viernes, 22 de mayo de 2015

"Con" o "De"



No. No es lo mismo reírse con alguien que reírse de alguien. La primera es una situación que puede derivar de la misma naturalidad con la que se ejecuta la acción; la segunda es una bufonada, más o menos traviesa, que necesita algo de lo primero, porque si no corre el riesgo de rozar la tontería por la tontería. THE INTERVIEW, además, ha sido publicitada de la manera más burda, mediante un victimismo que sólo puede hallar una justificación en el objetivo de su chanza. Creo que no hace falta burlarse de alguien para atacarlo, pero ya que estamos, ya que se suponía que ésta sería una forma políticamente incorrecta de denunciar el demencial sistema "político" de Corea del Norte, lo que me parece intolerable es esa incapacidad para mirarse a uno mismo. Ya es de chiste la trama, pero eso no es algo que me preocupe si hay imaginación y claridad de ideas. Ni lo uno ni lo otro, lo que separa a THE INTERVIEW de cualquier bazofia (esta sí, consciente) de Troma, es exactamente lo que la deja en un extremo alejadísimo de la impresionante TROPIC THUNDER, que es la perfecta sátira, con una vocación de Hara-Kiri que denota un alto grado de inteligencia e insumisión genérica. Esta ridiculez, filmada a dos manos por Evan Goldberg y Seth Rogen, se olvida del gamberrismo heterodoxo de THIS IS THE END y comete el error de mirarse al espejo, sonreírse y hasta caerse bien. Ellos están encantados de haberse conocido mientras el pequeño Kim se tira de los pelos en su fortaleza rodeada de tigres siberianos... Yo pocas veces me he arrepentido tanto de que me engañen tan burdamente.
Saludos.

jueves, 21 de mayo de 2015

La mirada agria



ROGOPAG fue una de aquellas colaboraciones entre varios directores tan usuales en los sesenta y los setenta, solo que es complicado aunar el estilo de los cuatro cineastas aquí reunidos y conseguir un tono unificado. Teniendo en cuenta que el título alude a los nombres de dichos directores, el primer segmento lo realizó Roberto Rossellini, pero si lo que se buscaba era una mirada crítica hacia los valores de la sociedad de consumo, "I libatezza" no es el más afortunado. Apenas reconozco al gran creador de imágenes de, por ejemplo, STROMBOLI, y en lugar de ello parece un mínimo remedo de lo peor del cine tardofranquista, con una ridícula trama acerca de una azafata de vuelo y un tipo, bastante repulsivo, que la acosa psicóticamente. Ramplona y aburrida.




Todo lo contrario le ocurre a "Il nuovo mondo", el segmento dirigido por Jean Luc Godard, que, al contrario, usa un trasfondo de falsa ciencia ficción (un invisible fin del mundo), para cuestionar el fin del amor, que hace que dos personas que se amaban terminen por ser prácticamente desconocidos. Puro Godard.




En "La ricotta", Pier Paolo Pasolini imaginó un caótico rodaje, de inmanentes anclajes religiosos, donde la anarquía de los actos sustituye a la rigidez formal buscada por el improvisado director (un desatado Orson Welles), dando como resultado un divertido y dinámico mini-fresco y un canto a las pequeñas libertades frente a las grandes opresiones del hombre común.





Curiosamente, el mejor episodio es el dirigido por el nombre más desconocido, un por entonces joven Ugo Gregoretti que luego ha sido más prolífico en la televisión italiana. "Il pollo ruspante" es una especie de compendio de todo lo visto anteriormente, con un tono menos relamido y una acidez de miras que, precisamente, la emparenta muy de cerca con el Marco Ferreri de EL PISITO. Aventuras y desventuras del hombre moderno, obligado a comprar, consumir compulsivamente, mientras se pregunta por qué extraña razón nunca le alcanzará el dinero para esa parcelita que aún no existe, pero que será un paraíso dentro de treinta años. Magnífico, aunque descorazonador comprobar cómo nada ha cambiado desde entonces...
Saludos.

