domingo, 31 de diciembre de 2017

Rincón del freak #296: La (supuesta) belleza de una cápsula de pus



Desconozco la motivación real que puede tener alguien para ponerse a hacer algo como KUSO, el enésimo ejercicio de provocación insensata de la que salen columnas reportando eso tan manido de "gente abandonando la sala". KUSO se exhibió en el reciente Sitges y su sinfonía de granos purulentos, anos defecantes, dientes podridos y collages zombificantes apenas roza, en mi opinión, el escupitajo moral de (y pongo un ejemplo reciente) las obras de Philippe Grandrieux, al que hago un flaco favor citándolo aquí. Supongo que Steven Ellison (a la sazón creador del grupo de electrónica avanzada Flying Lotus) tenía una idea conceptual bien clara, y de hecho ha explicado que pretendía acumular cualquier cosa que le diera auténtico pavor, como las secreciones, deposiciones y fluidos corporales varios, las cucarachas, las amputaciones y la dependencia enfermiza a las pantallas de todo tipo. Lo que resulta es una desconcertante amalgama de cortos/sketches, solamente unidos por su repugnante estética y un hilo argumental cogido por los pelos: un terremoto ha destrozado Los Angeles y ha hecho emerger una especie de enfermedad incontrolable que lo ha convertido todo en una especie de mundo pútrido y degenerado. A mí me parece que Ellison ha visto mucho Lynch y que ha intentado ensayar algo parecido a ILAND EMPIRE+CABEZA BORRADORA+EL VENGADOR TÓXICO... y de ahí sólo puede salir un despropósito tal que yo recomendaría a los programadores de TVE que la pusieran justo detrás de las campanadas, a ver qué tal...
Bueno, no sean malos y no se atraganten con las uvas...
Saludos, los últimos del año.

sábado, 30 de diciembre de 2017

Una canción en falsete



Stephen Frears es, a día de hoy, lo que podemos considerar un director consagrado; a escasas fechas de su último estreno, posee una larga lista de títulos, y algunos pertenecen al imaginario popular por derecho propio. Sin embargo, un vistazo cronológico desvela a un joven aspirante a director a finales de los sesenta, que llamó la atención de algunos productores con un exquisito mediometraje, lo que le permitió rodar su ópera prima nada menos que auspiciado por la Columbia en 1971. Todo quedó ahí, ya que Frears no volvería a rodar un largo hasta mediados de los ochenta, que es la época en la que mucha gente piensa que debutó. No es así, porque su debut fue una injustamente olvidada comedia negra titulada GUMSHOE (la jerga con la que se conoce a un detective privado), una fantástica recreación de las aventuras de un Sam Spade o un Philip Marlowe, solo que el guion de Neville Smith está narrado "en diferido", y podríamos considerar que la trama detectivesca sólo ocurre en la febril imaginación de Eddie Ginley (un impresionante Albert Finney), que trabaja en un club nocturno y sueña con convertirse en detective, por lo que se le ocurre poner un anuncio en un periódico ofreciéndose como tal, sin pensar que, efectivamente, podrían requerir sus servicios, tras lo cual, Eddie se ve envuelto en una increíble trama que incluye tráfico de drogas y armas, extorsión y corrupción política. Lo maravilloso del film, sin embargo, es su quijotesca premisa: todo lo que vemos corresponde a un noir clásico, pero tan sólo como puesta en escena, por lo que lo que se nos expone es lo que quizá sólo ocurra en la mente de este "detective a la fuerza".
Si tienen la oportunidad de descubrir esta joya olvidada háganlo, merece la pena el trabajo interpretativo de Finney, la fotografía de Chris Menges o la partitura de un tal Andrew Lloyd Webber. Casi nada...
Saludos.

viernes, 29 de diciembre de 2017

Pequeños terremotos



THE DAUGHTER es una producción australiana del pasado año que, pese a la buena acogida en su país de origen, pasó totalmente desapercibida en otros mercados, llegando a estrenarse en Europa casi un año después. Y ello aun contando con un estupendo puñado de actores y actrices, que suponen el punto fuerte del film, pero que no logran elevar una anodina puesta en escena y un guion que parece remitir directamente a esos amargos dramas nórdicos, en los que los secretos familiares acaban por estallar y dejar al descubierto algunos "cadáveres en el armario". La premisa principal del guion, escrito por el propio Stone, comienza con el cierre de la fábrica que ha sido el motor económico de una pequeña población durante varias generaciones; el dueño, que no tiene en quien delegar antes de su retirada, va a casarse con su joven ama de llaves y sólo piensa en su definitivo retiro, pero esta decisión costará muchos puestos de trabajo. Entre ellos está un hombre que vive junto a su mujer, su padre y su joven hija, y que se reencuentra con el hijo del dueño, que ha llegado desde Estados Unidos para asistir a la boda. Es este encuentro entre dos viejos amigos, aparentemente banal, el que provoca una serie de reacciones inesperadas, que terminan por desenterrar una repugnante verdad que los llevará a todos hacia una inesperada catástrofe. El reto de Stone es narrar todo esto con la mesura e ineligencia suficientes para no caer en la intrascendencia; y aunque por momentos lo consigue, THE DAUGHTER suena a ya vista, a esos films que ofrecen mucho y dan bastante menos, y ni siquiera su truculento final es capaz de noquear al espectador, rozando en algunos momentos incluso el burdo enredo telenovelesco. Lo mejor, sin duda, el magnífico trabajo de nombres como Geoffrey Rush, Sam Neill, Miranda Otto, Ewen Leslie o Paul Schneider.
Curiosa, pero no se pierden nada si no la ven.
Saludos.

jueves, 28 de diciembre de 2017

Siempre en pie



El cine de Takashi Miike, ustedes lo saben, yo lo sé, es torrencial, excesivo, indomable y augustamente irregular. Capaz de lo mejor y de lo peor, y sin que un batacazo se note (rodando hasta cuatro películas al año es más factible), Miike congrega como nadie a fanáticos y detractores por igual, sin que parezca que esto vaya a detener su hemorragia creativa. Si hace escasas semanas estuve comentando uno de sus habituales desbarres, hoy toca uno de sus títulos mayores, o al menos a mí me parece que lo será en cuanto pase algo de tiempo y perspectiva. MUGEN NO JÛNIN (LA ESPADA DEL INMORTAL) está basada en el sangriento manga de Hiroaki Samura, otro excesivo que convoca en su amalgama visual una fascinante pureza de líneas y una desconcertante tendencia hacia el desmembramiento continuo, y que encuentra en Miike al perfecto trasladante de esta barbaridad en torno a un samurái renegado que huye del pasado junto a su hermana pequeña y asiste impotente al asesinato de la misma, jurando eterna venganza y asesinando allí mismo a más de 100 hombres, de donde sacará su terrible apodo. Justo cuando cae derrotado, una bruja le ofrece la vida eterna antes de morir; sean cuales sean sus heridas, éstas se cerrarán, sus miembros volverán a unirse y "el asesino de cien hombres" podrá continuar su sangriento juramento.
Es cierto que sus dos horas y media llegan a embotar hasta al aficionado más avisado, y que no es fácil seguir el enciclopédico listado de nombres, clanes, escuelas de samuráis y conjugarlo con unas escenas de lucha interminablemente crudas y explícitamente desagradables. Hay para todo, porque contiene momentos de bostezo junto a otros (como la larga suite inicial, filmada en exquisito blanco y negro) de una intensa belleza. No es para todos los paladares, ni se presta a más de un visionado, pero es un film que puede tener su hueco en alguna que otra vacación antinavideña...
Saludos.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Pimpampum desopilante



No sé si me termina de gustar el cineasta en el que se está convirtiendo Ben Wheatley, pero debo reconocer que al menos está poniendo todo de su parte para no repetirse innecesaria y confortablemente. FREE FIRE tiene algunas de las constantes más reconocibles de su cine, como los mordaces diálogos, la atenta disección de los personajes, su lunático sentido del humor o un interesante empleo de la temporalidad, que disloca el tiempo hasta el límite que sus actores puedan darle. En este caso, Wheatley concibe la película como un álbum conceptual, con su arranque meticulosamente articulado, su enorme e inabarcable suite y una coda que busca la complicidad del espectador tras un tiroteo que se alarga durante hora y media. Desconozco si algún director puede decir lo mismo, pero es que realmente se trata de un tiroteo de hora y media entre al menos una docena de personajes; algunos mejor escritos que otros (de lo que se beneficia el actor), pero siempre al servicio de lo que se va contando, que no es otra cosa que gente parapetándose y disparando. Aunque el germen de este "infierno desatado" es tan disparatado que puede inducir a la desconfianza. La adquisición de un arsenal de armas en el Boston de 1978 por parte de unos irlandeses da paso a un hecho lo suficientemente banal como para que todo el mundo pierda la cabeza justo cuando el trato está hecho, y en sus exabruptos y veleidades argumentales es precisamente donde radica el encanto de esta pieza de orfebrería en absoluto agradecida, ya que estira sus noventa minutos hasta límites insospechados. Y en mitad del tiroteo, con la gran aportación del score de Geoff Barrow y Ben Salisbury y un tema bien traído de John Denver, están sobresalientes Cillian Murphy, Sam Riley, Jack Reynor y (cómo no) el gran Michael Smiley, mientras que pierden fuelle unos desinflados Armie Hammer (que no pega ni con cola), Sharlto Copley (que no debería seguir haciendo el mismo papel siempre) o una desconocida y ojiplática Brie Larson, que tampoco encuentra su lugar entre el polvo y las balas. No sé, parece como cuando esos jugadores brasileños de dibujos animados son transferidos a Europa y se les va la magia al notar el frío; desconozco si Ben Wheatley está de alguna manera ultimando su reconversión a cineasta norteamericano, pero nos va a costar asimilar que así sea. De todas formas, su padrino ha sido un tal Martin Scorsese... Seguiremos atentos.
Saludos.

