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viernes, 21 de noviembre de 2025

Parásitos, sanguijuelas y otros conocidos


 

De nuevo nos hacemos trampas al solitario para evocar la figura de la gran Claudia Cardinale ¿pero saben qué? Para mí es un placer hablar brevemente de esta película, aunque la Cardinale apenas salga unos segundos, interpretando al amor imposible, perdido en el tiempo, que invoca la mente de un febril Burt Lancaster, realmente el gran protagonista de GRUPPO DI FAMIGLIA IN UN INTERNO, penúltima película dirigida por Luchino Visconti, que nos introduce en la vida de un viejo profesor americano, solitario y erudito, que ve su tranquilidad alterada por una impetuosa y soez marquesa (Silvana Mangano), que se las ingenia para "alquilarle" el desvencijado ático de su "palazzo", aunque su intención es dar cobijo a su joven amante (Helmut Berger), sin caer en la cuenta de que el pájaro se lleva allí nada menos que a la marquesita y su novio, al tiempo que turba las noches del profesor, que con la presencia del efebo exorciza a sus amores frustrados y fantasmas maternos, hasta que las verdades emergen tras una cena irrespetuosa y todo termina en una tragedia que se veía venir desde que esta marquesa, orgullosamente de derechas, pisa las colillas frente a obras de arte pacientemente restauradas. Y acabo aquí, dándome cuenta de lo extenso de la frase, finalmente corpus absoluto de esta entrada tan inesperada...
Saludos.

viernes, 14 de noviembre de 2025

No hay fantasmas


 

Cuanto más vemos a Visconti, su cine, hoy día, más tenemos la certeza de que esta sociedad de hipócritas chabacanos no le tiene reservado ningún lugar de honor a quien tantó uso esa palabra para desnudarles a todos sin excepción. Con la libertad de quien lo ha comprendido todo de antemano, Luchino Visconti redobló la apuesta de su gran éxito internacional, escribiendo una oscurísima y desafiante historia, que plasmó con un presupuesto irrisorio en VAGHE STELLE DELL'ORSA, o como comúnmente se la conoce, SANDRA. Para ello, pulverizó la imagen de sex symbol de Claudia Cardinale como sólo un genio puede hacerlo: lanzándola a un pozo de patetismo tal, que ocasionalmente interpela a la moral del espectador, poniéndola a prueba. Sandra es una joven de una clase alta judía diezmada por el nazismo, cuyo padre sucumbió en Auschwitz, que viaja desde América junto a su marido, para honrar la memoria paterna. En un arranque antológico, Sandra le asegura a su marido que su decadente mansión no alberga fantasmas, para seguidamente dirigirse, en una noche azotada por el viento, hasta la estatua de su padre, significativamente cubierta con una sábana, pero la presencia que la asalta no es la que esperaba. Gianni, su hermano, díscolo, vividor, fantasmal sí, acciona un dispositivo íntimo, prohibido, capaz de hacer saltar todo por los aires. En esta falsa posmodernidad que nos han traído los artesanos a sueldo, no concibo una forma más elegante, y al mismo tiempo explícita, de "construir y destruir la narración", en este viscoso y magnético juego perverso, que preferirías observar desde una verja, o quizás escondido en un armario...
Probablemente necesiten una ducha después de verla.
Saludos.

miércoles, 4 de septiembre de 2024

Todo ha de cambiar


 