miércoles, 20 de mayo de 2015

La vida bajo llave



No pude resistirme anoche a ver en La2 EL EXTRAÑO VIAJE, más que una película, una lección de cine y de cómo denunciar a toda una sociedad con la habilidad que tienen los grandes maestros para narrar en el tono que les dé la gana. Y cómo ha ganado con el tiempo esta sátira cruel, retorcida carcajada de cine negro en torno a una España más negra aún. De aquellos polvos, estos lodos, quizá, igual que el escarnio producido por "saber" en un país donde lo que se llevaba (y lo que se lleva) es precisamente no saber; el problema no es el cadáver emponzoñando el vino, sino su descubrimiento ("Ahora me quedaré sin probar el dulce"); el problema no es la mirada lasciva de los viejos en torno al dominó, sino el descaro de las jóvenes; el problema no es que una solterona aparezca de riguroso negro en el balcón con el desdén que le otorga su superioridad moral, sino que sus "interioridades" permanezcan bajo llave. Como casi todo en esta obra maestra que Fernando Fernán Gómez realizó hace ya cincuenta años, la realidad se disloca y bifurca en dos direcciones contrapuestas, aunque coexistentes: la normalidad intocable, el tiempo detenido de la ciudad de provincias, con la exacta repetición de todos los ritos y el pensamiento único como garante de lo que no es más que un pacto de no agresión. Por otro lado, los instintos reprimidos, los fluidos en dique y la disciplina militar, sustituyen a la incapacidad de sentir felicidad, lo que queda de manifiesto en el antológico arranque, en el que el monótono baile se ve usurpado por los salvajes movimientos de la joven, en lo que termina siendo una de las más lúcidas reflexiones que el cine ha expuesto acerca del régimen franquista. Se podría escribir mucho, y muy bueno, pero prefiero dejar que sea la intemporalidad de esta impresionante obra la que siga poniendo en su sitio la maldita falacia que nos convence día a día de que algo ha cambiado en este maldito país, cuando a lo mejor no ha hecho más que travestirse para dañar menos la vista...
Saludos.

martes, 19 de mayo de 2015

Tú la quedas...



Llevaba algunos meses intentando ver IT FOLLOWS, que fue presentada nada menos que en la Semana de la Crítica del pasado Cannes y posteriormente en Sitges. Supongo que había algo que la atraía irremediablemente hacia mí, convirtiéndola en un objeto de culto sin tener más que dos o tres pistas sobre su contenido. Las expectativas, confieso, se han visto superadas. IT FOLLOWS es terror a la vieja usanza con un envoltorio que reinicia cada resorte o recurso, poniéndolos al día y facturando un film que, sin más, da eso: miedo. Y aquí sí que da bastante igual desvelar la trama, porque lo que importa es la atmósfera, el clima de extrañeza que David Robert Mitchell (en su segundo largo tras un "solondziano" debut) imprime en este siniestro juego, más agotador psicológica que físicamente. Otro acierto: el terror no tiene nombre, lo sobrenatural no va a entablar conversación contigo, porque simplemente va a perseguirte, asustarte y aniquilarte. Casi como en ese popular juego infantil del "Tú la quedas", y tras una magistral y tremebunda secuencia de apertura, Mitchell presenta a su reducido grupo de personajes, jóvenes normales, sin grandes aspiraciones, que pasan sus momentos de ocio viendo películas y emborrachándose, hasta que algo se dispara, y no es lo que se nos induce a pensar. Tras perder la virginidad con su novio, Jay es sedada y atada a una silla de ruedas, pero no para hacerle ningún mal, sino para que sea testigo de que acaba de contraer una especie de maldición; un "ser", que puede mutar en cualquier persona, sea conocida o desconocida para ella, la va a perseguir sin descanso, lenta pero implacablemente, y lo único que va a poder hacer es huir... hasta que mantenga relaciones sexuales con otra persona y le traspase la maldición. Si no lo hace, si la encuentra, volverá a por él...
Así contada puede parecer hasta ridícula, pero créanme, se trata de una película angustiosa y malsana, que es ejemplar en el uso del fuera de campo y que tiene algunos movimientos de cámara que destapan a un cineasta extremadamente hábil. Repleta de emociones fuertes y extraños momentos de calma, IT FOLLOWS es una de las propuestas más estimulantes y recomendables para este curso. Y si sólo podían ver una peli de terror aparte de THE BABADOOK... pues eso, que la vean...
Saludos.


lunes, 18 de mayo de 2015

D. W.: El padre del cine #19



Primero que nada, señalar un dato que no por anecdótico ha de cobrar menos importancia. Ésta es la entrada número 1.000 dedicada al cine estadounidense...
Una vez dicho, vayamos con Griffith y, por ejemplo, THE MISER´S HEART, que redundaba en el interés por explorar los límites del suspense narrativo mediante el montaje encadenado. Más complejo que otros trabajos similares, el apego al dinero de un viejo avaro será puesto a prueba por un par de ladrones, que mantienen suspendida de una cuerda a una niña, y amenazan con lanzarla al vacío si no les facilita la combinación de su caja fuerte. Todo será asimismo observado por un ladronzuelo, que no obstante tendrá más difícil ser creído por la policía...




