el sistema operativo de windows. Tal cual. No desvelaré casi nada de este original thriller, teniendo en cuenta que su desarrollo sigue la lógica de "cuantas más ventanas se abren, más información recibimos"; sin embargo me gustaría señalar dos puntos que me parecen cruciales para entender su porqué. Lo primero es su aplaudible falta de tics en una trama que si se presta a algo es precisamente a repetir movimientos adquiridos por la comodidad de la costumbre, ya que aparentemente se trata de un producto más dirigido a ojos bien acostumbrados y/o condicionados. El segundo detalle es menos positivo, y me ha vuelto a ocurrir con su director, Nacho Vigalondo, del que siempre me espero una cosa y luego me encuentro con otra, lo que no tiene por qué ser necesariamente malo. Vigalondo es un director del tipo embaucador, que empieza sus films atrapando al espectador casi sin esfuerzo, pero luego intensifica su discurso y le exige una atención casi insostenible. OPEN WINDOWS parece tenerte bien enganchado, pero le sobra información y le falta sugerencia; es más exhibicionista que, por ejemplo, LOS CRONOCRÍMENES, y no por la presencia de la ex-pornostar Sasha Grey, que no pasa de scream queen contenida y con caída de párpados, sino porque el afán de Vigalondo es que no quede ni un cabo suelto. Yo digo la verdad, mi verdad, y es que su guion no es tan maravilloso como para darle tanto giro; o: si hubiese echado el freno veinte minutos antes del final, a lo mejor estábamos ante esa esperada (y nunca advenida) LA VENTANA INDISCRETA 2.0. Creo que está en el camino de convertirse en el mejor director de entretenimiento puro de esta maltrecha cinematografía; el relevo de Álex de la Iglesia está asegurado, al menos...
Saludos.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Rincón del freak #179: Nuestro gusano en Afganistán



Si no han entendido nada con el encabezado, o si creen que se trata de un homenaje encubierto a cierto monseñor, lean detenidamente lo siguiente.
La dramatización desubicada, según SyFy es un grupo de marines (que digo yo que serán marines) que va andando por Afganistán. Afganistán es un sitio con cero casas y un montón de fábricas abandonadas ¿? Los marines van andando como el que va a comprar pan. De la nada (insisto, cero casas) salen unos tipos a los que no se les ve la cara por la fea costumbre de llevar turbantes (aunque ello ahorre un pastizal en extras) disparando. Apresan sin dificultad a los marines, los dejan atados dentro de una fábrica abandonada y se quedan fuera discutiendo sobre quién es mejor, si Valdés o Casillas. En esto que sale un gusano gigante del suelo y se los come (a los afganos), y como los marines están fatalmente atados, pues se desatan y se marchan como habían llegado, que es andando, aunque luego le hacen un puente a un coche (sí, un coche) y se piran hasta otra fábrica abandonada que está llena de afganos que no son talibanes, porque los que llevaban turbantes eran talibanes.
Los gusanos se siguen comiendo todo lo que pillan y luego queda viva una muchacha y una chiquilla, el resto se ha quedado por el camino, y todo por... por... La verdad es que no tengo ni puñetera idea de qué hacían los marines por allí. Guerra al terror, lo llamaba Bush ¿verdad?...
Saludos.


PD: ... Estooo, que ya se me olvidaba otra vez el título de esta mier... ejem, película. SAND SERPENTS... Ya te digo...

sábado, 13 de diciembre de 2014

De vacaciones #3



No sé qué diablos le pasó ayer a Blogger. Entre que no pude escribir esto (lo hago el Domingo) y que por la noche asistí a un interminable cena de empresa, que se estiró hasta horas incomprensibles para el entendimiento humano, el Sábado pintó raro. Aunque más rara es PARADIES: HOFFNUNG, película que cierra la trilogía de Ulrich Seidl a la peor gloria de tres personajes que transitan de la sordidez al solipsismo emocional; no es tanto un tríptico sobre la infelicidad, sino más bien sobre una cierta idea de fealdad inasumible en un mundo repleto de máscaras. Curiosamente, Seidl afloja el tono para rematar con la extraña peripecia de Melanie, la hija que aparecía brevemente en la primera entrega. Gorda como su madre, pasará el verano en un campamento de modos casi militares a fin de perder peso y corregir sus excesivos hábitos. Lógicamente y como es de esperar, no sólo se saltará las normas a la torera junto a sus compañeras de cuarto, sino que además se verá atraída por el médico de la institución. Complicada de ubicar en sus herméticos planteamientos, posiblemente sea el mejor film de los tres, aunque le cuesta arrancar y situarnos en la siempre complicada mente de una adolescente engreída, perezosa y equivocada en la totalidad de su transcripción de los demás. Aun repleta de licencias, la mayoría incomprensibles (la escena del bosque es una marcianada total), es verdad que aquí Seidl permite respirar un poco más a sus siempre encorsetados personajes e incluso es capaz de ensayar algo parecido a un encadenamiento dramático. Es menos fría, a la manera en que el director austríaco puede serlo, y deja una sensación más reflexiva acerca de la devastación apuntada en las otras dos entregas, aunque yo señalaría que lo de menos es la inconexión entre las tres, ya que su interacción precisamente sea la tremenda distancia entre tres personas absolutamente solas. Una trilogía imprescindible, incluso con sus imperfecciones, que son muchas.
Saludos.

viernes, 12 de diciembre de 2014

De vacaciones #2



PARADIES: GLAUBE es a la fe fanático-religiosa (yo distingo poco entre ambas categorías) como el picnic que se marcaron entre risas y carantoñas los Riazor Blues y el Frente Atlético el otro día a orillas del Manzanares, con el entrañable resultado que todos ustedes conocen.
Una señora de mediana edad, no tan gorda pero sí separada (la hermana de la de ayer), se arrodilla semidesnuda frente a un cuadro de Jesucristo, se pega de latigazos, se coloca el cilicio y va a comprar el pan. Antes, emplea sus vacaciones en dar por culo casa a casa para reclutar almas que, de no ser por ella, irían del tirón al infierno. Lo curioso ocurre cuando su exmarido vuelve a casa, puesto que es musulmán, aunque un protopunk al lado del leño seco en el que se ha convertido la susodicha, que sólo parece ponerse a tono con la efigie del nazareno. Así, visitará a una emigrante rusa borracha, un demente en calzoncillos y con el síndrome de Diógenes, un matrimonio que duda entre echarla directamente o rociarla con aceite hirviendo y, al volver de sus labores de intendencia, se encuentra nada menos que con una orgía al aire libre de un parque y a la luz de la luna, lo que le causará gran turbación y zozobra. Ya sólo el estilo de su peinado, a lo pan Brezel, o el estampado del vestido, a juego con el empapelado, tirán para atrás, aunque menos que la cara de vinagre de la señora o su insensata obstinación de "legionaria", que haría las delicias de un Rouco cualesquiera... Como siempre, Seidl deja su "miguita" al principio, para que los espectadores más sagaces tengan con qué armar solaz y sudoku. Es decir: sí, usted tiene mucha fe, pero que mucha fe, pero las perras se las gana haciendo análisis y diagnósticos médicos... Pues eso...
Saludos.