martes, 26 de diciembre de 2017

Wajda. Brillo y dominio #17



BRZEZINA (EL BOSQUE DE LOS ABEDULES), de 1970, es la adaptación que Andrzej Wajda hizo de la novela homónima del escritor Jaroslaw Iwaszkiewicz, autor asimismo del guion. Como si de una opereta trágica se tratase, Wajda nos interna en un claustrofóbico bosque y a su amargado guardabosques, que vive solo con su hija, evocando el recuerdo agridulce de la esposa desaparecida.  Sólo viven ellos y la extraña pareja formada por un leñador y su novia. Todos forman un círculo de intangibles anclados en el pasado y que derivan hacia una ponzoñosa mezcla de secretos inconfesables y delirios de conciencia, hasta que llega el hermano del guardabosques desde la capital, para intentar recuperarse de la enfermedad que lo está consumiendo. Mientras el guardabosques se atormenta cada día, el hermano, cantante de profesión, ensaya sonrisas falsas, toca el piano y flirtea con la novia del leñador, lo que llena de luz a la silenciosa hija del guardabosques. Mientras, la mujer, como una ninfa del bosque, se entrega incondicionalmente a quien la requiera, como antes también hizo en el pasado que ahora resurge y deja al descubierto secretos inconfesables.
Realizada para la televisión polaca, la mano de Wajda eleva el relato y lo salva de caer en lo burdo o el mismo folletín de agreste erótica; y el film que queda es un sentido e intenso galpón, en el que caben por igual el sentido de culpa y la incapacidad para asumir los errores, y que sólo encuentra una zafia alegría en la desaparición, lenta, paulatinamente segura, del hermano, quizá el único personaje inocente de la función.
Saludos.

lunes, 25 de diciembre de 2017

Manual de lucha y libertad #4



Que la España de hace cincuenta años no estaba preparada para la ópera prima de un cineasta como Basilio Martín Patino se comprueba en cómo su afilado discurso, su hiriente crítica a todas y cada una de las inamovibles instituciones franquistas, lograron no ya la posibilidad de estrenarse y visionarse, sino que incluso obtuvo un más que merecido reconocimiento en el festival de San Sebastián. NUEVE CARTAS A BERTA es un fresco intimista narrado en dos claves perfectamente diferenciadas como compatibles. Por un lado, la epístola en nueve capítulos que el protagonista, Lorenzo (un jovencísimo Emilio Gutiérrez Caba, que encarna sin ambages la vivencia del propio Martín Patino) va desgranando desapasionadamente, como una amortajada letanía que evoca el sueño inalcanzable de dos paraísos invisibles, fuera de campo: Londres, donde pasó una breve temporada, y la Berta del título, encarnaciones de todo lo opuesto a la gris y férrea España de miedos agradecidos, curas de culo blando y una sobreprotección maternal asfixiante, que comenzó ahogando a su padre, antiguo revolucionario y sumido en la peor de las derrotas, el ostracismo. Así, Martín Patino nos muestra a ese Lorenzo cabizbajo, desacomodado, como la pieza que no encaja en ningún sitio, y a través de su mudo silencio cotidiano se nos abre aquella infame época a quienes no la hemos habitado directamente, pero seguimos sufriendo sus consecuencias, pues nunca se fue del todo. Los siniestros bailes del pueblo, donde el cura vigilaba a los jóvenes para que no se rozaran, los guardias civiles (aquellos, que lo son tanto como estos) aferraban sus fusiles y los tunos beodos daban paso a la reina de las fiestas, que con sonrisa imbécil anunciaba que dejaba los estudios para casarse, entre vítores satisfechos. Con la excusa machadiana, la cultura, la inteligencia, la crítica, la libertad en suma, son los grandes derrotados de esta amarga pero tan necesaria película; esta España nos dejaron, para que algunos, demasiados, la estén reclamando otra vez y no nos demos cuenta de que ya entera nos helará el corazón...
Excepcional. Obra maestra absoluta.
Saludos.

domingo, 24 de diciembre de 2017

Rincón del freak #295: El artista fantasma



Llevo cuestionándome la existencia y/o conveniencia de esta sección desde que se me ocurrió comenzarla un domingo de... no me acuerdo, la verdad. Pero luego retomo el leit motiv esencial del blog, el motor sin el cual sería inviable su existencia, y este rincón de dejadeces y absurdidades, de rarezas o purulencias fílmicas, resulta ser el punto exacto de mesura y descreimiento para no caer uno en la pedantería o el dogmatismo más rancio. Mi idea del cine es casi inasumible, y comprende un hambre fagocitadora que sólo puede ser calmada momentáneamente, lo que lleva a que en una misma semana se den la mano los clásicos, los vanguardistas, los maestros, los aprendices, los grandes, los ínfimos, los trascendentes, los irreverentes o incluso los farsantes. Y, respecto a esta última etiqueta, no hace mucho tiempo que me encontré de casualidad la alucinada historia de J. X. Williams, nombre incertificable al que se le atribuyen diversas hazañas, entre las que se encuentra el ser el seudónimo de el oscuro autor de infinidad de novelas pulp durante los años sesenta, o diversos films de proto-porno de la misma década. El nombre siempre es el mismo, pero quizá nadie hubiese reparado en él de o ser por la aparición de varios cortometrajes, entre los 60 y los 70, de misteriosa procedencia y que compartían al mismo y enigmático director. Se tiene la constancia de al menos cuatro trabajos atribuidos a este fantasmal director, aunque la teoría que se viene barajando desde hace años es que Williams no es otro que su gran (y único, diría) valedor, un crítico y teórico cinematográfico asociado al underground neoyorquino de los sesenta llamado Noel Lawrence (el sonriente señor de la fotografía). Y resulta que Lawrence escogió como seudónimo otro seudónimo, ya que J. X. Williams no lo inventó él, lo que añade aún más morbo y misterio a la cosa. Sea como sea, lo cierto es que tres de los cuatro trabajos de Williams/Lawrence se pueden ver casi íntegros y gratuitamente, ya que circulan por el "Tubo". Mezcla de psicodelia, found footage y terror bajo los efectos del LSD, títulos como PSYCH-BURN, THE VIRGIN SACRIFICE o una que nos viene hoy ni que al pelo, SATAN CLAUS, berberechista apropiación de un microscópico film del mexicano René Cardona en el que Williams (o Lawrence) destroza el idilio navideño e imagina a un dulce niño que le pide al diablo que incendie el mundo como regalo... En fin, que hoy me he despachado a gusto y por partida doble.
Que ustedes cenen bien y que sigan viendo cine, aunque sea éste.
Saludos.

sábado, 23 de diciembre de 2017

Soy un truhán...



¿Se les ocurre otro cineasta capaz de convertir la leyenda de Arturo, Camelot, Excalibur, los caballeros de la mesa redonda y todo lo demás en una trifulca entre pandilleros de Brixton? Sí, amigos, Guy Ritchie ha imaginado un Arturo a la moda, su moda, que incluye pantalones ajustados, chaqueta abierta, pelo engominado, barba cuidadosamente descuidada y una jerga tan rápida que no e da tiempo a repasar los errores. El cine de Ritchie es así, siempre lo ha sido, y al menos no nos hace perder el tiempo prometiendo algo que no es capaz de dar. Su cine no es sutil, no es refinado y no es nada intelectual; pero tampoco es lento, aburrido ni tramposo. KING ARTHUR: LEGEND OF THE SWORD es cine de aventuras, en el fondo muy clasicote, con algunos desbarres bastante cachondos, como el arranque y el desenlace, que parecen sacados de la saga ideada por Peter Jackson. Entre medias, los típicos duelos verbales que Ritchie ha ido afilando desde LOCK & STOCK, algo de ritmos urbanos... ¿?... y algunos chistes francamente divertidos. Insisto, es una nadería hecha con medios, con un puñado de estupendos actores (cuenten nada menos que a Neil Maskell, Jude Law o el ascendente Charlie Hunnam) y un guion tan delirante que es capaz de incluir (ejem) a David Beckham con una narizota de goma... A estas alturas ¿quién da más?...
Saludos.

viernes, 22 de diciembre de 2017

La memoria borrada



Tuve la suerte de ver hace escasas fechas L'IMAGE MANQUANTE, el extraordinario y estremecedor repaso a la sangrienta dictadura que el régimen comunista de Pol Pot instauró en Camboya durante cuatro interminables años. El cineasta Rithy Panh (autor de la ineludible S21) presenta un doble desafío al mirar al horror de frente, llamando las cosas por su nombre y narrando la degradación moral en la que se sumió el país asiático sin omitir un solo detalle. Por otra parte, Panh entiende, nos hace entender, que no se pueden poner imágenes a ese infierno; no por pudor, ni por respeto, sino por la supresión de cualquier voluntad individual. Las escasas imágenes de archivo pertenecen a la prosperidad y libertad que se vivían antes de la llegada al poder de los jemeres rojos, y después sólo se conservan imágenes propagandísticas, a la mayor gloria de un dictador satisfecho y sonriente, mientras la gente se muere de hambre y el mundo mira hacia otro lado. La solución que propone Rithy Panh no puede ser más elocuente: la representación de una época sin imágenes se hace mediante unas pequeñas figuras de barro. La gente siendo reprimida, pasando hambre, muriendo de incontables enfermedades, enterrando a sus hijos sólo para esperar su propia muerte, incluso los mismos verdugos del sistema, todos quedan expuestos para que los veamos, para que no olvidemos y para que no repitamos. El símbolo de esas imágenes, perdidas para siempre, son los rollos de celuloide abrasados, desmenuzándose entre las manos, como el epitafio de una fractura aún no del todo sanada.
Imprescindible.
Saludos.