Sin embargo, HIS TRUST FULFILLED es un discutible hagiograma sobre la esclavitud como única forma de orden inalterable, en la que la figura de un criado negro cobra protagonismo tras convertirse en el único sostén de su ama, que lo ha perdido todo en la Guerra de Secesión... A mí que me pregunten...





Como si de un imposible cruce entre los dos títulos anteriores se tratara, en THE BATTLE pasan muchas cosas, como la despedida de un joven de su novia para marchar al frente, y la posterior desolación de la joven... no por enterarse de una desgracia, sino por asistir a la deserción por cobardía de su prometido, hecho que dará con el indigno escondido y la fémina, altiva y valerosa sureña, empuñando el sable y enfundada con el traje repudiado... Nueva vuelta de tuerca de Griffith acerca del valor, el honor y otras cosas más...





Y en un sentido muy parecido, SWORDS AND HEARTS también presentaba a una joven enamorada, que sufre cuando su amado ha de partir a la guerra y que tendrá una inesperada parte activa en su salvación, cuando marche tras sus pasos. La gracia aquí está implícita en la diferencia de clases, pobre ella y rico él, lo que no será impedimento para que, una vez más, los jóvenes de buen corazón e intenciones puras superen sus adversidades y conquisten sus metas... Esto, que yo sepa, es así...
... Y, saludos...

sábado, 16 de mayo de 2015

Los buenos asesinos



Me entero de que John McNaughton había vuelto a rodar, más de una década después, y que su nuevo proyecto era una historia de "horror cotidiano", un poco en la línea de la que sigue siendo, treinta años más tarde, su insuperable obra maestra, HENRY... No son malos argumentos para acercarse a THE HARVEST, menos aún si el reparto está encabezado por dos colosos como Michael Shannon y Samantha Morton. El resultado, sin embargo, es decepcionante.
McNaughton siempre hasido un director tosco, de una sinceridad abrumadora, pero poco dado a finuras estilísticas ni alardes de cara a la galería; necesita, por lo tanto, que su historia sea lo bastante potente como para no tener que desviar ni un centímetro la acción del hecho en sí. Aquí los elementos están bien dispuestos, correctamente conformados, y la trama va desenvolviéndose con cautela. Sabemos que hay más oculto de lo que se cuenta, y que el final deparará una sorpresa culminante. Es por ello que apenas esbozaré un rápido trazo sobre su sinopsis: Hay un chico muy enfermo que es cuidado en su casa, de la que nunca sale, por su apocado padre, del que sabemos que ha sido enfermero, y su absorbente y despótica madre, poco más. Entonces se muda una chica joven al lado e intenta entablar una amistad, que será rechazada de plano por la madre. A partir de ahí, la chica descubre el gran secreto que se esconde tras esa inexplicable actitud, capaz de dejar a su hijo completamente aislado del mundo exterior "por su bien".
Hasta ahí la sinopsis. La ejecución, lamentablemente, es convencional hasta rozar el telefilm de sobremesa, los personajes están mal dibujados, y algunos, como un incongruente Peter Fonda, ni siquiera justifican su presencia. Parece un trabajo hecho a toda prisa y sin convicción, lo que parece extraño para alguien que ha esperado tanto para volver a rodar. Sólo el terrorífico expresionismo de una Samantha Morton omnipresente merece la pena, el resto, como digo, parece augurar el triste finiquito de un director perdido desde hace mucho en las procelosas aguas de la aspiración...
Saludos.

viernes, 15 de mayo de 2015

Mens sana...