jueves, 11 de diciembre de 2014

De vacaciones #1



Me voy a permitir rematar la buena noticia que supuso para el Festival de Sevilla tener a Austria como país invitado con el repaso a una trilogía que ya se pudo ver hace dos años por aquí. Me refiero a PARAÍSO, de Ulrich Seidl, un controvertido paseo por las miserias y rincones más oscuros de la vieja Europa, más vieja, rancia y decrépita que nunca, cuando se la coloca frente a un espejo y se la despoja de toda (falsa) solemnidad. E intentaré hacerlo sin florituras, un poco al "estilo Seidl", seco y reiterativo; aunque no sé si se me entenderá la retranca.
PARADIES: LIEBE. Mujer blanca, gorda y separada que regenta una atracción de coches de choque. Tiene una hermana; tiene una hija. Se va de vacaciones a Kenya. Deja a la hija con la hermana; antes intenta que deje el móvil y ordene su habitación, sin éxito. La hija también es gorda. En Kenya (un resort, en realidad), la mujer blanca, gorda y separada está encantada con: 1- Las vistas desde su apartamento del resort, que dan directamente a una playa. 2- La cantidad de alcohol que puede tomar sin que a nadie le preocupe si está borracha o no. 3- Las pollas de los negros.
La mujer blanca, gorda y separada necesita tirarse todo lo que intente venderle un collar de conchas, pero lo dignifica con algo que ella llama amor. Quizá, si lo intentase al revés, podría terminar sus vacaciones con un par de orgasmos bastante dignos que llevarse a la patria de Mozart y Polster, pero su deambular por Kenya (el resort) es simplemente patético, puesto que ha idealizado el turismo sexual y lo ha convertido en un aberrante turismo sentimental. Imposible, acabará en la cama con varios negros (por separado) y, finalmente, rematará la faena con un conato de orgía junto a otras mujeres blancas, gordas y separadas.
Vista así, la película de Seidl es un excepcional bisturí sociológico. y es mejor no pedir nada más. Si se le intentan ver las dobles lecturas, entonces aparece la palabra "pedante", y con razón; Ulrich Seidl no es un contadopr de historias, sino un sádico transcriptor de las mismas, como un cirujano que se empalma a cada nueva incisión. La película, no obstante, comienza con una de las metáforas más hirientes y acertadas de lo que ahora mismo es Europa: un montón de retrasados mentales chocando entre sí en una atracción de feria...
Saludos.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Contra el sopor



¿Una película de superhéroes de la Marvel que empieza con el inolvidable "I'm not in love" de 10cc, que está protagonizada por un émulo de Tony Manero con walkman casetero, una asesina con la cara verde, un árbol que se sabe tres palabras, un hipertrofiado padre de familia que sólo busca la venganza absoluta y "literal", un mapache parlanchín con un cañón que le dobla en tamaño, y que además puede permitirse el lujo de mostrar al inconmensutrable Thanos un minutito y reservarlo para próximas entregas? Hasta ahí el impacto, sus personajes; pero lo mejor es haber caído en la cuenta de dos cosas fundamentales para hacer creíble un producto megadigital: dotar de entidad propia a cada personaje, sin caer en la dañina homogeneización nipona, y abusar de un sentido del humor descacharrante y sin mayores intenciones que quitarle hierro a cosas como el dominio del universo o la destrucción de civilizaciones... Y es que me parece un acierto el giro que la Marvel le dio a GUARDIANS OF THE GALAXY, inventando un furioso híbrido entre STAR WARS y THE AVENGERS, aderezado con algo del mejor RIDDICK, pero con un tono menos solemne; tono que no le hizo ningún bien respecto a sus etapas anteriores, y es que no es lo mismo tener a Starlord, Gamora, Rocket, Groot y Drax el destructor, que a seres intachables como Adam Warlock, Martinex o Vance Astro. Por cierto, maravilloso el guiño a la formación original con la introducción de un hilarante Yondu, interpretado por el gran Michael Rooker. Los actores están magníficos, con Chris Pratt haciendo de Han Solo bailongo, Zoe Saldana en su enésimo intento de reivindicación y, sobre todo, el increíble trabajo de doblaje de Bradley Cooper, que es uno de los momentazos de la temporada. Por cierto, ya se está rodando la secuela, prevista para 2017... ¿Esperaremos?... ¡Esperaremos!...
Saludos.

martes, 9 de diciembre de 2014

Un enlace imposible



Novena referencia del SEFF'14. Con inmejorables augurios se presentaba la última propuesta de la siempre interesante Pascale Ferran. Con todo, BIRD PEOPLE se deja ver y apenas incomoda más allá de algún pequeño sobresalto pequeñoburgués. Es, contada como debe contarse, una historia escindida en dos, con todas las trampas que ello conlleva y asumiendo, eso sí, su cuota de riesgo, que no es poca tras la constatación de que ésta no es una manera común de desarrollar y culminar un relato.
Primero lo bueno, que es un acertado salto al vacío, el de su primer protagonista, un norteamericano que viaja a París para cerrar un importante contrato que ha de llevarle a Dubai. Tras su primera noche en el hotel donde se hospeda debería coger un vuelo a primera hora, pero algo le hace cambiar de opinión y quedarse allí; de la noche a la mañana dejará todo atrás radicalmente, el trabajo, su familia, su vida... Este falso primer segmento tiene todo el punch que se le pide a un relato que trabaja conscientemente en el límite, y apenas nos cuesta empatizar con este pobre hombre, al que no le hace falta gran cosa para darse cuenta de que, sí, nuestra vida no es maravillosa, sino que es una gran mentira. El problema viene cuando, de golpe y porrazo, se nos avisa de que aquello aparentemente queda ahí, y luego tenemos que ir a otra cosa, otro tipo de relato muy diferente, donde, en los límites de un fantástico libérrimo y juguetón, una camarera de piso del mismo hotel en el que nos hallamos se con vierte en un pájaro... Y es que parecerse a Jeunet y a los Dardenne, y todo a la vez, como que no...
Sirve para una tarde aburrida, pero esperaba mucho más de su directora..
Saludos.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Apicultura



Octava referencia del SEFF'14. LE MERAVIGLIE es una película en la que a una niña le salen abejas de la boca. También sale Monica Bellucci vestida de Boadicea, y aun así, extrañamente antierótica. También pasan cosas al estilo "niños nadando", que ahora se lleva mucho, o "gente chillando en la lejanía", que no se entiende nada pero mola para ensayar un cierto aroma a realidad. La verdad es que no sé qué diantres quiere contar la directora, a no ser que todo sea mucho más sencillo, porque su padre era apicultor y supongo que hippy... Aun así, si la ven se quedarán muy encantados de saber que ningún personaje de la peli va a salvar el mundo, y ni siquiera a destruirlo; primero porque son unos hippys raros, pero no les va el genocidio como alternativa para el fin de semana, y luego porque su extrañeza les llega desde un programa de televisión al estilo "Un país para comérselo", pero más bizarro todavía. Y eso es todo... Y que dejen de hablar de Alice Rohrwacher como si lo tuviese todo ya hecho y ganado, por favor... Que son sólo dos películas lo que ha hecho la muchacha, hombre...
Saludos.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Rincón del freak #178: De Kenya a Lancastershire sin que se inmute un pelo de flequillo