La frase, genial, constituye casi más un estado de ánimo que una panorámica histórica, convirtiendo el absoluto fin de un época en el otoño de un hombre que acepta la derrota con el último almidón. IL GATTOPARDO constata y sintetiza en esa frase inmortal el significado de la decadencia, la complejidad para asumir que el esplendor ya es un espejismo, y que el león ha de ofrecer la cabeza para el tiro de gracia sin rechistar. Admirablemente planteado en el majestuoso arranque, en el que el príncipe Salina es incapaz de enojarse con su rebelde sobrino, Tancredi, que comulga con los liberales y se presta a combatir por la unificación. Ya el texto original de Tomasi di Lampedusa detiene el tiempo narrativo, para dar cuenta de un mundo ajeno a cualquier realidad social, con sus ritos beatíficos y tradiciones arcáicas, que se ve literalmente desplazado por una avalancha que no les necesita como moduladores de su nuevo concepto de sociedad. Ahí, el puntilloso guion adapta con precisión la crónica de la novela, pero la fiesta visual ideada por Visconti sobrepasa cualquier descripción, imbricando el polvo con el terciopelo, las tascas con los banquetes, el pueblo que camina con la aristocracia inmóvil. La partitura de Nino Rota suena más bella y desgarrada que nunca, y la fotografía de Giuseppe Rotunno es una explosión de colores, texturas y profundidad de campo. El elenco, vastísimo, queda sujeto fundamentalmente por un joven Alain Delon, que encarna la jovialidad del cambio, sin desprenderse del todo de su condición privilegiada. Pero sobre todo de un colosal Burt Lancaster, gigantesco e irrepetible como la figura que evoca el pasado moribundo, y se apaga discretamente en uno de los bailes más hermosos de la historia del cine, y que cierra categóricamente esta obra maestra absoluta e intemporal.
Patrimonio y museo en movimiento.
Saludos.

jueves, 29 de agosto de 2024

La familia


 

Sería imposible entender la figura de Alain Delon sin aludir a su importancia fuera de las fronteras francesas, donde era reclamado ya como una de las principales estrellas del cine europeo. La lista es inacabable, pero uno de los mejores ejemplos es ROCCO E I SUOI FRATELLI, o cómo el neorrealismo también podía adoptar las formas de grandes epopeyas de nuestro tiempo, abrazando la tragedia griega y la crónica social al mismo tiempo. La llegada de la familia Parondi, desde el sur de Italia, hasta la industrializada Milán, en busca de un porvenir, nos muestra las miserias de los arribistas y los aprovechados, que contrastan con la candidez de estos cuatro hermanos y su arrolladora madre. Con las oportunidades contadas, el mundo del boxeo se convertirá en la posibilidad de acortar el camino para salir de la miseria, a veces con un coste demasiado elevado. Película única en su especie, obra maestra intemporal de un Luchino Visconti desbordante, dotado de una caligrafía excepcional, brutal y suntuosa, para elevar esta historia de perdedores y abnegados hasta una sinfonía oscura y desesperada. Difícil hablar aquí de un protagonista absoluto, en un impresionante reparto coral, pero no es menos cierto que Delon hace crecer su personaje desde la discreción hasta el héroe trágico que ha de cargar con todos los pecados ajenos. Apenas puedo achacarle una duración quizá excesiva, pero que también es esencial para esculpir un clásico intemporal, y una de las mejores mejores películas de todos los tiempos.
Saludos.

domingo, 9 de noviembre de 2008

La belleza

"Quien ha contemplado la belleza está ya consagrado a la muerte".
En tiempos tan prosáicos como éstos, una frase así carece de sentido si no va acompañada de una lógica aseveración que tranquilice nuestro cuadriculado subconsciente ¿Miedo a la belleza? Por supuesto. Todo lo que resplandece ante nuestros ojos nos avergüenza, nos hace bajar la mirada y rechazarlo con un argumento que nos devuelva al mundo terrenal del que no queremos salir.
Nunca he entendido el velo que ha acompañado a un film como MORTE A VENEZIA, del maestro Visconti. Quizá no sea más que lo antes dicho, pero la película es mucho más. Empezando por que es una sublime y personalísima versión de la arrebatadora novela de Thomas Mann (Sí, he leído La Montaña Mágica), jugando con la figura de otro maestro (Gustav Mahler) y retando al espectador a liberarse de prejuicios homófobos y pederastas. Porque lo que Gustav von Aschenbach ama es la consagración de la belleza encarnada en un joven muchacho; que no tiene que ser entendido como el único, sino el suyo, lo que le ha cegado y se convertirá en su perdición. Dirk Bogarde encarna de forma magistral la decadencia no sólo de un personaje, sino de toda una época que iba derrumbándose lentamente a finales del XIX; lo que era habitual pasaba a ser ya reliquia del pasado y objeto amado pero inalcanzable. Y es precisamente eso lo que considero crucial tanto de la novela como del film, esa capacidad para hablar de la belleza no como algo vacío y/o frívolo, sino la única antesala digna antes de nuestra propia decadencia, antes de desaparecer...
Bellos saludos.
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!