En su última película, Michael Mann se la juega al intentar conciliar elementos alejados entre sí, no tanto en lo conceptual, aunque sí en lo meramente formal. La crítica así lo ha percibido y tampoco se pone de acuerdo. Concebida como un thriller posmoderno, BLACKHAT le ha gustado más a los defensores de la vanguardia cinéfila, y menos a los "reminiscentes ortodoxos"; y es raro, porque su enredadera argumental, en torno a superhackers terroristas, minas de estaño y caos conspiranoico, palidece en comparación a las mejores escenas del film, que son las de las hostias y los tiros... A mí ya me dejó frío aquello del "Enemigo Público", porque no conseguí apresar lo que Mann quería contar realmente; BLACKHAT me gusta un poco más, porque la veo menos ingenua, con más peso específico y con una puesta en escena soberbia, difícil de realizar por la delirante itinerancia de la acción. Y reconozco que Chris Hemsworth no está mal, que es un buen actor al que el físico no le ayuda, pero que tiene recursos interesantes y que parece tomarse su trabajo muy en serio. Resulta difícil de creer, pero también, en pleno Siglo XXI ¿qué otro actor podría metamorfosearse de experto en computadoras a máquina de matar? BLACKHAT es una suma de profesionales, muy correctos, muy dignos y muy concentrados; y puede que al conjunto le termine por faltar algo más de aire. pero como artefacto de su tiempo, creo que su director e ideólogo ha encontrado una fórmula más que aceptable para facturar cine de aventuras sin caer en clichés de salón. Los mismos en los que una y otra vez caen los críticos...
Saludos.

jueves, 14 de mayo de 2015

Interruptus



Aclaro que vi SINISTER sin ningún tipo de esperanza, tranquilo, con la convicción de encontrarme lo mismo de siempre, si acaso un poco mejor hecho, un entretenimiento sin ínfulas para una tarde aburrida. Pero Scott Derrickson (con el que yo me he metido aquí) abre su película magníficamente, con un más que sugerente uso del found footage, costumbre postmodernista de la que suelo desconfiar con poca alegría. SINISTER peca de falta de cohesión y mala leche, eso le falta, pero en su haber tenemos un film que evita (o lo intenta) ir por lugares comunes, los que han hecho del género de terror que tenga más de efectismo barato y menos de incomodar a un espectador cada vez más avisado. Y lo que más me gusta es, paradójicamente, lo más mundano, la mil veces contada historia del escritor que se muda a una casa para atrapar "atmósfera", porque Derrickson sugiere volver una vez más sobre esos pasos... pero no lo hace. Presenta a los lugareños, pero no son los típicos individuos hostiles que guardan un secreto; efectivamente, el mamoneo está en la casa, pero no en la forma que solemos ver en pelis de casas encantadas, sino con un planteamiento más retorcido; por último, el malo... el malo casi no hace nada, y es otro acierto no mostrarlo como un ente proactivo, sino más bien como una triste presencia destinada a desmoralizar y carcomer al escritor (acierto rotundo el de Ethan Hawke) y la estabilidad de su familia, hasta el punto de llegar a poner en cuestión su salud mental... Y ahora los problemas, porque el título de la reseña alude a la incomprensible timidez con la que se desencadena el desenlace, que aun mostrando algunas imágenes inquietantes no culmina lo prometido en su majestuoso crescendo. Sí, el final es lo peor, yo no lo entendí y me pareció basto y anticlimático. No sé, a lo mejor le sobra una media hora de reiteraciones innecesarias, pero insisto, es una película de terror más que solvente y que me reveló a un buen captador de imágenes epatantes, algo que brillaba por su ausencia en su último trabajo. En fin...
Saludos.

miércoles, 13 de mayo de 2015

El amor es como la sangre



Me sirve como encabezamiento el título de una de las mejores canciones de uno de mis grupos favoritos, porque para explicar THE DUELLISTS, ópera prima de Ridley Scott, necesitamos indefectiblemente de ambos elementos. El amor y la sangre, que salpican el metraje de esta excepcional película, con el paso del tiempo, quizá la que menos antigua se la ha quedado a su director. El amor, porque me parece absolutamente evidente el soterrado idilio (no sé si correspondido) que se esconde tras el odio visceral, irracional, sin explicación posible, entre los húsares D'Hubert y Feraud; y me da que pensar, si todo el rollo ese que los militares se han inventado sobre la honorabilidad y el deber a las armas no será una manera de disfrazar sus auténticas pasiones. La sangre, porque está claro que para odiar a alguien a muerte, hay que amarlo mucho. D'Hubert y Feraud (dos excelentes Keith Carradine y Harvey Keitel) se persiguen, se esquivan, se baten en duelo, se hieren, se pegan, se insultan, se vuelven a citar... Como dos amantes, pero sustituyendo la cama por el campo del duelo; así es como yo veo lo que de otra forma me es imposible comprender, que vi incluso más claramente en el libro de Conrad y que Scott captó asombrosamente apoyado en una fotografía encantadora, incluso más tenebrosa que la de BARRY LYNDON, con la que apenas si comparte la época en la que transcurre. Sí, señores, aquél también era Scott, el que deslumbró en Cannes cuando ganaron los Taviani y luego se encumbró en Hollywood, a lo mejor un poco demasiado aprisa, a lo mejor lo desgastaron... Pero a lo mejor es que este señor nunca supo hacer otra cosa. Y ésta la hizo muy bien...
Saludos.