Raudo, acudo al requerimiento (un poco sui generis, es verdad) de Mr. Lombreeze a causa del necesario rapapolvo a ciertos "affaires" de nimia repercusión en el seno de la Iglesia Católica, nido de rufianes y encoñados nenes de mamá, hijos de perra que deben recuperar el tiempo perdido en su gilipollesca juventud, por lo que persiguen a niños inocentes con aviesas intenciones. De los militares hablaré otro día, no lo duden...
El caso es que mi amigo, compadre y hermano de letras y celuloides, hizo referencia a un segundo film del mismo director, Cyril Frankel, uno de aquellos entrañables "artesanos", 4X4 de la dirección y buen y obediente realizador de los lúbricos designios de la Hammer. THE WITCHES queda perfectamente enclavada en aquello que se llamó "Country horror", término que ha vuelto a poner de moda el gran Ben Wheatley y que hallaba su sustento principal en una celebración de lo atávico, ritos ancestrales mediante y con gran querencia por los poblachos cerrados sobre sí mismos y que sólo se muestran acogedores y hospitalarios con el extranjero para su propio y arcano beneficio. Una madurita Joan Fontaine encarna a una antigua misionera que huye de sus propios fantasmas africanos refugiándose en una enigmática escuela de la campiña inglesa. Allí encontrará paz y tranquilidad, aunque el extraño comportamiento de los habitantes la lleve a sospechar que algo se cuece en los interiores de ese mar de calma, quizá no tan auténtica. Sin que se le mueva un cabello de su superlacado peinado (con algún que otro exceso de secador... Gasp!!!), la Fontaine transita un ambiguo rol de señora deseable pero difícil de no respetar, dada su imperturbable efigie y previsibles Maderas de Oriente, que siempre era algo que anulaba el acercamiento carnal. La película en sí no es ninguna maravilla, pero dos elemntos más podríamos destacar si es que se les ha abierto el apetito cinéfago. Uno es la deliciosa presencia de la sudafricana Ingrid Boulting, que con la mayoría de edad incorporó su tremendo físico a diversas revistas masculinas; otro es el orgiástico final, indetectable por la deriva misma del film, muy apegado al horror clásico británico, pero que supone un punto fuerte al tirar la casa por la ventana en un desmelene de brujería druídica más que sugerente... De la Hammer, vaya...
Saludos.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Siempre habrá ricos y pobres



Séptima referencia del SEFF'14. Yo es que películas como IL CAPITALE UMANO las estoy viendo últimamente pero muchísimo. Las estoy viendo peores (el pescozón del segundo WAL STREET "oliverstoniano") y también mejores (inabarcable, antisistema, LA CUESTIÓN HUMANA); lo cuál significa que Paolo Virzì ha logrado su objetivo, que quizá no sea otro más que seguir hablando del problema para, una vez confirmado que nadie tiene la solución, ir añadiendo capas y más capas de diálogos, personajes cruzados y situaciones límite ante las que, torticeramente, se nos induce a elegir entre "lo bueno y lo malo". Y si al director de la ya lejana y magnífica ópera prima que fue LA BELLA VITA, le hubiese dado por no estilizar la alcachofa y simplemente diese por dada la omnisciencia de Chabrol, auténtico padre putativo de este desaguisado, a lo mejor tendríamos un buen retrato de sociedad, con menos relleno y más peso específico. De hecho, no entiendo muy bien la coña de dividir el relato en tres, ni por qué han de ser esos tres personajes; como tampoco entiendo muy bien el problema de ese bufonesco inmobiliario que (¿acaso quería otra cosa?) buscaba un enriquecimiento rápido a exposición cero. El cuento del alfajor, pero en plan llorica-imbécil. Luego, el personaje de Valeria Bruni Tedeschi, aun siendo el más interesante, carece, por ejemplo, del empaque de Tilda Swinton en YO SOY EL AMOR, otra referencia más, y se queda en un antipático desastre neuronal con tacones y un culo demasiado grande para llevarlos. El final, lo peor, incluso inserta un homicidio involuntario, aunque más bien lo veo como negligente o directamente gilipollesco. Y entre todo ese pocimerío húmedo y vibratorio, encima hay que creerse que te están dando una lección magistral sobre "Cómo enfrentarse al sistema y no morir en el intento"... Pues sí que estamos aviaos...
Saludos.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Barrotes



Por no-emparentarla con otros filmes de temática carcelaria que ya aparecieron aquí no hace tanto, digamos en favor de STARRED UP que no comulga ni con el hiperdrama de CADENA PERPETUA, ni con la hipertruculencia de HUNGER; y aun así, no son pocos los elementos que extrae de ambas, puede que más de la segunda,por ubicación y tratamiento. El último trabajo del británico David Mackenzie sigue los pasos de sus momentos más inspirados, diseminados en un puñado de irregulares películas que parecen más bien el gran esbozo de ésta. STARRED UP toma en consideración a dos personajes poderosos, padre e hijo que se encuentran en la misma cárcel, y los enfrenta ante la imposibilidad de cualquier tipo de entendimiento entre ambos. La película inicia así un difícil recorrido por un lugar inhóspito, donde apenas una exigua terapia de grupo puede ser la única válvula de escape. Entre palizas, aislamientos y muuuuuchos tacos (llegué a contabilizar ocho "fuck's" en una frase de apenas quince palabras), lo mejor es el ritmo, incesante, seguro de atrapar al espectador con sus nada tópicas sorpresas de guion; lo más desechable: que llega un momento en el que ni siquiera sabemos qué diablos quiere cada personaje, excepto cortarle la cabeza al de enfrente. Así las cosas, a lo mejor a la que más se parece es a la estupenda CELDA 211... Mire usted por dónde.
Muy entretenida y no apta para según qué pabellones auditivos.
Saludos.

martes, 2 de diciembre de 2014

Profesionales



Sexta referencia del SEFF'14. Detectada en la atención multitudinaria que el Festival de Sevilla dedicó a Austria, varios nombres sobresalían, incluso por encima de un Haneke más que superado y asimilado por cualquier buen cinéfilo. Me quedé con las ganas de poder ver algo, principalmente, de Martin Arnold y Heinz Emigholz; en cambio, logré acceder a la que creo que fue una de las grandes joyas ocultas del festival. WHORE´S GLORY, última película (literalmente) del enorme documentalista que fue Michael Glawogger, y que se convertiría en su epitafio tras la inesperada muerte del cineasta el pasado mes de Abril, a los 55 años.
Película imprevisible y mucho más abierta de lo que su tremebundo contenido podría hacer sospechar, se trata de una mirada limpia y desprejuiciada al controvertido mundo de la prostitución, y no precisamente en los lugares donde uno podría pensar que alguien pondría el foco o la pluma. Dividida en tres mitades, que no me parecen casuales, Bangkok, un suburbio de Dacca y una apartada "zona" de Nuevo Laredo, en México. La profesión, la miseria y la resignación; me parecen tres términos que calzan a la perfección con cada segmento, tan diferentes, tan cercanos. La profesión en Bangkok, donde las prostitutas fichan y se santiguan antes de entrar a trabajar e ingresar a "la pecera", una urna gigante donde son expuestas y pueden sentirse agusto, charlando de sus cosas, mientras algún cliente las escoge, momento en el que son llamadas por un altavoz. Antes, Glawogger ofrece un puñado de fascinantes imágenes de un espectacular domo desde el que realmente son las prostitutas las que eligen a sus potenciales clientes en la misma calle y a base de puntero láser.
Bangla Desh es otra cosa. El suburbio sin nombre es una gigantesca ciudadela, casi una fortaleza; conocida como "La ciudad del placer", allí son arrojadas cientos de muchachas (niñas, en realidad), sencillamente vendidas por un poco de dinero que permita vivir un poco más a sus madres. Miseria, suciedad y desesperación, porque lo que les podría esperar fuera de esa prisión que se cierra cada noche es aún peor. Y por último, "La Zona". Situada en Nuevo Laredo, se trata de un poblado enteramente habitado por prostitutas de toda índole, edad y condición. Con la ventaja de poseer su propia habitación y no depender de ningún extorsionador, aquí las prostitutas hacen su ley, algunas son incluso camaradas, y casi se podría afirmar que han logrado constituir un extraño matriarcado, una ciudad en la que los hombres sólo pueden estar de visita.
Una película impresionante, que no sólo no juzga ni condena, sino que además posee una belleza incómoda, cincelada a corazón abierto y creo que enteramente dedicada a esas "profesionales", sin cuyo concurso no podría haber existido. Si pueden, no se la pierdan.
Saludos.