jueves, 21 de diciembre de 2017

Im



Vaya por delante que no me apasiona nada el carácter "terrorífico" de IT, ni de la anterior versión, ni de esta, y ni siquiera de la novela original. Novela que, por cierto, daría magníficamente para una serie de televisión lo suficientemente valiente como para indagar en las cuestiones que Stephen King planteaba como primordiales para comprender con exactitud qué hay oculto tras la amenaza de un payaso que sólo los niños y adolescentes pueden ver. No hay nada de eso en el guion ideado por Chase Palmer, Gary Dauberman, Cary Fukunaga y el propio Andrés Muschietti, que lo dirige todo de la misma forma rutinaria y previsible que su anterior trabajo, MAMÁ. Las tribulaciones del payaso Pennywise quedan aquí marginadas a un puñado de escaramuzas visuales, vergonzantemente deudoras de un videojuego en el que hay que ir pasando jefes finales, y completamente absorto en las andanzas de un (otro) grupo de imberbes a cual más imbécil, y donde (oh casualidad) incluso repite algún protagonista de aquella otra nadería que es STRANGER THINGS. No sé, no tengo ni la más mínima confianza en la segunda parte que ya se está rodando y que se espera para dentro de un par de años. Como siempre digo, si haces algo que ya estaba hecho, al menos hay que tener la decencia de perder la cabeza, aunque sólo sea un poquito...
No se pierden nada si no la ven.
Saludos.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

El quebrantahuesos



El cine de S. Craig Zahler parece transitar su propio camino. Ajeno a modas y modismos, el responsable de la cada vez más mítica BONE TOMAHAWK vuelve a dar una lección de depuración de estilo y economía de medios con BRAWL IN CELL BLOCK 99, una tremebunda mezcla de película de cárceles, peleas al borde del gore y una inclasificable subtrama interna, la misma que descolocaba al espectador en su ópera prima y lo preparaba para el shock final, donde las oscuras motivaciones internas cobran todo su sentido, aunque necesiten desembocar en un infierno de violencia y desesperanza. En este caso, Zahler teje una trama ascendente, desde un anodino arranque en el que el protagonista, Bradley (impresionante, en todos los sentidos, Vince Vaughn), rehace por completo su vida en el mismo día que pierde su trabajo y descubre la infidelidad de su esposa; decidido a ganar el dinero suficiente para retirarse, retoma su antiguo trabajo como narcotraficante, pero un cúmulo de malas decisiones (y esto será una constante) lo llevará a la cárcel, aunque ese sea el menor de sus problemas. Zahler filma con pulso constante, sin prisas, forzando a su protagonista a través de una espiral ascendente de decisiones al límite y consecuencias irreversibles, al mismo tiempo que la realidad va desvaneciéndose y asistimos a una especie de mundo paralelo y subterráneo, al margen de las leyes. De nuevo, el recurso es ese salto imperceptible, al borde del fantástico, buscando reafirmar el relato a partir de decisiones puramente estéticas. De momento, Zahler parece absolutamente coherente con su propia filosofía artística, y no parece muy dispuesto a rebajar la intensidad y brutalidad de su propuesta; el resultado son dos horas y pico de luchas cuerpo a cuerpo, miembros dislocados, diálogos de una chulería abstracta y la sensación de que quedarnos en casa es lo mejor que podemos hacer estas navidades... ¿o no?...
Saludos.

martes, 19 de diciembre de 2017

Wajda. Brillo y dominio #16



El segundo film realizado por Andrzej wajda en 1969 fue WSZYSTKO NA SPRZEDAZ (TODO A LA VENTA), y partía de una premisa tan necesaria como dolorosa, la repentina y trágica muerte del actor Zbigniew Cybulski, por aquel entonces gran estrella del cine polaco, cuya pérdida afectó tanto a Wajda que puede hablarse sin problema de "exorcismo fílmico". De hecho, el guion, escrito por él mismo, comienza con la sospecha de su mujer de que la prolongada ausencia de un rodaje es por una infidelidad, conociendo su carácter indomable; a medida que la película avanza, Wajda opta por el metalenguaje y nos embarca en el rodaje de la vida y muerte de Cybulski, con los propios intérpretes "interpretando" dentro del film, lo que otorga el extraño espacio en el que se desarolla la película, a veces homenaje, experimento o incluso elegía por el amigo y compañero desaparecido. E incluso podría decirse que el propio Wajda se quitó un peso de encima, y que a partir de ahí su cine fue menos personalista y más ecléctico.
Saludos.

lunes, 18 de diciembre de 2017

Manual de lucha y libertad #3



Además de un extraordinario creador de imágenes, Basilio Martín Patino logró desmontar muchos de los falsos credos del cine español, siempre asfixiado por la censura, cuando no intoxicado por su narcisista endogamia. TORERILLOS, 61, por ejemplo, daba cuenta de la gran fiesta de los toros desde una perspectiva inaudita. Sin ser crítica ni elogio, Martín Patino volteaba cualquier convencionalismo y nos hablaba de los maletillas, que, empujados por el hambre y la quimera del éxito, se jugaban la vida y la dignidad saltando al ruedo espontáneamente, buscando y rogando una oportunidad para demostrar su valía como diestros. El corto, en apenas un cuarto de hora, alterna recortes de periódicos, imágenes de archivo y la propia representación de estos héroes anónimos, embarcados en una selección natural casi imposible. Lo que el cineasta salmantino volvía a lograr era un hito, parafraseando quizá al Buñuel que tuvo que marcharse, y demostrando la vigencia de la no ficción como arma cultural, u objeto fílmico inadvertido para la cegata y previsible censura, que no veía aún el reporte de aquella España miserable e injusta.
Saludos.

domingo, 17 de diciembre de 2017

Rincón del freak #294: Aquel cine por la patilla...



Que ya no se hacen películas como DEMONS es una verdad tan irrefutable como que cada año hay navidades y n podemos hacer nada por evitarlo. Hay que tener una seguridad y una autoestima a prueba de bombas para que se te ocurra filmar en Roma como si estuvieses en Baltimore, doblando a los actores en inglés macarrónico, porque me imagino que ni los dobladores serían ingleses. Hay que tenerlos como cocos para meter a un montón de gente en un cine para ver una película tan mala como la que tú estás rodando y hacer ver que están pasando miedo, cuando aquello haría reír a Chespirito. DEMONS es, en esencia, un despliegue de caretas de goma, fluidos violáceos y cartones de huevos para simular unos ojos reflectantes. También salen punkis drogotas, carabinieris de la NYPD, paninaros genuinos y, ya de remate, un héroe en Puch Cóndor que rebana cabezas con una espada samurái... Es cachonda, es adorablemente ingenua, como una abuela en una mecedora, y extrañamente ha transitado nada menos que tres décadas como una de esas pelis de culto involuntario que recaudó una millonada y era de las que estaba siempre alquilada en el videoclub. Y su director, Lamberto Bava (hijo del gran Mario), pese a poseer una amplia filmografía trufada de títulos similares, alcanzó aquí su cúspide, la de ese cine que aspiraba a estremecernos y el único adjetivo que realmente merece es el de entrañable. Véanla, recupérenla, es ideal para ver en familia en estas fechas...
Saludos.

sábado, 16 de diciembre de 2017

¿En carne y hueso?



Vaya por delante que nunca he sido un fan de la franquicia GHOST IN THE SHELL, aunque reconozco que el anime de Mamoru Oshii me causó cierta inquietud, al verme incapaz de distinguir qué tipo de película estaba viendo exactamente. Con una mezcla e trascendencia y banalidad, lugares comunes y hallazgos visuales, la versión norteamericana del manga de Masamune Shirow no desmerece a aquélla, introduciendo algunos elementos que le dan su propio atractivo. La historia es la misma, pero incluso aquí se entiende con algo más de claridad; Scarlett Johansson es la actriz perfecta para este tipo de papeles, heroínas marcadas por un pasado atormentado, tan vulnerables como letales; la recreación de la demencial y caótica ciudad japonesa, pese a lo mucho que le debe (y quién no) a Ridley Scott, aunque abusando de la digitalización, tiene su mérito. Aparte de ello, es de destacar lo complicado para brillar de la fotografía de Jess Hall, que es arrinconada a los momentos menos espectaculares; mientras que la partitura de Clint Mansell corrige y aumenta la original de Kenji Kawai. Además, me parece un gran acierto el papel de Takeshi Kitano ¿Por qué, entonces, me temo que esta GHOST IN THE SHELL va a quedarse en una anécdota? Primero porque simplemene ya estaba hecha, pero sobre todo porque le falta ese intangible de las grandes obras, ese halo de creación que las distingue de los meros productos. Tampoco creo que la intención de Dreamworks fuera esa; para eso ya está Villeneuve... ¿no?...
Saludos.