martes, 12 de mayo de 2015

Miniaturas maximalistas



Recientemente he tenido la oportunidad de ver dos o tres títulos de Ridley Scott, no coincidentes en la época, sólo para comprobar que, en su caso, cualquier tiempo pasado no sólo fue mejor, sino extrañamente vinculado a lo que yo creo que es el gran tema de su manera de entender el cine. No me refiero a los argumentos de sus películas, sino a su encomiable afán por intentar ir siempre un paso por delante de quienes luego, como se ha demostrado, quizá hayan hecho mejores films, pero usando hallazgos que al propio Scott han terminado por volvérsele en contra. Así, parecen mucho más viejos sus trabajos recientes que los primeros, y así ha ido siendo, en un imparable proceso de acartonamiento involuntario, porque yo creo que lo que peor le ha sentado al cine de Scott es la llegada de la digitalización por decreto.
Así las cosas, EXODUS: GODS AND KINGS parece la consecucíón (más) lógica de una larga trayectoria en imparable descenso, aunque siempre con buenos réditos en taquilla. Lo es porque Scott ha entendido que ya sólo puede copiar, toda vez que a él le han exprimido hasta la última idea del gran cineasta que solía ser; ahora se ha investido de Cecil B. De Mille, y me parece muy bien, porque qué mejor director actual podría anabolizar un clásico de toda la vida (LOS DIEZ MANDAMIENTOS) y presentarlo en brillante envoltorio de hamburguesa... levemente gourmet... A mí no se me ocurre otro, y la verdad es que esta película me ha rechinado menos que otras recientes (el ejemplo más preclaro sería la desastrosa ROBIN HOOD), quizá porque a Ridley Scott ya no le exijo nada y lo veo venir desde lejos, o quizá porque, vista detenidamente, se trata de un entretenimiento que, sin más, entretiene. Y los actores no están mal, me gusta el choque entre Bale y Edgerton, y un enfoque menos didáctico, lo que permite no distraerse demasiado de lo que de verdad importa, que son las batallas, el vestuario y las plagas, que terminan por resultar hasta hilarantes.
¿Que si la recomiendo? Pues totalmente, porque de cuando en vez hay que remojarse la mollar y relajar el magín, no pasa nada. Además, mañana pienso explicar todo esto de la manera más inesperada posible. Hasta entonces...
Saludos.

lunes, 11 de mayo de 2015

D. W.: El padre del cine #18



THE ADVENTURES OF BILLY (The black-boot) supone una nueva vuelta de tuerca a uno de los temas favoritos de la narrativa norteamericana, los niños desposeídos que viven largas y extrañas peripecias antes de ingresar, por derecho propio, a la sociedad que durante su corta vida les ha negado la integración. Efectivamente, se trata de un "twainesco" relato que tiene de protagonista a un simpático y vivaracho chaval (que en realidad era chavala y se llamaba Edna Foster) que es explotado por dos rufianes, hasta que uno de ellos mata a un hombre y el chico escapa. Es, de los cortos de esta época, uno de los que más recomiendo si se va a ser muy selectivo. Además, tiene una de las primeras interpretaciones de peso de Donald Crisp. Por cierto, el señor que lee el periódico en la foto es el mismísimo D. W.





Menos interés suscita SAVED FROM HIMSELF, típico cuento moral(ista) en el que se narra la caída en desgracia y posterior redención de un flojeras que sólo aspira en la vida a hacerse rico sin doblarla. Y como resulta que sus amigos han ganado un dineral en la bolsa, pero hasta para eso hay que servir, no se le ocurre otra cosa que sisar al jefe, lo que le deparará funestas consecuencias. Se ve y poco más.