lunes, 1 de diciembre de 2014

La muerte del espejo



NEW WORLD es una película coreana (yo a Corea del Norte no lo considero un país, sino un criadero de ratas) en la que salen mafiosos coreanos bien vestidos, alguno más chulapo que otro, y donde se pegan más bien pocos tiros para el tipo de película que es, y casi todos al final. También hay policías, pero los policías van peor vestidos, porque ganan menos dinero y porque el hábito no hace al monje, digo yo. La policía ha infiltrado a un tipo en la organización mafiosa más importante de Corea (del Sur) durante una década, y éste, que a lo mejor no habría pasado de patrullero, allí ha ascendido a jefe de segunda línea. El jefe gordo (de los mafiosos) es deslizado a un pijama de madera como el que no quiere la cosa, así que se abren las primarias para ver quién será el sucesor. La gracia de la película es ni más ni menos que su ingeniosa premisa ¿Qué hará el infiltrado? ¿Acatará las órdenes de sus jefes en la policía para asestar el golpe definitivo que acabe con la organización criminal o cederá a la tentación de ser elegido como gran jefe de los mafiosos?... ¿A que está chula la idea? Pues ni más ni menos; NEW WORLD es un thriller muy Scorsese, capaz de acumular giros y más giros de guion sin que éste se resienta o se torne inverosímil; está fabulosamente interpretada y sus personajes son, ante todo, humanos atrapados por una situación que los supera. El coreano Park Hoon-jung ha conseguido, con su segunda película, uno de los mejores títulos del curso pasado; estaremos pendientes de él y lo sumaremos al ya largo listado de luminarias coreanas... del Sur. Peliculón para no moverse del asiento en más de dos horas.
Saludos.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Rincón del freak #177: Lo soez y lo bajuno. Películas para desengancharse #y 25



Supongan que para ilustrar una explicación sobre la maternidad, un profesor use la imagen de Belén Esteban. Que para hablar de periodismo, haga lo propio con Marhuenda... O mejor, Marhuenda dando una clase magistral sobre Francisco Nicolás. Imaginemos que la Primera Cadena no existe y que el todo vale se apodera de las privadas. Que Jorge Javier se haga selfies con el Papa Francisco y a Pablo Iglesias lo termine eclipsando el verdadero gran ideólogo-teórico de este país: Risto Mejide. Y he dicho "este país", porque lo que subyace perfectamente agazapado en el rincón más recóndito de OCHO APELLIDOS VASCOS no es más que una tétrica apología de la hegemonía de la homogeneización ideológica de un "país", España. No creo que lleguemos a ver nunca unos "Ocho apellidos catalanes"... ni gallegos... ni ceutíes; por la misma razón que nos ha llevado a tapar las goteras con chicle, hasta que nos han reventado las tuberías. Y que conste que yo soy el primero que demando el siempre difícil arte de la comedia, por encima de falsas circunspecciones que están lejos de otorgar seriedad verdadera. Pero ¿para cuándo un "Louie"? ¿Es que no nos atrevemos a reírnos de lo imbéciles que somos? No, es mejor seguir haciendo el chiste del vasco, o del andaluz, o del catalán... o hasta del ceutí... Y así nos va...
Saludos.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Rebelde e incomprendido



Quinta referencia del SEFF'14. Empiezo a ver FEHÉR ISTEN (WHITE GOD) como segundo plato de una intensa jornada, es decir: con el entusiasmo justo y el primer asomo de fatiga visual (saturación). El comienzo es apabullante, bellísimo y brutal al mismo tiempo; uno no sabe si sentir temor, curiosidad o estupor. Una niña avanza en bicicleta por las calles (literalmente) desiertas de Budapest; al doblar una esquina, cientos de perros aparecen y la persiguen, o eso parece, con el trasfondo de una música apocalíptica. Parece el fin del mundo. Glorioso. Excelso. Terrorífico.
Lo que sigue es una película convencional, bien escrita, bien dirigida como entretenimiento de calidad e inscrita, casi milagrosamente, en el cine de género más reconocible, teniendo en cuenta el país de donde procede, Hungría... Pero, no, no es Béla Tarr; no le busquen ni rastreen aquí, porque esto es otra cosa. WITE GOD prescinde del elemento desestabilizador y se acoge al confortable hilado de líneas cognitivas de cualquier novela de suspense. Curiosamente, su tramo final, sensiblemente mejor que su primera parte, le hace un flaco favor al conjunto; una vez las cosas se desmandan y la peripecia de este perro (casi salido de 12 AÑOS DE ESCLAVITUD) epata con los deseosos de emociones fuertes, todo lo que hemos visto antes nos sobra de alguna manera que no puedo explicar, pero que contribuye a que su metraje se eternice innecesariamente. Una pena... a medias.
Saludos.

viernes, 28 de noviembre de 2014

Películas para desengancharse #24



      -"Las rosas no deben llorar al alba. Que su rocío endulce su pena y tape esas lágrimas..."


No es poco menester ver BLOW-UP y haberla disfrutado; porque ya, de haberla entendido... Sí, la del fotógrafo que conduce un Rolls Royce y trata a las modelos como mierda y se compra la hélice de un barco... ¿o es un avión?... La del fotógrafo que deja plantado a todo el mundo en plena sesión y se va a un parque a hacer fotos. La del fotógrafo que persigue a una chica y luego huye de ella... y luego se va al cine con ella y luego ve a su mujer con otro y le da igual porque en el Swinging London, justo antes de que Pink Floyd publicase su primer disco, la gente estaba así de pirada. Digo yo... Luego es justo reconocer, también, que Antonioni consigue una obra de una belleza formal excepcional; hipnótica y malsana, parece buscar un esteticismo vacuo para tirarlo todo por la borda y acercarse a un naturalismo casi pasoliniano. En el incesante, alocado, neurótico e hiperactivo devenir de este fotógrafo (un inolvidable David Hemmings) cabe todo eso, y podríamos afirmar que casi nada de ello es en realidad tan importante como para conformar un argumento real. Yo no me atrevería a hablar de que la excusa sea el descubrimiento de un cadáver en una de las fotos que le tira a la pareja espiada; ésa podría ser su obsesión a partir de ahí, pero bien parecería que, en una metáfora sin moraleja, Antonioni intenta hacer las veces de fotógrafo él mismo, apresar un instante de gloria y exaltación, como el recuerdo de un niño antes de que se desvanezca o ese momento en el que nos creímos enamorados por primera vez. Aquél fue un momento único, según los que allí lo vivieron; por tanto, no el asesinato como elemento de intriga, sino el asesinato de lo que ese fotógrafo parece necesitar constatar para que no se le vaya. La juventud, el amor, la furia, el ruido... las imágenes...
Si después de leer esto siguen sin entender una papa de la película, es mejor que no sigan intentándolo sólo porque a los caimanitas les guste tanto y la defiendan tanto. Aprovechen y desengánchense...
Saludos.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Desubicación permanente