viernes, 15 de diciembre de 2017

El hombre que no estuvo



En el pasado festival de Cannes'16, y en su sección más interesante (que no es otra que Un certain regard), hubo una película que levantó cierta polémica, al ganar el premio del jurado y dividir al mismo, pues fueron muchas las voces que no entendían cómo, entre tanta mediocridad, una exquisitez como HARMONIUM no tuvo un hueco en una sección oficial que ese año dejó bastante que desear. FUCHI NI TATSU (su título original) es uno de esos ejemplos que el cine asiático nos deja, de vez en cuando, acerca de cómo se construye el género alrededor del guion, y no al revés. Y es que me costaría una barbaridad integrarla en una cómoda etiqueta, más allá de su pulcritud narrativa y su honestidad a la hora de mostrar una historia repleta de detalles engañosos, que van cobrando sentido al tiempo que descubren la poética de un estilo fílmico realmente hipnótico. La historia es simple pero intrincada, y comienza con la puesta en escena de una familia normal (padre, madre e hija) en la que el punto más discordante sería el padre, que apenas se comunica y pasa gran parte del día en el taller familiar que regenta en el garaje de su casa y al que un día llega un hombre que dice ser conocido de él, y que pide un trabajo temporal hasta establecerse por su cuenta, ya que acaba de salir de la cárcel. El hallazgo de Fukada consiste en intervenir las conexiones que se van sucediendo para crear una atmósfera que va enrareciéndose a medida que el extraño se convierte en una especie de virus, que se va apoderando del control de cada miembro de la familia hasta un anticlimático clímax (prácticamente en el ecuador del film). En ese momento, el extraño desaparece, dejando una familia transformada, mutilada y al borde de la destrucción, y es el tramo en el que se dan todas las explicaciones, sin prisas, con demoledora elocuencia. No es un film de terror, ni de suspense, pero nos quedaríamos muy cortos si lo dejáramos en un simple drama; es, quizás, un ejercicio de estilo de inusitada sobriedad y malsana elegancia, amén de tres interpretaciones absolutamente memorables, especialmente la de un impresionante Tadanobu Asano, lejos de sus habituales registros.
De lo mejor de la última temporada.
Saludos.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Cara de cuero



Supongo que un personaje como LEATHERFACE hubiese merecido otro tipo de precuela para explicar qué diablos pasó para que ese tipo se convirtiera en lo que finalmente se convirtió. Lo digo, sobre todo, por la morfología única de LA MATANZA DE TEXAS, título mítico y prácticamente seminal de un género, el slasher, que presentaba una violencia sin límites y sin explicación aparente. La explicación la han buscado, nada menos que 43 años después, los cineastas franceses Bustillo y Maury, responsables de lindezas como AL INTERIOR o LIVIDE, y cuyo concepto del cine contiene tres fases perfectamente reconocibles: deferencia por los personajes grotescos, gusto derrochador de fluidos que oscilan desde el viscoso al semisólido, y lo más desagradable, que es explicarlo todo aunque no haga falta. Aparte de la mediana sorpresa en el momento álgido (más bien engañifa), LEATHERFACE aporta poco tanto al género como a la filmografía de sus autores, y se queda como un intento rutinario por revitalizar algo que no lo necesitaba, excepto por la crematística sin más. No me duele, porque a los fans de verdad no les va a costar colocarla en otro estante al del estupendo film de Tobe Hooper. Porque aunque haya sangre y visceras y motosierras y chicas gritando y un poco más de sangre, falta lo esencial, al menos una escena cuya violencia emane de su dislocación del tiempo y el montaje. Hooper no esperó ni veinte minutos para ello..
Saludos.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Niño grande



Vamos con una que estuvo en los oscar, y más concretamente en el apartado de animación. THE BOSS BABY partía con dos retos de inicio, colocar a Dreamworks como alternativa a Pixar y desarrollar un discurso propio, reconocible y diferencial. De lo primero no creo que quepa duda, al menos en cuanto a lo que se refiere a grandes marcas, toda vez que los números no hay quien se los discuta a Disney. Lo otro ya es más complicado. Pixar ha transitado tantos campos, tan diferentes y con tanto éxito y reconocimiento, que lo más que se puede intentar es una reproducción que sea superior en lo técnico, que tampoco es fácil, pero aún lo es más si vamos al terreno conceptual. En este sentido, el film de Tom McGrath parte de una premisa interesante, que convierte a un recién nacido en una especie de tiburón de los negocios frío y manipulador, a ojos de su hermano mayor, claro está, que se ve inmediatamente desplazado de su lugar de privilegio. La gracia de todo ello es convertir la visión e imaginación infantil en el McGuffin que hace rodar toda la historia, así que lo que realmente vemos no sucede más que en su cabeza, pero ensaya el salto mortal de proyectarlo como una especie de realidad alternativa a la que los adultos no podemos acceder. Sin embargo, hay momentos en los que se pierde la perspectiva de lo que se está contando y la historia se embrolla innecesariamente, tirando como recurso de demasiadas persecuciones. Y, sin estar mal del todo (a los chavales seguro que les encanta la imagen de un bebé con calcetines ejecutivos), a McGrath le salió mejor el vitriolo derramado en la infravalorada MEGAMIND, de la que debería hablar en alguna ocasión.
Saludos.

martes, 12 de diciembre de 2017

Wajda. Brillo y dominio #15



En 1969, Andrzej Wajda volvió a realizar dos películas, exhibiendo una vez más su gran fertilidad creativa. Una de ellas fue POLOWANIE NA MUCHY (CAZANDO MOSCAS), que abundaba en una estética pop, aparentemente desenfadada, pero que guardaba grandes dosis de mala leche y crítica desencantada hacia lo que muchos ya consideraban por entonces, que la juventud polaca estaba olvidando peligrosamente su pasado más inmediato. Algo así le ocurre a Wlodek, el infortunado protagonista, un aspirante a escritor que se quedó en empleado de librería y que malvive en un estrecho piso con sus suegros, su mujer y su hijo. Un día conoce a Irena, una bella joven que, colmándolo de halagos hacia su supuesto dominio del ruso, lo convence para que haga unas traducciones para una revista en la que es colaboradora. En realidad, lo que Wlodek está a punto de conocer es un mundillo repleto de apariencias y falsedades, donde todos son presentados sin que se sepa muy bien cuales son sus verdaderas habilidades, y en el que pronto se sentirá simple y llanamente explotado. Wajda presenta una dualidad rotunda, el piso familiar, repleto de tiras atrapamoscas, y la supuesta frescura de la joven, sin domicilio fijo, y que en realidad se dedica a vivir de los hombres a los que primero seduce para después dejar en la estacada. Una película a caballo entre la comedia y la sátira social, y que, por ejemplo, tuvo una nominación en el festival de Cannes de aquel año.
Saludos.

lunes, 11 de diciembre de 2017

Manual de lucha y libertad #2



EL NOVENO fue el título del segundo cortometraje de Basilio Martín Patino, rodado en la localidad salmantina de San Felices de los Gallegos y que en apenas 13 minutos era capaz de hacer un colosal barrido por la España de aquel tiempo, apegada a tradiciones y credos inamovibles, con los toros y el vino como único escape de una gris cotidianidad. Martín Patino, con un montaje vertiginoso, instala su cámara en el corazón mismo de los festejos que, tomando como excusa la ancestral liberación del pago de tributos un siglo antes, son un testimonio de esa felicidad brutal de capeas y pasodobles, de porrones al cielo y paciente embutido. Una España que no nos queda tan lejana, aunque parezca Marte en lugar de Salamanca, y aunque no nos queramos dar cuenta de que los tributos nunca dejaron de pagarse.
Saludos.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Rincón del freak #293: Ya no hay respeto por los mayores



No sé si son ustedes conocedores de la obra de H.P. Lovecraft, si alguna vez se han adentrado en sus historias de horror cósmico, habitado por criaturas más longevas que el mismo tiempo y cuya sola visión hace enloquecer a los pobres mortales que lleguen a invocarlos mediante el Necronomicón. Lovecraft no era un autor fácilmente "adaptable", teniendo en cuenta que su universo constaba de sus propios códigos y normas, y de hecho es prácticamente irrelevante la nómina de adaptaciones cinematográficas de su obra, aunque puede rastrearse su influencia en otros autores más "accesibles", desde Clive Barker hasta, por ejemplo, Stephen King. Lo que ya no es de recibo es asistir con estupefacción a algo como HOWARD LOVECRAFT & THE FROZEN KINGDOM, que poco menos se atreve a reducir el complejo imaginario del escritor estadounidense a una historietilla infantil plana, sin gracia y, por añadidura (aunque da igual), con una animación digital terrible, por lo malo. Parece una broma de mal gusto o, aún peor, un producto hecho por ignorantes para ignorantes, porque aunque pueda ser loable el intento de acercar a Lovecraft a los más jóvenes, este, desde luego, no es el camino. Ahora bien, si son auténticos freaks y no quieren dejar de ver al todopoderoso Ctulhu convertido en una mascotilla, entonces véanla.
Saludos.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Los cineastas del paréntesis #4



Ustedes habían de permitirme que el aliento poético tomase las líneas que, la mayoría de veces, se han desplegado explicativamente. El cine de António Reis y Margarida Cordeiro sólo puede tomarse desde la radicalidad, o como una pedantería insoportable o como una obra maestra insuperable. Es un cine que parece hecho por otra raza, en otro planeta, con significaciones que igual parecen muy simples y muy complejas, que fascinan o irritan, y que desde luego atentan contra el eor enemigo del arte, la comodidad. El último film de Reis y Cordeiro fue ROSA DE AREIA, que desde su polémico estreno en 1989 no ha hecho más que acrecentar la leyenda sobre sus creadores, que ya no volverían a filmar nada más, y de hecho dejaron inconcluso un ambicioso proyecto, la puesta en imágenes de "Pedro Páramo". Nadie entendió entonces esta tremebunda película, una sucesión de imágenes desoladas, de fragmentos históricos y de recitados, desde Montaigne a Kafka, mirando al universo desde las palabras de Carl Sagan mientras un cerdo es sentenciado a muerte en plena Edad Media. El significado del film no habría que buscarlo en el mismo, sino en nosotros en tanto que espectadores despiertos, expectantes, que no deberíamos plegarnos al fofo sogno de la eterna repetición. Es la fortuna del adulto que aún es capaz de observar con ojos atómicos de niño...
Saludos.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Los cineastas del paréntesis #3