Más interesante es FIGHTING BLOOD, protowestern de hechuras, con indios asediando a los granjeros que intentaban instalarse tras el final de la Guerra Civil y aquellos soldados, convertidos en pistoleros y, por obra y gracia de Hollywood, casi en los primeros superhéroes de la ficción americana. Tiene algunas escenas muy logradas, como el asombroso montaje del tiroteo; y para los mitómanos, a un por entonces desconocido Lionel Barrymore, que se iba abriendo paso en el cine desde su reputación en los escenarios.




Por su parte, THE INDIAN BROTHERS habría hecho las delicias de un Kevin Costner sin ideas (que es como sigue el muchacho, claro), ya que se centra en una tribu de indios en la que acontece el crimen del jefe, lo que provoca una gran persecución al asesino por parte del resto de la tribu, aunque el mayor logro es, sin duda, la inversión de papeles, ya que no queda claro ni el porqué del crimen ni quién ha sido más culpable.


... Y, saludos.

domingo, 10 de mayo de 2015

Rincón del freak #194: Filmar a hachazos. El porqué de mis peinados



Lo primero que debo decir es que me daba un poco de penica tener que posponer mi pequeño homenaje al gran Joe Cocker; no es que hayan pasado tantas semanas, pero el problema es exclusivamente una cuestión de estómago, el que hace falta para volver, casi treinta años después,a ver la espeluznante 9 1/2 WEEKS. Cada vez es peor, cada vez es más ínfima, más intrascendente, más anormal... Y llamar "anormal" a una película es algo bastante serio, señores. Esta bazofia no llega a la categoría de largometraje, porque no es cine, aunque larga lo es un rato, nada menos que dos horas de rostros agilipollados; carreritas junto a los callejones que incluyen: a) humo (siempre hay humo) y b) escaleras de incendios; canciones puestas enteras para tapar la orfandad de diálogos; gente haciendo cosas raras (especialmente el repartidor de flores y los tontopollas de la galería; y/o la imposibilidad de saber exactamente si lo que se está diciendo en una escena tiene nada que ver con la escena anterior, o alguien se durmió en la sala de montaje. Porque lo peor de todo es esa sensación de tomadura de pelo profunda, de haberlo hecho todo deprisa y corriendo, y sin convicción; el "cine" de Adrian Lyne es así, pura parafernalia, parches de tafetán para que no se vean los remiendos, y no ya la sobada "estética de videoclip" que tantas critiquillas ha salvado, porque eso no tiene por qué ser un problema, el problema viene cuando todo el montante es un inacabable videoclip, y además ochentero... La estaba viendo y me decía: "no, tiene que haber algo... tiene que haber algo".
Que una película supuestamente erótica te haga mirar al techo mientras Kim Basinger se despelota y Mickey Rourke come palomitas es muy muy fuerte, de verdad...
Saludos.

sábado, 9 de mayo de 2015

El poder de la palabra



No seré yo quien me ponga a defender el ritmo del cine de Manoel de Oliveira, claro que no, porque no es una cuestión de ritmo, sino de transmisión de conocimientos, que se puede hacer con nervio o pausadamente, el caso es que ese conocimiento nos llegue y nos haga reflexionar adecuadamente. Y en este sentido, UM FILME FALADO me parece excepcional, porque es capaz de superar una primera mitad decididamente académica, formal, de poco riesgo, y mutar en otra cosa, un insólito estallido de furia fuera de campo. Oliveira nos cuenta gran parte de los orígenes de la civilización occidental, asentada alrededor del Mar Mediterráneo, a través del viaje que emprenden una profesora de Historia y su hija a bordo de un barco que se convierte en improvisada Babel, y donde las diferencias lingüísticas quedan como un lazo amistoso y de comprensión, precisamente en un tiempo caracterizado por la falta de entendimiento, incluso entre quienes habitan la misma lengua. Cierto es (y lo hemos recordado anteriormente) que es un cine exigente, que no admite relajo o distracción, ya que en su forma está implícita su semántica, y en cada reflexión, aparentemente academicista, Oliveira introduce pistas que jamás dan por hecho nada, sino que interpela al espectador directamente, hasta el tremendo final, durísimo e inesperado. La mirada lúcida de un entonces nonagenario... ¿pero qué es la edad bajo la sombra de culturas milenarias?...
Saludos.

viernes, 8 de mayo de 2015

¡Al abordaje!