Cuarta referencia del SEFF'14. Mucho cine austríaco este año en Sevilla, al ser éste el país invitado; y no sólo compuesto de nombres consagrados, sino también esos nuevos emergentes de los resquicios que esta cambiante Europa va descubriendo, toda vez que sus fronteras se revelan inconsistentes y licuantes. Un buen ejemplo de esto sería MACONDO, drama desidentitario sobre una familia de origen checheno en una comunidad en plena Austria. Primer largo de ficción de Sudabeh Mortezai, tras dos documentales, y loable intento de iluminar esos oscuros rincones de la Europa que nadie ve, el resultado es, simplemente, fallido. De hecho, no sé qué puede aportar la visión de una cineasta de ascendencia iraní acerca de la muy compleja problemática del pueblo checheno, quizá la más compleja tras los armenios y palestinos; por supuesto, esto que digo no es políticamente correcto, y en un mundo transglobalizado (mentira cochina, pero así nos lo hacen creer desde, por ejemplo, el FMI) cualquiera podría dar su opinión sobre cualquiera, el problema es que a un tercero esto le llegue de manera que le remueva la conciencia. Tampoco sé identificar el sentido del título, no veo al viejo "Gabo" por ninguna de las imágenes de este deprimido y deprimente colacao visual (turbo) muy "a lo Loach", poniendo a sus personajes exactamente donde deben estar para que a nadie les quepa duda de que, al fin y al cabo, son desplazados que viven en condiciones dificultosas. Eso, más que cine de ficción, es periodismo, y del chusco; y es posible que la directora tenga más pulso y tino en el terreno documental (no he visto sus otros trabajos), pero MACONDO no es, precisamente, el tipo de cine magmatectónico que el viejo continente necesita para desperezarse.
Saludos.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Películas para desengancharse #23



Antes que nada, anticipo la inminente recta final de este extenso monográfico acerca de adictos y desintoxicados, no sin advertir que amenaza una segunda parte para más adelante. Pero como esa es otra historia, hablemos un poco de THE SHAWSHANK REDEMPTION, de la que necesito que se desenganchen sobre todo esas personas que apenas han visto siete películas en toda su vida, quizá porque con ésta ya cubrieron sobradamente el cupo. Ahora, el señor Frank Darabont goza de un reconocimiento merecido, y su actividad, alternando la gran y pequeña pantalla, le ha elevado a los altares del cine de género de calidad. Y es cierto que de no haber sido por el tsunami FORREST GUMP (otra que me va a faltar aquí), CADENA PERPETUA podría haber sido la gran vencedora de los oscar de hace veinte años ¿Pero cómo es esta película? Indudablemente, Hollywood puro; nada que ver, por ejemplo, con el verismo truculento de HUNGER y más emparentada con viejas joyas como BRUBAKER, de Stuart Rosenberg, con el que Darabont comparte más de un tic. No he leído el relato de Stephen King, pero la pulcritud de su desarrollo y el ingenioso mecanismo de sus muchas sorpresas me recuerda a muchas de sus (mejores) novelas. Es la historia de un banquero que es acusado por el asesinato de su díscola esposa y sentenciado a cadena perpetua en un presidio en el que no te gustaría pasar el resto de tu vida. Es la historia de sus penalidades, de la dificultad para adaptarse y ni siquiera sobrevivir al día a día; pero también es la historia encubierta de su inocencia, en la que nadie cree, y de las pequeñas (enormes) conquistas que es capaz de lograr gracias a una inteligencia apoyada en la paciencia y la convicción. Pero sobre todo, lo que más emociona es una de las historias de amistad más creíbles del cine; la química entre Tim Robbins y Morgan Freeman (excepcional su composición y contención, la de los dos), recuerda a otros tiempos y otros actores, aquellos que transmitían con una mirada y no se podía apartar los ojos de la misma.
Sí, ya sé que es muy buena, y que con el paso del tiempo (cumple ya 20 añitos) no ha perdido nada de vigencia, pero no es menos cierto que desde entonces se han hecho otras cosillas... ¿o no?...
Saludos.

martes, 25 de noviembre de 2014

El rencor es ciego



Tercera referencia del SEFF'14. La película noruega BLIND llegaba precedida de una inmejorable acogida en Berlín; en mi opinión, pelín exagerada. BLIND es un batiburrillo confuso y poco exigente, que se queda en un puñado de buenas intenciones y un montón de pistas demasiado reconocibles y achacables a otros creadores más curtidos, en los que el debutante Eskil Vogt se apoya para que su intento de ensayo psicologista no caiga (como finalmente creo que ocurre) en un martirizante realismo mágico. Y todo por culpa del atenazamiento que proviene de la narración clara; en lugar de adentrarnos en el insoportable y hermético mundo de oscuridad al que queda relegada la joven escritora protagonista, justo cuando podría dar un golpe de timón importante y arriesgado, Vogt se refugia en otros dos personajes que no sabemos si son reales o inventados, aunque lo peor es que nos da igual dicha circunstancia. Uno es un adicto al sexo (a la pornografía, más bien) que deambula en soledad y suspira por poder encontrar al amor de su vida; la otra es una mujer divorciada, madre de una niña y cuyos problemas de memoria están a punto de derrumbar su ya de por sí precario devenir... ¿Perdedores en Noruega? Sí, por qué no; al fin y al cabo esto no es esa bazofia de "Españoles por el mundo", pero ya que estábamos, y con lo bien planteada que está la premisa argumental de la ciega que no se resigna a que su vida sea anormal, creo que hubiese faltado dar un pasito más hacia la insumisión narrativa. Tiempo al tiempo...
Saludos.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Películas para desengancharse #22



Antes de empezar, quiero enviar un caluroso saludo a mi tocayo David, antes de que se ponga a bufar y le suba la tensión...
Dicho esto, sí, MARY POPPINS, cuya razón de existir sólo puede ser una: el advenimiento de la era psicodélica. "Échale un poco de azúcar a la medicina"... "El deshollinador que baila en los tejados"... "Los animales que me hablan"... Al principio, nuestra heroína está literalmente en las nubes, al final simplemente vuelve a ellas. Entre medias, demuestra su espíritu hippie chafando el símbolo inglés ultraconservador por antonomasia: la caza del zorro. Al final, incluso consigue que un banquero torne a antisistema pacifista y alucinado... y más de cien años antes de la aparición de Podemos... Sea como sea, la verdad es que MARY POPPINS es una película rara de cojones, para mí en absoluto es mala, pero dudo mucho que el público infantil la logre entender de la manera en que yo creo que la Disney pudo interpretar la obra original de la escritora australiana P. L. Travers; y digo "pudo" porque la blancura con la que se va desarrollando este canto al "paso de tó" es más una crítica a las absurdas neurosis de los adultos que una innovadora forma de educar a niños rebeldes. Por ello, MARY POPPINS, a cincuenta años vista, es un espectáculo que no ha pasado de moda, al contrario, hace envejecer a producciones similares más recientes. La razón por la que les pido que se desenganchen de ella es otra, ni más ni menos que el terror que me produce pensar en los tiempos muertos de esa niñera... ¿Qué diablos hace Mary Poppins en su tiempo libre? ¿De qué conocía a ese deshollinador? ¿Por qué pintaba el deshollinador en el suelo, como un perroflauta cualquiera? ¿Por qué no le decían que no se puede pintar en el suelo? ¿Es bailar con pingüinos la solución a nuestros problemas fiscales?... Tan sólo piensen en ello...
Saludos.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Rincón del freak #176: El señor Besugo y los payeses encantados