ANA. Pequeño Duero, gran Duero. Las espigas, qué mares; las aguas por donde caminan los labradores. Hay un muerto en el granero y un recién nacido en el establo; los campos por donde el pez respira. Y el reloj que no cesa, el crujir de los muebles junto a la chimenea. Los únicos secretos que pueden transmitirse. De la ligereza de los tránsitos, imperceptibles, se abre la gravedad del existir. Dentro de una vida, ahora, caben todas las vidas. Viven todos los seres que se harán polvo en la luz.
Saludos.

jueves, 7 de diciembre de 2017

Los cineastas del paréntesis #2



TRÁS-OS-MONTES. El hombre que apacigua al rebaño, que baila el Domingo, que mira absorto el movimiento de las hojas. El hombre que estuvo hace 100.000 años, que dejó huella en la roca que ahora el hombre usa para descansar. El hombre que juega en su primera edad, que ama en la segunda y muere en la tercera, y el hombre que respeta el silencio del círculo al salar las carnes y los pescados. No necesita, ese hombre, ver otro territorio que le es ajeno, ni para ser feliz ni para respirar. Ese hombre conforma y se conforma, cela la rumia hasta hacer brotar el fruto del siguiente día, y escucha satisfecho el témpano en el arroyo de Noviembre, feliz de resbalar hasta otro lugar exactamente igual. Igual que siempre. Igual que cualquier otro. Igual.
Saludos.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Los cineastas del paréntesis #1



El verdadero acontecimiento este año en el SEFF, a mi juicio, no lo supuso ningún nuevo descubrimiento, aunque bien podría decirse que para la mayor parte del público sí sea la primera vez que se enfrentaban a la obra de dos cineastas tan fundamentales como poco conocidos. El cine de António Reis y Margarida Cordeiro, prácticamente reducido a cuatro películas entre 1974 y 1989 (Reis falleció en 1991), es muchas cosas y una sola, es sencillo en lo formal pero extremadamente complejo en lo conceptual, y no se debe caer en la tentación de incluirlo en el documental, pues trascienden el mero género y casi podríamos afirmar que fundan un nuevo género, una apabullante mezcla de reflexión filosófica, disección antropológica y un aliento poético que hace temblar de emoción sus imágenes, que por un momento parecen salidas de un mundo paralelo, el que sólo recoge la retina del poeta... o el loco. Y es la locura el tema principal de JAIME, la primera obra filmada por Reis (sin la colaboración de su esposa), que se acerca (en realidad se zambulle) en la historia de Jaime Fernandes, un humilde labrador, natural de Covilha, que en 1938 fue radicalmente apartado del mundo al serle diagnosticada esquizofrenia paranoide, por lo que fue internado en el psiquiátrico Miguel Bombarda hasta su muerte, en 1969. Hasta aquí, un cineasta al uso indagaría en motivos prácticos, pero Reis prefiere constreñir el trazo biográfico a estas escasas líneas y la voz en off de su esposa, Evangelina. En realidad, los poco más de treinta minutos de JAIME están dedicados al suave y respetuoso escudriñamiento del psiquiátrico y sus fantasmales habitantes, para contrapuntearlo con los dibujos que Fernandes realizó compulsivamente en sus últimos cuatro años de vida, cuando jamás se le conoció actividad artística alguna. Entre el retrato psicológico (aunque nunca psicologista) y el rechazo a la enfermedad como "anormalidad", la propuesta de Reis tiene algo de espejo compasivo, que sabe de la dificultad y las trampas que provienen de la excepcionalidad; por ello el valor de presentar un lugar aparentemente hostil y acariciarlo, por ejemplo, con la voz de Louis Armstrong, para ver con ojos más compasivos el abismo cotidiano de los que fueron apartados de lo que quizá sea la normalidad.
Saludos.

martes, 5 de diciembre de 2017

Wajda. Brillo y dominio #14



También en 1968, Andrzej Wajda realizó un pequeño film en tierras británicas titulado GATES TO PARADISE, un compendio de obsesiones religiosas y morales en torno a la demencial marcha de un grupo de adolescentes en 1212, en plena fiebre de las cruzadas, hacia la tumba de Jesucristo en Jerusalén. Es una película tan extraña en su concepción como ambigua, y lejos de ofrecer un sermón eucarístico en imágenes su trasfondo es bastante más escabroso que su sinopsis. De hecho, el film (adaptación de la novela del escritor polaco Jerzy Andrzejewski) se abre con el desgarrado arrepentimiento de un cruzado ante la cruz, donde confiesa todos los crímenes que ha cometido en nombre de su dios y abandona las armas para convertirse en monje y ser el guía espiritual de los niños, que siguen asimismo a un joven llamado Jakob, que afirma haber tenido una visión en la que sólo el corazón puro de dichos niños liberará Jerusalén de los turcos, que la mantienen asediada. Todo ello con una ambientación bucólica y pastoril, quizá en exceso naif, pero que Wajda se encarga de contrapuntear con algunos momentos de gran polémica, como la abundancia de torsos juveniles desnudos cada vez que tiene un encuentro con un adulto o incluso el desnudo (apenas tapado por las espigas) de la joven actriz Pauline Challoner, aún menor de edad, a la que los más avezados recordarán porque sólo un año después participó en LA RESIDENCIA, título mítico de Ibáñez Serrador. Eran otros tiempos, desde luego...
Saludos.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Manual de lucha y libertad #1



Hace escasamente cuatro meses desaparecía uno de los nombres fundamentales de esta castigada cinematografía que es la nuestra, a veces tan ajena a las miradas más libres e insobornables. El más importante, y curiosamente por ello el menos reivindicado por la "oficialidad", pero sí por cada nueva generación, fue Basilio Martín Patino. Un cineasta de un talento tal que nunca se pareció a nadie, ni nadie pudo parecerse a él; imitarle sí, reverenciar su cine sí, como el jovencísimo Víctor Erice que en 1960 aparecía en los títulos de crédito de TARDE DE DOMINGO como script. Se trata de un trabajo de prácticas de un director en ciernes en la vieja Escuela de Cine de Madrid, pero incluso en un film-boceto como éste (gran parte de su metraje carece de banda sonora) pueden ya rastrearse algunas de las claves que habrían de definir toda la obra del director salmantino. La enigmática deriva de una joven que deambula por su solitaria casa en un Domingo empleado por todo el mundo para organizar fiestas o salir de paseo, parece casi un extraño acto de resistencia pasiva, casi fantasmático, y orquesta un contraste brutal entre los interiores desnaturalizados y el costumbrismo bullicioso de las calles, convirtiéndose en un certero retrato de seres y pareceres de la grisólea España de aquellos años. Una pequeña joya de nuestro cine, una obra de apariencia ínfima pero con un mensaje insólitamente contestatario y revulsivo.
Saludos.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Rincón del freak #292: Si no sientes las piernas... a matar Charlies. Películas para desengancharse #50



Se acaba la segunda parte de este inusual monográfico ¿Y qué mejor forma de despedirse que con RAMBO? Sí, porque ahora se hacen muchas películas así, con un guion nulo y trillado pero con efectos técnicos que tapan todas estas deficiencias. La diferencia entre estas películas y RAMBO es evidente: todo lo que ocurre en pantalla está hecho artesanalmente, mal pero artesano al fin y al cabo. El asunto clave es entender que este era un producto milimétricamente calculado, que aprovechaba el tirón mediático de su antecesora y reconvertía a aquel John Rambo, lacónico y cansado del mundo, en el único y verdadero salvador de la patria de Lincoln... A bombazo limpio, cierto es. Con pocos remilgos a la hora de enfrentarse a rusos y vietnamitas, todos revueltos. Y con un corazoncito que también latía tras su inexpresivo rictus gracias a la sugerente Julia Nickson, de la que luego nada más se supo. El ligue le duró al mercenario lo mismo que una granada en la mano, apenas unos segundos tras el primer y único beso. Y hasta ahí las sutilezas, porque RAMBO es un gusto por las explosiones, los tipos anónimos acribillados, los helicópteros con armamento pesado, las flechas explosivas, las torturas con descargas eléctricas, más explosiones y unos prisioneros que llevaban metidos en jaulas un potosí de años sin que a nadie le importara un carajo. Intentar descifrar en qué consistía exactamente la misión de John Rambo en Vietnam es más complicado que un plano de Tarkovski. Si no me creen, no tienen más que volver a verla y deleitarse con esta oda al mal gusto, devenida icono pop involuntario.
Saludos.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Vida prócer: El cine de Hong Sang-soo #19



El Festival de San Sebastián tiene en Hong Sang-soo a uno de sus cineastas predilectos, que cada año deja una muestra de su prolífica actividad y demuestra que el cine "de guiones" no sólo no ha muerto, sino que tiene una magnífica salud. El coreano es uno de nuestros directores favoritos, no es el más espectacular ni el más original, pero nos parece impagable la oportunidad de disfrutar su work in progress a tiempo real, asistiendo a cada estreno suyo no como ejercicio de nostalgia, sino como reinvención pura del cine como lenguaje. En YOURSELF AND YOURS, el director propone otro de sus habituales laberintos espacio-temporales, esta vez con la identidad, sus significados y trampas, como un borrador al que no tenemos más acceso que el del ensayo y la repetición. El personaje central es Minjung, una chica ingobernable, que se resiste a pertenecer a ningún hombre y usa el subterfugio y la huida hacia delante como armas para defender su libertad frente a los hombres que, lejos de querer comprenderla tal y como es, pretenden conquistar su personalidad. Hong abraza la modernidad sin miedos, completamente desnudo y expuesto, y vuelve a dar una lección de humanismo valiente e insólito a un mundo de hombres, que "otorga" pequeñas cuotas de libertad a las mujeres, pero es incapaz de asimilar que tienen todo el derecho del mundo a equivocarse, rectificar, e incluso juguetear con las posibilidades de la vida. El film va mucho más allá de la típica figura femenina caprichosa, y coloca a esta mujer en el centro mismo del relato, lo que no es nada habitual, para escudriñar con asombrosa minuciosidad que la mentira está instalada no en las personas, sino en las mismas relaciones sociales, pervirtiéndolas y desvirtuándolas. Hong Sang-soo no hace prisioneros, pero tampoco se cobra víctimas. Un director esencial precisamente ahora mismo que quedan tan pocas esencias.
Saludos.