En este blog dejamos pistas para los más avispados, y les inquirimos en un diabólico juego de ensayo y referencias, a la búsqueda de un fin común: seguir alimentando la pasión por el cine.
No hace mucho me refería aquí a algunos de los títulos más destacados del presente curso en cuanto a animación; me dejé uno para el final, pero aun así, el menos obvio. SPACE PIRATE CAPTAIN HARLOCK es el inabordable (entiéndase el juego de palabras) y monumental reboot del manga original (1977) de Leiji Matsumoto; y por encima de cualquier consideración, estamos ante un significativo paso adelante en los parámetros que teníamos sobre animación. Y cuidado, esto no es FINAL FANTASY, sino un minucioso trabajo de artesanía conceptual, quizá demasiado perfecto, tanto que a veces cuesta distinguir si no se trata de imagen "real", aunque qué es real ya en la era de la digitalización. Reconozco que he sido especialmente crítico con los "experimentos", por ejemplo, de James Cameron, pero esto es otra cosa, no tanto un alarde de técnica como la demostración de que en la misma industria pueden coexistir dos conceptos tan alejados como el defendido por la Toei y el trazo, rotundamente manual, del Studio Ghibli. Y hablando del film en sí, se trata de una clásica aventura de piratas, con una compleja trama que gira en torno al enigmático Capitán Harlock, un ser cuasimítico del que se dice que alcanzó la inmortalidad y que comanda un poderoso buque, la "Arcadia". Y hay abordajes, lucha de cañones, velas desplegadas y un código ético que dirige los designios de quienes no siguen a ningún amo: la libertad por encima de todo.
Puede que les apabulle en un primer momento, que sus imágenes no les permitan asimilar la bella historia de camaradería y traición que está detrás, pero merece la pena vivir la experiencia, aunque es una pena que esta maravilla no haya encontrado distribuidor en pantalla grande en nuestro país; de hecho, han tenido que pasar dos años para poder disfrutarla en formato Blu-Ray. Es lo que hay...
Impresionante.
Saludos.

jueves, 7 de mayo de 2015

Vela a punto de consumirse



En 1992, cuando filmó O DIA DO DESESPERO, Manoel de Oliveira tenía 84 años. Desconozco si alguna crítica de la época llegó a confundir el tono fúnebre y apagado de esta pequeña pero intensa obra con el posible finiquitado del director portugués. Razones no hubiesen faltado, por uno u otro motivo, pero Oliveira estuvo filmando hasta este mismo año, así que no cabe deducir ninguna epístola de despedida en el amargo y descentrado film que nos ocupa, más bien un último gesto de atención hacia un escritor a quién admiró y respetó durante toda su vida: Camilo Castelo Branco. Esta película lo hace con una imaginación fuera de toda duda y que casi parece más cerca de las letras que de la imagen filmada. Baste rescatar los diez minutos de apertura y cierre, con la única imagen recurrente de la rueda del carruaje que primero lleva y luego devuelve al escritor, mientras escuchamos su voz deshilvanando lo que contiene la desesperada carta que envió al Rey, con la ilusa idea de obtener no sólo su perdón, sino cierta solvencia económica para su hijo, deficiente mental. Esto se comprende por el azaroso final que tuvo su vida, ya que abandonó a su familia y escapó junto a Ana Plácido, una mujer acomodada, que también lo perdió todo por estar junto al escritor. Oliveira no nos escatima ni un detalle, e incluso hace hablar a sus actores principales, para que sean ellos mismos quienes introduzcan a sus personajes y nos hagan entender mejor esta tormentosa (y en absoluto idealizada) relación. Una película que no podía cerrarse de ninguna otra manera que no fuese con la imagen del panteón donde los restos de Castelo Branco descansan. Entonces, todas las luces se consumen, todas las velas se apagan, y el escritor debe dejar la pluma...
Saludos.