Es posible que Óscar Aibar no sea el mejor director de cine del mundo. Incluso es posible que no lo sea de España. De su pueblo, a lo mejor. Pero lo que sí es Óscar Aibar es un tipo arriesgado y con convicciones más allá del baboseo imperante en el inexistente modelo de producción patrio; una rara avis con mucho de esponja (por lo de impregnarse de olores ajenos) y de saltarse a la torera aquello de "Es que en España lo que interesa es esto y aquéllo". Vale, parece decir Aibar, hasta el gorro ya de peliculillas inanes sobre la Guera Civil ¿no?, pues ahí va eso: Un payés del Bajo Aragón ve asediada su propiedad por los rojos, así que se esconde en el bosque, dejando en la masía a su mujer; sin embargo, desesperado, se acuerda del secreto que le enseñó su padre siendo niño, que no es otra cosa que acercarse a un extraño grupo de árboles en la noche de San Lorenzo y esperar a que aparezca una luz verde que le llevará a... Sí, amigos... ¡Otra dimensión! Así que repito: hay que tener unos huevos como sandías para hacer una película de género con el trasfondo de la Guerra Civil, y encima en Teruel... y encima en catalán... y encima con efectos especiales ¿Que si EL BOSC es un peliculón? Pues no, es un pasarratos la mar de entretenido, con un montón de defectos e imperfecciones, pero es cine de, por y para cinéfilos que no se conforman con la misma pasta orgánica de siempre. Y lo mejor: ¡Está hecha aquí!...
Saludos.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Películas para desengancharse #21



Mucho me temo que este dispar y alucinado monográfico, repleto de sustancias de procedencia y finalidad dudosas, no habría estado completo sin un guiño a los hermanos Coen. Ahora bien ¿de qué película suya me parece que habría que desengancharse? Dejando aparte su calidad, y sobre todo su influencia en una gran cantidad de directores y guionistas posteriores (y haría hincapié en el sorprendente y celebrado auge de la ficción televisiva), no me cabe la menor duda de que ese título debe ser THE BIG LEBOWSKI. Ahora conocemos con pelos y señales la trayectoria de los Coen, hemos asistido a su consolidación y también a una última etapa (reciente) en la que parecen querer escapar a cualquier tipo de encasillamiento, eliminando tics y jugándose incluso la fidelidad de su legión de seguidores, pero en 1998 la sensación era de que casi todo había quedado dicho en FARGO. No sólo no fue así, sino que ...LEBOWSKI fue abrazada, si no como su mejor trabajo, como un necesario punto y aparte; un dilema que resolvieron con la exageración en sus puntos más jocosos, una trama que fluctuaba entre lo delirante y lo directamente alucinógeno y los que posiblemente sean sus personajes más emblemáticos, puede que no los mejores, pero sí los que con más fuerza se han quedado en nuestro imaginario. Y por encima de todo ello, Lebowski, "El Nota"; mezcla imposible entre Homer Simpson, Charles Bukowski, Jeeter Lester y algún coleguilla de la magnífica "Regular show". A estas alturas no nos choca ver a actores de prestigio embarcados en proyectos que en otros tiempos se ponían en manos inexpertas; ahora son legión los que quieren ser como Jeff Bridges, pero ser Jeff Bridges, componer un personaje cuya comicidad está implícita en su circunstancia personal de vago, pasota y enemigo de los líos, es una tarea más complicada de lo que parece. "El Nota" es la fuerza gravitatoria alrededor de la que salpicar esta sinfonía del absurdo con los satélites, unos secundarios igualmente brillantes e insólitos ¿Por qué, por tanto, desengancharse de THE BIG LEBOWSKI ahora que es un facsímil contemporáneo? La respuesta la tienen los Coen, ellos supieron hacerlo cuando aún estaban a tiempo.
Saludos.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Un tono de voz agradable



Segunda referencia en el SEFF. La acepción anuncia un modo de hablar enamorado, cantarín, la forma en la que uno no se siente intimidado ni rechazado en la toma de contacto con alguien a quien acaba de conocer, y tan sólo por lo que su timbre de voz es capaz de transmitirle. LILTING es el vocablo, y el título; y además de situarse en las antípodas de la ganadora del año pasado a la hora de abordar una relación homosexual (ternura vs. pornografía), de alguna manera logra poner en imágenes un cierto estado de ánimo que transita de la tristeza por la pérdida inesperada del ser querido al gozo en su recuerdo. Positivista, sí, pero no es menos cierto que es mucho más dificultoso hablar de las emociones y los sentimientos desde un punto de vista no desapasionado ni frío, sino mullido y cauteloso. Peca, eso sí, el primerizo Hong Khaou de un "exceso de democracia", que no le permite centrarse en ningún momento en lo mejor, con mucha diferencia, del film: las interpretaciones de la entrañable Pei-Pei Cheng, pero sobre todo de un extraordinario Ben Whishaw, un actor capaz de transformar el concepto "anticlimático" en una virtud que le da ese aire de "estar ahí desde siempre", y sin aspavientos. LILTING es un film tibio, eso también es verdad, y se deja ver sin mayores sobresaltos, pero es de celebrar que de vez en cuando podamos disfrutar una cierta rebaja de intensidad en un mundo (también el del cine) crispado y tan dado al color chillón; aquí hay mucho pastel, del que se corta, pero también del que relaja la pupila.
Saludos.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Películas para desengancharse #20



Una cosa estaba clara: que si no hubiese tenido esta coartada quizá (y tan sólo quizá) nunca me hubiese puesto con TITANIC... Y a lo mejor ni la hubiese visto (es que la vi por primera vez hace un par de semanas). Virgen al matrimonio, sigo sin saber "qué" le ven; yo, apenas una historia de amor bastante tontorrona y trilladilla. Lo demás, lo de siempre: técnica; dibujo; planificación; cartoné; repollo desmayado flotando sobre el vapor sisado de un cocinero ambiguo. La obra de un ingeniero (dios me libre de menospreciar a los ingenieros, vive dios) más que de un artista. Vista así, creo que TITANIC gana, porque tiene sus dos o tres momentos de humor, romance, desastre y pechos de almidón... que viste lo suyo bajo las arañas (de cristal). Luego está lo de las tres horas y pico, que no se entiende, y menos con el rollo patatero del cazatesoros al principio y al final. Y sentencio: si estás convencido de que tu largometraje va a ser largo de verdad, lo menos es tener el don de la narración, y en eso Cameron es jodidamente torpe, tiene saltos argumentales más dolosos que un condón de pana, y ni siquiera es consciente de que el flequillo de Leonardo DiCaprio y el estupor constante de Kate Winslet no pueden taparlo todo. A esas alturas, justo cuando el desastroso Billy Zane ya empieza a recordarnos demasiado a The Phantom, viene lo del iceberg, pero yo ya estaba tan saturado, tan poco receptivo y pendiente de si Carlos Bacca llegaba a punto para la Europa League, que... que... que ya me sentía totalmente desenganchado. No concibo otra cosa por mucho 3D que nos encasqueten. Y ya...
Saludos.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Casting life