viernes, 1 de diciembre de 2017

Películas para desengancharse #49



Hace treinta años, tuvimos la oportunidad de asistir al estreno de una de las verdaderas últimas superproducciones, tal y como éstas son entendidas según el canon de producción de los grandes estudios. THE LAST EMPEROR tenía un reto casi imposible por delante y muchas papeletas para convertirse en un fiasco de los que marcan época ¿Qué factores la elevaron hasta ocupar el lugar preponderante que ostenta desde entonces? A mí me parece esencial el equilibrio entre exotismo y cotidianidad, intimismo y grandilocuencia. Equilibrio que se extiende a la perfección, casi obscena, de la fotografía del maestro Vittorio Storaro y la inolvidable partitura que imaginaron Ryuichi Sakamoto y David Byrne. Sin embargo, nada de esto podría haberse conjuntado, sin desbordarse, de no ser por la impecable dirección de Bernardo Bertolucci, entonces incomprendida con recelo, pero que se incluye entre lo más incontestable de toda su filmografía. Una historia que, de una u otra forma, necesitaba ser contada, la del último emperador de China, Pu Yi, que llegó al trono por obligación con tres años en los últimos estertores del imperio, que apenas se reducía a la ciudad-fortificación de Pekín, convertida en un anacrónico espacio fuera del tiempo, y del que el joven emperador no pudo salir hasta ser prácticamente un adulto. El film, enorme en pretensiones y extensión, tiene dos partes bien diferenciadas y cuyo difícil engarce supone el mayor escollo léxico, como si un gran vacío se abriese entre la fascinante majestuosidad del primer bloque (justo hasta el inevitable destierro) y la convencionalidad del segundo, que sin embargo contiene una superlativa interpretación de John Lone como el emperador adulto. Una película aplastante, con sus nueve oscars (de nueve), sus formas y colores, y un vestuario que es bellísimo, perfecto. Las localizaciones apabullantes,los momentos íntimos rodados con sensibilidad... ¿Por qué habría que desengancharse entonces a toda prisa?... Me pregunto de quién sería la fabulosa idea de rodarla íntegramente en inglés...
Saludos.

jueves, 30 de noviembre de 2017

La culpa de todo la tiene Felipe González



Mucho tiempo para comentar una película que se vio en su momento en el SEFF, uno de esos objetos fílmicos no identificados que de cuando en vez surca el desolado panorama patrio para reivindicar nuevas formas de expresión, aunque se cuente el seísmo desde la evocación, más bien fantasmagórica, de un pasado que nos atañe e interpela directamente, mirándonos a los ojos con el mismo semblante de un perro abandonado que agoniza en una esquina. EL FUTURO no muestra nada de forma gratuita ni frívola, pero todo en sus enfermos y floculantes 67 minutos rezuma una extraña frivolidad que nos sería tan necesario confrontar sin paños calientes, pues en los ecos de la lejanía resuenan las cacofonías de lo indecible en nuestra contemporaneidad, tan reseca de corrección. Porque húmeda e incorrecta es la película de Luis López Carrasco (al que se puede y debe rastrear en el colectivo "Los hijos"), desde su arranque ciego, que impone el discurso de investidura del secretario general del PSOE, transformándolo casi en un monólogo roto y sardónico. El núcleo duro del film es la fiesta en alguna/ninguna parte de ¿Madrid? en aquel 1982, sin adornos, sin diálogos inteligibles, sólo los rostros y cuerpos de una juventud que es la misma que ahora, igual de idiotas, igual de listos, igual de salidos e igual de drogados. Suena Aviador Dro, Parálisis permanente, Ataque de caspa... Un filtro avejentado de las momias de ayer, reflejado sin concesiones en el páramo totalitario de hoy, auspiciado por el mismo dictador con chaqueta de pana... entonces, convertido en tecnócrata despiadado... ahora. Y llegan las fotografías (resuelvo que posiblemente familiares) de la España aún más pretérita, la de Landa y Alemania como solución; Benidorm y Torremolinos como póster inalcanzable; y la represión sexual/mental como código en la relación sadomasoquista que la España franquista (que es también la de ahora) ha mantenido con sus sombríos disidentes. Todo bautizado con el apocalipsis que Servando Carballar ya anunciaba entonces... Sí, por supuesto.
No hay futuro, nos dijeron...
Saludos.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Películas para desengancharse #48



TOP GUN es otra de las películas cuya participación en este monográfico in progress me parecía poco menos que impepinable. Y es que pocas películas ilustran tan certeramente la tendencia del cine comercial norteamericano a mediados de los ochenta como esta imbecilidad bonita. Porque es imbécil y es bonita. Porque sus actores y actrices, pese a que la mayoría tuvieron una estupenda carrera después, están paa matarlos, sin parar de sonreír para enseñar sus bonitas dentaduras, como si estuvieran permanentemente drogados. Porque he sido capaz de contar no menos de 55 minutos (de un total de 110) de "postales fílmicas", planos que no aportan nada al desarrollo de la historia pero que quedan mu bonicos con su fondo musical y sus filtros Kodak. Aunque lo mejor de todo es precisamente que todo lo demás da igual. Da igual que los diálogos sean de parvulario, que Val Kilmer ande como un pavo real mascando chicle o que Tom Cruise parezca un labriego con gorra y que la pobre Kelly McGillis implore con la mirada que la deje en paz, en la que es una de las parejas con menos química de todos los tiempos. Da igual, porque lo mejor de todo esto es que no conozco a nadie que sea capaz de contarte de qué va exactamente la película, aparte de enseñar aviones con voces ininteligibles de fondo. Dirigía el añorado Tony Scott, un tipo capaz de hacer mejor lo peor y viceversa, y que al menos siempre tuvo la decencia de no esconder sus verdaderas intenciones tras pomposas declaraciones de falsa trascendencia. La chica con camiseta blanca, las pegatinas en la chupa de aviador, las Ray-Ban de pera, los machos sudorosos y las motos de 500cc rugiendo; y todo con Faltermeyer de fondo, y todo con las barras y estrellas de fondo... Trump, lo que te perdiste...
Saludos.

martes, 28 de noviembre de 2017

Wajda. Brillo y dominio #13



1968 fue el año en el que multitud de directores de cine abrazó la estética pop, en algunos casos como ruptura con un clasicismo que dejaba pocos resquicios a la innovación, y en otros como trazo anudante a una especie de vuelta a los orígenes expresionistas. En este sentido, resulta especialmente significativo el trabajo que Wajda realizó para la televisión polaca, un mediometraje de poco más de 30 minutos en el que se presenta un futuro que ahora ya no nos parece tan lejano, uno en el que las modificaciones corporales sean tan extremas que lleguen incluso a distorsionar la identidad del individuo. PRZEKLADANIEC (traducido, algo así como "Una tarta de varios pisos") es un guion original de Stanislaw Lem (célebre autor de "Solaris"), que narraba la increíble historia de dos hermanos que se dedican a unas arriesgadas carreras de coches. Tras un terrible accidente, uno de los dos muere, y para poder salvar al otro los cirujanos implantan parte del cuerpo y el cerebro del hermano muerto. La gracia está cuado surge la disputa entre las compañías de seguros para distribuir las indemnizaciones, ya que el fallecido dejaba mujer y tres hijos y el hermano es soltero, pero la mita de su cuerpo es el otro hermano... Una espiral surrealista, pero que encierra una reflexión muy sugerente y que atañe a cómo afectarían a nuestra identidad unos cambios que penetran incluso en la psique, y si "realmente" podríamos seguir siendo nosotros mismos, o al menos quienes éramos antes. Wajda adopta un tono más displicente que de costumbre, acusadamente cómico, con unos personajes estrambóticos pero que sirven para ilustrar este delirante ejercicio de estilo, con mucho vinilo blanco, señoritas en minifalda y raccords a tutiplen. Un Wajda reinventado e incesante.
Saludos.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Películas para desengancharse #47



No sé si han sido ustedes jóvenes en los 90. No fue fácil reinventarlo todo otra vez de nuevo, certificar el enterramiento definitivo de los cacareados 80, buscar una cierta estética, un logotipo que definiese la mezcla de hastío existencial, abandono de las utopías y escupitajo a cualquier tentación ingenua de convencionalismo. Aquello se llamó "Generación X", pero ni siquiera dos décadas después hay un solo documento, tratado o conferencia que atestigüe que no existió sólo en nuestra imaginación febril, lábil y veinteañera. No había nada real contra lo que luchar, así que todo fue una derrota constante, desde el principio, sin pecados que expiar ni otro lema que el "hazlo ahora". Es una lástima que en España, donde se gestó una granada y aún reivindicable escena musical independiente (Los Planetas vendían casi lo mismo que Miguel Bosé), casi el único testimonio al que se alude como crónica de aquel tiempo sea HISTORIAS DEL KRONEN. La novela de José Ángel Mañas, pequeña, imperfecta, llena de errores honestos, al menos tenía la decencia de no expandirse hacia los territorios del sermón autocompasivo, que es el gran error del film de Montxo Armendáriz. Enormemente popular en aquel 1995, esta irregular película comienza bien, con una larga secuencia que engloba al grupo de amigos que se reúne en el bar homónimo y los lanza a la interminable noche madrileña, donde hay conciertos, sexo esporádico, rayas, pantalones de pinza y mucho alcohol cuando se fumaba en todas partes. Luego, no mucho después, nos amos cuenta de que aquellos eran unos pijos consentidos, no mucho mejores que los imbéciles de ahora que sujetan pitbulls y porros con igual destreza, unos tipos de poca sesera que a mí ya me pareció imprudente en su momento que fueran presentados como representantes de un afortunadamente breve lapso temporal, justo el que va de la proclamación general emancipatoria y la gestación del huevo de la serpiente que nos está matando en etos penosos años de desierto moral. Sería interesante escuchar qué le parece a un joven de ahora este film, aunque yo le recomendaría otra cosa, claro...
Saludos.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Rincón del freak #291: Nacen... se reproducen... y, con Cucal, mueren...