Lo primero que me encuentro en el SEFF es ARTA (ARTE), última propuesta, en formato corto, del siempre prometedor Adrian Sitaru, que debutó hace unos años con la estupenda PESCUIT SPORTIV. ART (que es el nombre elegido para presentarla) es un extenso contraplano en el que vemos a una chica de espaldas frente a tres personas; una es su madre, las otras dos le hacen preguntas y la graban en video: está en un cásting. Aparentemente no parece nada del otro mundo, hasta que vamos descubriendo que la chica es menor de edad y que la supuesta intención de la entrevista es la búsqueda de una protagonista para un film que versará sobre prostitución infantil. Con la sutilidad que otorga la sola acción verbal, la valía de sus escasos veinte minutos reside en cómo el espectador va notando el cambio en las intenciones de los entrevistadores al mismo tiempo que crece la desconfianza de la madre, pero también es obvia la crítica hacia ese submundo del "niño que triunfa" y la fina línea que separa la diversión de la explotación. Más reflexiva que impactante, ART deja una pregunta en el aire (como literalmente se cierra con una pasmante imagen) más allá de si estamos ante una estafa que encubre pornografía infantil, y es la indefensión de quien tiene su destino coartado por el deseo de otros. El hecho de ser padres no nos exime de nuestra responsabilidad, al contrario, nos condena como máximos artífices.
Saludos.

martes, 18 de noviembre de 2014

Películas para desengancharse #19



¿Pero esto qué es?... STROMBOLI... ¡Desengancharse de STROMBOLI!... Pero ¿cómo osar?... La gran obra maestra existencial que Rossellini estampó en las narices de los críticos festivaleros, apoltronados en el contraste del flash y la alfombra roja ¿Por qué STROMBOLI? Pues por eso, porque la "otra crítica", la sesuda, la distante, la... "caimanita", la han adoptado como inamovible estandarte de sus propias limitaciones conceptuales. Sesgando un poco el discurso, queda obvio que este potentísimo film aparezca día sí y día también como apoyo coyuntural en páginas que, en lugar de buscar el descanso, azuzan gámbitos y espolean flejes, resortes más bien, sobre los que construir una identidad que al neófito le sea arcana y sinuosa, reveladora y hegemónica. Luego está la película, que necesita pocos defensores; STROMBOLI, TERRA DI DIO es un prodigio de concisión a la hora de poner en imágenes la sigilosa maldad tras las intenciones que, a fuer de ser tan buenas, terminan ahogando el ego del individuo que se sabe independiente. Por otra parte, la historia es tan sencilla que duele reconocer que no estemos ante la típica "romancina" con buenos y villanos, o en este caso amantes y envidiosos. Rossellini intentó por todos los medios fundir la inconfundible figura de Ingrid Bergman en el paraje menos indicado para pasear su palmito: una isla volcánica de apenas unas decenas de habitantes, a la que llega para casarse con un humilde pescador. En realidad, lo que ensaya es la huida de un campo de concentración, con la certeza de irse también de la asfixiante isla en cuanto pueda. Todo esto compondría un melodrama más o menos clásico, pero la singularidad de esta obra consiste en el constante solapamiento al que se ve sometida la ufana extranjera, autoproclamada de una clase superior (logrando un siniestro silogismo con la ideología nazi) y que acaba desesperada, sometida y humillada, hasta el punto de querer escapar por el borde del volcán aunque le cueste la vida.
Por si no se habían enterado, lo digo más claro: obra maestra absoluta... pero, entre ustedes y yo, no la vean cuarenta veces, que creerán que sus columnitas mensuales empiezan a verse como absolutos aforismos del nuevo milenio... Advertidos quedan.
Saludos.

lunes, 17 de noviembre de 2014

La pequeña muerte



Ha terminado el Festival de Sevilla, arrojando un balance final creo que más que satisfactorio, tanto en afluencia como en selección; una vez más, el punto negro lo ha puesto la caótica organización, incapaz de dar cabida a tantísimos cinéfilos y curiosos, mientras que artefactos sin la menor importancia (los que no pertenecían al Festival) se veían obligados a coexistir con los que de verdad le han demostrado a los subnormales de la Academia de Cine y del Ministerio de Cultura que el cine no sólo no ha muerto, sino que con un precio justo y una exhibición acorde con la demanda, está más vivo, fresco y candente que nunca. Son muchos los títulos relevantes que se han dado cita a lo largo de esta semana, interesantísimos los apartados (EFA, con el premio del público; Las Nuevas Olas; Resistencias; S. Screening) y el imponente repaso a la última cinematografía austríaca, afortunadamente con menos Haneke (sólo uno) del previsto y con dos puntos fuertes: las retrospectivas a Heinz Hemigholz y Martin Arnold. No pude ver TURIST, Giraldillo de Oro, pero me basta hacer una simple reflexión acerca de la ganadora del año pasado, L'INCONNU DU LAC: ambas se llevaron antes sendos premios en Cannes, y las dos en la sección "Un Certain Regard", lo que podría verse como una ventaja tanto como un inconveniente. No estoy seguro sobre si Cannes podría ser un buen "mecenas" para un festival que aspira a respirar su propio aire, pero habría que concluir que una vez más han sido las secciones paralelas las que han ganado por goleada a la Sección Oficial.
Sobre la película de Alain Guiraudie, que intencionadamente había pospuesto hasta este momento, debo destacar su extraño sentido de la sobriedad, teniendo en cuenta los dos temas principales sobre los que desarrolla una trama al mismo tiempo apasionante y sosegada. Un lago, donde en verano se dan cita hombres que buscan sexo, amistad o tan sólo mostrarse desnudos sin ser molestados. Por un lado, el lago, espacio único y sometido a los vaivenes del paso de los días, es este escenario en el que ocurren encuentros y desencuentros entre varones; por el otro, un suceso apenas vislumbrado al anochecer por el protagonista, un asesinato del que no hay duda de quién lo ha cometido. A partir de ahí, Guiraudie despliega un magistral juego de impares; el asesinato sirve a su testigo para poder alcanzar su objeto de deseo, mientras descubre el poder de la amistad sin sexo en un hombre solitario que le confiesa su amor sincero. Todo ello trufado de abundantes desnudos masculinos, que jamás se muestran impúdicos, sino llenos de naturalidad, y que sirven como ilustrativos de otra cosa, quizá la confusión de los sentimientos cuando éstos se encuentran en total libertad de ser experimentados sin la incoveniencia de agentes externos y no deseados. Una gran película, sin duda, arriesgada y con un estilo tan insólito que me temo que va a tener tan pocos adeptos como imitadores.
Saludos.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Rincón del freak #175: La fe como fuente de inspiración



Me ha pasado en varias ocasiones. Hablo de cine (poco, porque sólo se me suelta la lengua cuando he bebido). Me aconsejan. Mal hecho, porque siempre que me aconsejan lo hacen sin escucharme. No lo digo porque mi criterio sea la panacea, sino porque yo JAMÁS aconsejaría a nadie en contra de su propio criterio... Y para conocer el criterio de alguien, primero, que yo sepa, hay que escucharlo. Y si yo te hablo mal de Almodóvar no intentes arreglarlo yéndote a Guy Ritchie ¿? Primero porque no pega, y luego porque tras el "Bueno, la buscaré y a ver qué tal", subyace un deseo de primacía que nada puede hacer olvidar. Mi deseo era el siguiente: "Voy a ver REVOLVER, le voy a dar una oportunidad. A la peli y al señor que me la ha recomendado completamente contra natura"... O a lo mejor es que lo que intentaba era defender a Almodóvar poniéndome enfrente su antítesis... O quizá quería demostrarme que poseía un gusto más ecléctico que el mío...
Nevermind. REVOLVER es una puta mierda se coja por donde se coja. Es aburrida, es presuntuosa, tiene algunos de los personajes más ridículos que he visto en mi vida... y encima sale Ray Liotta tomando rayos UVA... Demasié p'al body. Un montón de gente diciendo paridas sin sentido, con música de Satie de fondo... y luego David Guetta (o su primo)... y luego Satie... ¿Por qué? Pues porque el que no tiene absolutamente nada que decir lo dice engolando la voz, a ver si es más creíble... Sí, así fue la recomendación...
Saludos.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Lo que oculta el camuflaje



El tercer ejemplo de incorrección política en el cine norteamericano, tomando como base un trasfondo bélico, es tan famoso como paradigmático, y ha suscitado tantos debates alrededor de su auténtica naturaleza que, más de cuarenta años después de su tumultuoso estreno, sigue teniendo una actualidad que no es fácil mantener intacta. Será por la inesperada aceptación de crítica y público, o por el masivo éxito de la serie de televisión (más comedida, es cierto), pero lo cierto es que M.A.S.H., más allá de su corrosiva visión del absurdo de los conflictos bélicos, creó una nueva forma de desarrollar una trama, por cruda que ésta fuese. El truco consistía en reírse de todo, pero sin omitir los detalles más escabrosos; y qué mejor marco para ello que un hospital de campaña en mitad de una guerra, la de Corea en este caso, aunque a nadie se le escapa que la intención de Robert Altman era reflejar el por entonces aún candente desastre de Vietnam. Altman fue el único que le echó un par al texto de Richard Hooker (asimismo, médico en Corea) y consiguió camelarse nada menos que a la FOX, con el pretexto de realizar una comedia que cambiase la negrísima percepción que la sociedad norteamericana tenía por entonces de su ejército. En lugar de ello, M.A.S.H. parece un exótico cruce entre cualquier comedia adolescente, con unos personajes subidos de hormonas, borrachuzos e irreverentes, y un feroz alegato en contra de la guerra. Súbitamente, y con el particular estilo de filmar de Altman, repleto de planos generales y zooms nerviosos, podemos pasar de los líos de cama de los imposibles cirujanos "Hawkeye" (Donald Sutherland) y John McIntyre (Elliot Gould), a cómo diariamente deben dar lo mejor de sí mismos para salvar vidas. Es decir: siempre se puede camuflar el horror de la guerra con una exaltación del valor, el honor y esas cosas, pero resulta más realista cuando percibimos que quienes están allí también son personas, con todos sus defectos y debilidades. Y eso es M.A.S.H., ni más ni menos; quizá no tan "cinéfila" como para llevarse la Palma de Oro de aquel año, aunque visto con calma aquel Cannes fue de los más flojos de la década, lo que no sé si es necesariamente bueno, claro...
Saludos.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Películas para desengancharse #18



Este monográfico no estaría completo, ustedes saben, sin una de Almodóvar. Y ésta no les voy a recalcar que se desenganchen de ella, ya que supuso mi definitivo desenganche del director del que más desenganchado me siento. Todo loas y alabanzas ¿qué podría decir yo en contra del traje invisible del Emperador? Nada. Y no lo siento, a mí VOLVER me gusta más que la mayoría de películas del manchego, pero también me debo un minuto de coherencia a mí mismo y detecté, cuando la vi en su estreno, que era un punto de no retorno que no por intuido largo tiempo atrás iba a ser menos veraz. Si tuviese que describir esta película mediante sensaciones diría que cruza con tozudez y magnanimidad al De Sica más frondoso, al Sirk menos dulzón y a esa espita de gas abierta como herida desangrante que yo doy en llamar "nueva telecomedia ibérica"; agréguenle un patchwork de (Roy) Lichtenstein y el tejemaneje del cansino Iglesias (Alberto) y la mesa está servida. Hay un momento dolorosamente malrrollero, el del playback sacado literalmente de las mangas con lunares de Estrella Morente, y otro sublime, excepcionalmente filmado y sin que sirva de precedente, que es la marciana charla en casa de Chus Lampreave. Además, el principio, bellísimo, con ese viento Solano de fondo azotando a las "limpiadoras" de tumbas, no le hace justicia a un final tan atropellado como inverosímil, con una Carmen Maura menos Carmen Maura que nunca. En suma, una película que no me gusta cuando me la ponen como una película que me tiene que gustar por cojones, y una película que me gusta mucho más cuando la veo en soledad y sin el murmullo de ese Pepito Grillo infame y descabellado que es "la gente española que va al cine a ver cine español". Y aunque no lo crean, existen.
Saludos.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Evasión sin victoria



En un camino completamente opuesto, aunque con el mismo objetivo, la complicada adaptación que la Universal emprendió en 1972 de la celebérrima novela de Kurt Vonnegut sigue, a día de hoy, sin poner a nadie de acuerdo. Teniendo en cuenta el estatus de cuasimito de la obra literaria, es perentorio desligarla de la película, buscando los motivos y encontrando las soluciones a un dilema irresoluto. Lo primero es la discutible decisión de encargar a George Roy Hill asumir la dirección; es cierto que el director estaba en la cumbre de su carrera, pero sigo preguntándome qué diablos podría haber salido de quien a mí me parece el único capaz de extraer todo el valor de la novela. Sí, Stanley Kubrick. Y es que SLAUGHTERHOUSE-FIVE se desarrolla en un "dentro-fuera" diabólico, por no juzgar nunca a su personaje principal, Billy Pilgrim, alelado testigo mudo de la podredumbre humana, desde el terrorífico bombardeo sobre Dresde hasta su "abducción" al planeta Tralfamadore; y por no desvelarnos si lo que ocurre está sólo en la imaginación febril de Pilgrim o si en realidad la cuestión es dejar claro que todo ocurre ahora, incluso el ayer... o incluso el mañana. Demasiada pirueta para un director acostumbrado al relato clásico y organizado; todo se resiente en el film, desde su temerario reparto (aunque el cetrino Michael Sacks nos pase como todos habíamos imaginado a Pilgrim) a su confuso montaje, porque si se quiere recrear un salto temporal no estaría de más tener algún indicio estético sobre ello. Sin embargo, Roy Hill, que siempre fue un director con un talento especial para las emociones puras, se explaya en los episodios pertenecientes al ingreso de Pilgrim en el campo de refugiados que da nombre al film; ahí están los mejores momentos de esta irregular película, tanto en el devastador (y con el tiempo, controvertido) bombardeo, como en la camaradería surgida en el confinamiento, o el momento (sí, por qué no) más "Kubrick", en el que toda la confusión y el absurdo de la guerra queda perfectamente reflejado en uno de los atuendos militares más estupefacientes de la historia. Mención aparte merece el puntazo de dejar la banda sonora en manos del genial pianista Glenn Gould. Ahora bien, si la van a ver es mejor que lean antes el libro. Aquí, sí.
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!