Sí, amigos, porque si la semana pasada eran avispas humanas dispuestas a reventar el heteropatriarcado a base de aguijonazos, lo de hoy no tiene desperdicio. Basada en un manga original de Sasuga y Tachibana, TERRA FORMARS se sustenta en la delirante idea de la colonización de Marte para evitar la superpoblación en la Tierra. Nada que no hayamos visto antes, pero la gracia aquí proviene de que la transformación del planeta rojo en un hábitat adecuado necesitaba nada menos que un proceso de 500 años tras enviar a las dos especies más resistentes del mundo: el musgo y las cucarachas. Pasado ese tiempo, Marte se puede habitar... excepto por un pequeño detalle: las cucarachas han evolucionado tanto que se han convertido en unos humanoides que mezclan lo mejor de humanos e insectos, y que ahora suponen un problema que hay que erradicar. En fin, que estamos ante un film de Takashi Miike, un director más prolífico que las cucarachas reproduciéndose, y al que es imposible seguir la pista si no es a salto de mata, ya que suele alternar producciones más "serias" con barrabasadas como ésta, un insólito cruce entre los Power Rangers y Alien (por decir algo), en el que los protagonistas son un grupo de condenados a muerte a los que se les otorga el poder de mutar en diversos insectos, adquiriendo sus propiedades genéticas. Al principio no está mal del todo, y tiene su gracia el primer encuentro con estas cucarachas gigantes, pero luego Miike hace de las suyas y lo convierte todo en un sinsentido al que le canta la preproducción y que encierra dos incógnitas: ¿Qué hace Rinko Kikuchi aquí?... ¿Por qué seguimos viendo estas cosas?...
Saludos.

sábado, 25 de noviembre de 2017

Películas para desengancharse #46



BIENVENUE CHEZ LES CH'TIS ejemplifica a la perfección una tendencia, bastante malsana, a la que se suele agarrar el cine comercial cuando le escasean las ideas. Aquí en España sabemos algo de ello, desde aquel desgraciado cine del (sub)desarrollismo, en el que la excusa del elogio regional terminaba como todos sabemos, con joteras a cholón, boinas a rosca y suecas en bikini. Cierto es que los gabachos demuestran tener algo más de comedimiento con el asunto, y aunque nos parezca significativo que se trate de la película más taquillera de la historia en el país galo, alguna cosa tiene fuera del landismo. Ahora bien, el argumento, así contado, es para agarrar a alguien del cuello como mínimo: Un funcionario de correos se hace pasar por inválido para conseguir un puesto como director en el Sur cálido y costero, previo chanchullo y tráfico de influencias, ya que su pobre mujercita no aspira a menos de ese destino. Claro, le cogen, porque el tipo es imbécil por partida doble, pero aun sí Dany Boon, que lo dirige todo, nos quiere hacer creer que se trata de un señor entrañable. Lo mandan al Norte, al Pas-de-Calais, que es descrito como un infierno helado y repleto de sucios alcohólicos, pero lo cierto es que el tipo descubre que la gente allí es llana y simpática, y no tan superficiales como en la capital. Da igual, porque la excusa argumental es la misma, la de un mentiroso y cobarde que nos tiene que caer bien; en el otro extremo, el personaje interpretado por Boon parece salido de las peores pesadillas de Bruno Dumont, solo que éste sí que es un imbécil declarado, que vive con la madre y tiene posters en el dormitorio... ¿?... Ambos deben convencer a la mujer del director que éste está pasando un calvario cuando va a visitarle, pero, pobrecita, se siente engañada porque a su marido le encanta vivir en el Norte. Es llamativo que tamaña caterva de indeseables sean los elegidos para protagonizar una comedia que pasa por amable, pero cuyos gags apenas se limitan a la exageración gutural del ch'timi, mientras que su amabilidad siempre es impuesta, cuando no impostada. Una película de la que hay que huir mientras se esté a tiempo, de ella y de la miríada de imitaciones/secuelas que ha suscitado.
Saludos.

viernes, 24 de noviembre de 2017

Apecalypse now



Sí, efectivamente, la última película de Matt Reeves sobre el universo creado, años ha, por Pierre Boulle es un homenaje indisimulado al celebérrimo film de Francis Ford Coppola. Pero también es una magnífica película por sí misma, la mejor de las que ha dirigido Reeves y un acertado colofón a una trilogía que amenazaba con eternizarse y ha acabado de la mejor manera. WAR FOR THE PLANET OF THE APES enseña sus cartas desde el principio, mostrando un marco en el que las acciones pacíficas no tienen cabida y el ser humano es un único ente militar, decidido a acabar con los simios tras descubrir que el virus que les hizo inteligentes tiene el efecto contrario en ellos. Reeves va solventando hábilmente cada escollo que el guion propone, mantiene dos poderosas figuras, Cesar, el líder simio y un coronel sin nombre (un estupendo Woody Harrelson), que encabeza el plan de exterminio y que sólo pretende mantener un reducido grupo de esclavos, como los gorilas a los que llama "Donkeys", obligados a servir a los humanos a cambio de su vida. La película propone un interesante giro en un momento dado, cuando la tragedia golpea por sorpresa a los simios y Cesar decide ir a acabar de una vez por todas con el coronel y su ejército. Es aquí donde el guion vira y se recrudece, mostrando un campo de trabajo que apenas se diferencia de lo que tantas veces hemos visto recreado en el cine y que remite directamente al nazismo. Aun pasando por alto muchas reflexiones evolutivas (al fin y al cabo no deja de ser cine comercial), la película mantiene el nervio y no defrauda en su mensaje apocalíptico; la mejor prueba es el excelente final, que en apenas unos segundos coloca a cada especie en su sitio justo cuando es la naturaleza la que habla.
Muy recomendable.
Saludos.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Películas para desengancharse #45



Existen diversos desenganches fílmicos, y el más agradecido es el que te permite, como espectador, desembarazarte de los tópicos más típicos de esta odisea que es ver cine y añadirle algo de criterio. THE LAST OF THE MOHICANS cumple por estos años la nada desdeñable cantidad de 25, y podríamos aseverar, sin temor a equivocarnos, que es uno de esos films "intocables", un tótem al que el espectador más esporádico y guadianesco vuelve una y otra vez como referencia ineludible y casi traumática (un buen trauma, claro), con lo que, estando ya en otras cosas, no es raro ese incómodo parlamento en el que se nos obliga una y otra vez a rescatar a Daniel Day-Lewis corriendo con la melena al viento, sostenido por la algo reiterativa banda sonora de Trevor Jones. EL ÚLTIMO MOHICANO ha sido de esas películas que han destruido gran parte de la afición al cine, una enmienda a la totalidad que aspiraba a no dejar resquicios ni dudas tras sus rotundos planteamientos, lo cual no tiene nada que ver con su calidad intrínseca, que es incuestionable e incluso parece incrementarse a cada nuevo visionado (el Director's cut que ha salido por su 25 aniversario es impresionante). No, el problema de esta gran aventura, de formas y tiempos clásicos, no es otro que esa contribución histérica a formar "incinéfilos" (y permítanme la brutalidad léxica), o aún peor, resolver, mediante sus poderosos iconos, que ya podríamos morir tranquilamente de confort.
Saludos.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

¿Qué es la identidad?



¿Qué nos define como personas? ¿Qué somos? ¿Somos realmente lo que somos? ¿lo que creemos ser? ¿Y qué ocurre si alguien se convirtiese en nosotros? Todas esas cuestiones son abordadas en un mordaz, insólito y arriesgado documental que se ha podido ver en estos días en Netflix. JIM & ANDY: THE GREAT BEYOND parte del material rodado por la antigua pareja de Andy Kaufman en el set de rodaje de MAN ON THE MOON; un material que podría haber sido simplemente un seguimiento impersonal, pero gracias al cual entendimos que Jim Carrey no interpretó a Kaufman, sino que simple y llanamente fue Kaufman. El propio Carrey puntúa el documental con sus palabras, casi sin poder explicar qué le llevó a adoptar otra personalidad, hasta el punto de perder incluso el sentido de su propia identidad y, por supuesto, desquiciando a todo el equipo de rodaje, comenzando por Milos Forman, que agotó literalmente la paciencia. Sé que aún no he hablado auí de MAN ON THE MOON, es un film que me deja perplejo, y que me da constantemente directrices y opiniones encontradas, rozando el sinsentido surrealista. He visto en Kaufman a un asesino en serie, un iluminado esquizofrénico, un intelecto superior que jamás se conformó con actuar o hacer reír, sino que pulsó los límites de lo que consideramos comedia hasta convertirlo en otra cosa más intrincada y subversiva. Y, como si de una posesión espiritual se tratara, esto queda corroborado en cuanto vemos a Carrey siendo Kaufman siempre, cuando el director daba por terminada la escena, en las interminables sesiones de maquillaje o incluso en las entrevistas. Y en este sentido, no se pierdan la genialidad de la visita a la mansión Playboy, absolutamente digna de ese genio al que nunca podremos comprender enteramente llamado Andy Kaufman... Con el permiso de Tony Clifton, claro está...
Saludos.

martes, 21 de noviembre de 2017

Wajda. Brillo y dominio #12



En 1965, Andrzej Wajda asume la titánica tarea de llevar al cine la obra maestra del escritor Stefan Zeromski, "Las cenizas", que abarcaba gran parte de la guerra civil que se desató en Polonia a finales del Siglo XVIII, cuando la población se dividió entre los nacionalistas y los que apoyaban la intervención francesa, bajo el dominio de Napoleón. POPIOLY bien podría ser considerada una especie de LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ polaca, aunque ambas propuestas disten enormemente tanto formal como argumentalmente, y de hecho Wajda respeta incluso los tiempos de la novela, separando los capítulos exactamente y otorgando la misma importancia tanto al comienzo, que básicamente expone a un pueblo polaco despreocupado y satisfecho, incapaz de vaticinar su futuro próximo; mientras que la segunda mitad del film incide en la decisiva intervención napoleónica y el grave dilema de identidad que suponía para un pueblo enfrentado a la rendición o la destrucción. No es una película fácil, y sus cuatro horas de duración son una empresa al alcance de espectadores amantes de los dramas bélicos de época o simplemente de cinéfilos pacientes. La experiencia, aunque agotadora, merece la pena y recupera gran parte de la mejor inspiración del director polaco, que trufa el exhaustivo metraje de algunas imágenes memorables, como el asalto a la fortaleza costera o la penosa caravana de desterrados.
Saludos.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Películas para desengancharse #44



Una decisión especialmente difícil de tragar es la de hacer pasar a un actor o actriz por un papel del género contrario. Es un asunto controvertido y que no suele dejar recuerdos positivos, ni en el público ni en los actores, y prácticamente nunca en los directores, cuya difícil tarea es no caer en la parodia chusca. En este sentido, TOOTSIE es un punto y aparte, una comedia que tiene mucho de enredo pero también se aprovecha de dos circunstancias que rara vez se dan en un film aparentemente convencional como éste; Dustin Hoffman es un excelente actor, por entonces en su momento más álgido, y Sidney Pollack era un director capaz de manejar guiones de gran complejidad. El resultado fue sorprendentemente digno, y por un momento nos olvidamos de que estamos viendo una comedia, pese a que los gags, brillantes y bien ubicados, se suceden con la misma velocidad del viejo Hollywood. Pollack aprovecha la circunstancia y arremete contra el machismo de la industria cuando nadie se preocupaba de esas cosas, y el papel doble de Hoffman revierte cualquier convencionalismo, ya que pasa de ser un actor cuarentón al que nadie contrata a "infiltrarse" en una teleserie de éxito haciéndose pasar por una mujer, lo que le obligará a mantener esa identidad falsa incluso fuera de los platós. En TOOTSIE, además de la proeza de Hoffman (su imagen ha devenido en icono del inconformismo de todo tipo), el reparto está perfectamene equilibrado con dos actores con una vis cómica innegable, como Teri Garr y un incipiente Bill Murray, y contrapunteados por Jessica Lange, que ganó el único oscar del film. El problema de todo esto es que una película como TOOTSIE necesita la alineación de los planetas para funcionar y no quedar como una ridiculez; son muchos los que luego han intentado lo mismo con resultados por debajo de lo mediocre, porque, ser o parecer, esa es la cuestión...
Saludos.

domingo, 19 de noviembre de 2017

Rincón del freak #290: ¡Que te pico, leche!



De nuevo reunidos en torno a la caspa dominical, me pregunto qué sería de esta legendaria sección sin que incluyésemos de vez en cuando esas películas que de verdad otorgan caché a quienes se declaran como auténticos freaks, consumidores compulsivos e irracionales de esas "producciones" que rayan lo insanamente cutre. Aquí amamos profundamente el cine de Roger Corman, por irrepetible, por ser mil veces (mal) imitado, por su entrañable ingenuidad pese a que yo me inclino a pensar que había una autoconsciencia que pocos se atreverían a tener en cuenta. Corman filmó, entre los 50 y los 70, una miríada de títulos insospechables, que conforman una mitología al margen de la "industria oficial" y que, con mayor o menor fortuna, de haber tenido un gran mérito éste sería el de indicar a las siguientes generaciones cómo afrontar el reto de dirigir una película prácticamente a coste cero. En este sentido, THE WASP WOMAN ha resistido los embates del tiempo por su descabellado punto de partida. Supongamos que mi idea de hacer una peli de terror tenga el histriónico trasfondo musical de Fred Katz, capaz de pasar a Espinete por un monstruo de pesadilla; el problema es que ya los créditos iniciales auguran algo extraño: se nos dice que en breve veremos a la horrible mujer avispa, pero lo que vemos en realidad es un enjambre de abejas... ¿?... Da igual, en la serie B podemos crear tensión viendo a un grupo de apicultores, mientras el científico loco en realidad es un pobre hombre que investiga cómo extraer la jalea real de las avispas, en lugar de hacer miel. Cuando es despedido, encuentra acomodo en una empresa de cosméticos que va a la quiebra, y que está regentada por una mujer luchadora (bien por Corman) que en lugar de resignarse decide probar en sus carnes el producto del pseudo-científico, que la transforma en una veinteañera, con lo que el éxito de sus productos de belleza está asegurado. Lo malo es que a la señora se le va la mano con la dosis y terminará convertida nada menos que en una avispa humana, que, lejos de parecerse a la criatura del cartel promocional (otra constante en Corman), queda apenas como una careta repleta de pelo (tampoco lo entiendo) y ojos como coladores, cuyo terrorífico afán es lanzarse sobre la gente cual luchadora de wrestling y darles un bocado, o un picotazo o yo qué sé...
Y les digo: si no tienen un plan que merezca la pena para este Domingo o ayer se pasaron con el mezcal y los barbitúricos, no sé a qué están esperando a ver este clásico anti-resacas. Sale la gran Barboura Morris fumando y la no menos sugerente Lynn Cartwright limándose las uñas. Porque aquí las mujeres son las que cortan el bacalao...
Saludos.

sábado, 18 de noviembre de 2017

Películas para desengancharse #43



Los que pertenecemos a cierta generación hemos tenido como icono de la literatura fantástica a Michael Ende, un escritor que conectaba inmediatamente con las sensibilidades infantiles con su fórmula, que básicamente consistía en refreír a los clásicos y añadirles unas gotas de contemporaneidad, dando como resultado unas novelas de gran agilidad narrativa pero que difícilmente resisten un análisis más profundo. La gran obra de Ende fue LA HISTORIA INTERMINABLE, una especie de gran aventura que se desarrollaba en los profusos dominios de la imaginación de un niño que accedía al libro del mismo título, con lo que Ende conseguía el mismo efecto que aquellos entrañables juegos de rol, en los que "tú" eras el verdadero protagonista. La adaptación cinematográfica parecía inevitable, pero era el año 1984 y Ende no era un autor que se entusiasmara con la idea de reducir las aventuras de Atreyu y Fujur hasta el formato de un largometraje convencional, por lo que hizo falta algo más que ventusiasmo para convencerlo, y cuando THE NEVERENDING STORY vio la luz su presupuesto se había desbordado tanto que la versión que todos vimos ni siquiera roza la superficie de la novela. Es una película, ¿cómo decirlo sin que suene mal?... apresurada, que no llega a lo chapucero tan sólo porque contaba con un material de partida importante, y porque Wolfgang Petersen, más allá de tener que supeditarse a unos efectos visuales regulares, siempre ha sido un estupendo director de cine, y fue capaz de extraer algunos momentos que han quedado insertos en la antología del cine infantil de aventuras. El problema no es ese, porque la película aún hoy día se deja ver más o menos, pero tampoco es plan de seguir reivindicando treinta años después un film que es normalito, por mucho que el trauma de ver a un indio montando un dragón con cara de Setter nos haya arruinado la infancia...
Saludos.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Alta redefinición



El otro día cayó en mis manos la remasterización de BARON PRÁSIL, la obra maestra de Karel Zeman y film fundamental para comprender y apreciar hasta qué punto se puede extralimitar la creatividad para alcanzar cotas nunca vistas. Esta inagotable fuente de referencias, que se inspira libremente en aquellas "aventuras del Barón de Münchhausen", escritas por Rudolf Erich Raspe, y que son la cumbre de la hipérbole en tanto que creación pura. Aquéllas fueron las exageraciones de un noble exageradas por un escritor, y cómo no iba un autor como Zeman, maestro del ensanche y expansión perceptivo, a usar todo ello en su beneficio y facturar un film inclasificable y libérrimo, en el que igual estamos en el pasado que en el presente, en la Tierra o en la Luna, en Turquía o en América. Un paseo deliciosamente anárquico por la exaltación de la libertad de posibilidades, en el que los personajes pasean y se mueven y saltan y se estrellan entre grabados de Gustave Doré y una gama cromática que trasciende las etiquetas "color"y "Blanco y Negro". Una oportunidad imperdible para disfrutar esta maravilla de 1961 en la nítidez del BluRay, que le sienta especialmente bien y que hace de puente entre Méliès, su predecesor más preclaro, y el film de Terry Gilliam, que a duras penas llega a ser un rendido homenaje al gran director checoslovaco.
Imprescindible.
Saludos.
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!