miércoles, 6 de mayo de 2015

El malo de la película



No he podido ver CITIZENFOUR hasta hace poco. La conclusión, sin ser desalentadora, me deja muchas dudas. Y lo primero que se me viene a la cabeza es si tiene sentido presentar este documental a los oscar... y que encima lo gane... No sé, es como ese viejo lema que invitaba a unirse al enemigo... ¿Pero quién es el enemigo aquí? ¿No estaremos hablando de un exceso de celo por parte de los organismos encargados de velar por la seguridad de un país? Esto es lo siguiente: cuando usted y yo escribíamos en un papel, para verlo había que estar de cuerpo presente. Ahora las cosas han cambiado un poco, y lo que hace que Edward Snowden sea un proscrito, casi apátrida, refugiado en Rusia (¡En Rusia!), es la denuncia que llevó a cabo hace un par de años y que venía a decir que el gobierno estadounidense (el de Obama) tiene la capacidad de vigilar y espiar a cualquiera, y cualquiera es cualquiera; y lo que es peor, impunemente.
Reconozco que no soy muy apasionado de las conspiranoias, pero puestos a elegir prefiero que lo que se me cuenta tenga su poso de realismo. Esto es verdad, claro, todos lo hemos visto en la tele; hemos visto a Julian Assange (aquí con un pequeño "cameo") y hemos asistido al cambio de tornas más grande de la historia, porque si hace tiempo la información era poder, ahora es control. Y todo eso es magnífico, que se sepa y que además un cineasta de dudosas habilidades narrativas (la película es un lío) lo use en beneficio de una tensión inherente a la ficción, menos gilipollesca que la de M. Moore pero aun así dejando un interrogante que a alguien le tocará desvelar... ¿Después de todo lo que han liado, de saltar de un hotel a otro clandestinamente, de encriptar correos, incluso de desconectar los teléfonos, alguno de ustedes tiene la sensación de que haya pasado algo? Lo que se nos cuenta en CITIZENFOUR parece la releche y la rehostia, y puede que lo sea, pero yo no veo que haya servido para gran cosa, qué quieren que les diga...
Saludos.

martes, 5 de mayo de 2015

El romántico empedernido



FRANCISCA, de 1981, es una película compleja contada de modo sencillo... O a lo mejor es al revés, dependiendo de quién la vea, porque su ritmo narrativo es francamente lento, pero el torrente de datos que quedan desprendidos de su apasionante metanarrativa lo compensan de sobra. En esencia, FRANCISCA habla de dos holgazanes, escritores, pesimistas, negacionistas, que se encoñan los dos de la misma chavala, que es inglesa y se llama Fanny. Primero asistimos a la gran amistad que une a ambos, Camilo Castelo Branco y José Augusto, cómo desprecian la jovialidad de las fiestas (aunque no se pierden una) y abogan por la pesadez de ánimo como estado natural del hombre "consciente"; todo ello ilustrado en largas caminatas y paseos a caballo (en un momento dado, Castelo Branco dice: "sólo entenderemos a los jóvenes cuando seamos viejos, nunca a nuestros 23 años"). Así las cosas, la diversión está asegurada cuando la muchacha consigue lo imposible, que no es otra cosa que la separación definitiva de estos dos inseparables, metáfora acertada y que supone lo más estimulante de este larguísimo film, ya que entronca directamente con la gran crisis de las colonias del XIX, que dejaría a Portugal totalmente dividida y a merced de los caprichos de una monarquía corrompida y humillada por el resto de Europa. En ese sentido, FRANCISCA es una película interesante, un compendio nada autocomplaciente sobre la identidad de un país que ya se intuía de futuro incierto, el resto, quizá, demasiado folletinesco y recargado, aunque la música de Joao Paes y la fotografía de Elso Roques son realmente exquisitas.
Saludos.

lunes, 4 de mayo de 2015

D. W.: El padre del cine #17



A COUNTRY CUPID es una absoluta locura para la época en la que está realizada, y seguro que haría las delicias de todos esos amantes de los guiones enrevesados. Una maestra de escuela tiene un novio insoportable, lo deja, se reconcilia por escrito, la nota se pierde, la recoge un alumno, la lleva a casa del despechado, la maestra es asaltada a punta de pistola y el novio, in extremis, se presenta por culpa de la nota extraviada y acaba salvándola... Uffffff...




En THROUGH DARKENING VALES, Griffith se vuelca en una historia de parafilia extrema y radical, puesto que cuenta la historia de una mujer que se queda ciega y que se enamora de un cabronazo, que la engaña y abandona, mientras que su verdadero amor es un hombre que trabaja sin descans para ahorrar lo suficiente para poder curarla... Aunque a resultas de ese exceso de trabajo también él quedará ciego... aunque será correspondido por el amor de la chica, claro...

... Y saludos...

sábado, 2 de mayo de 2015

Fantasmas de carne y hueso



En 1972 (¡treinta años después de su primer largometraje!), Manoel de Oliveira adaptó la novela de Vicente Sanches O PASSADO E O PRESENTE, mordaz y mórbido retrato de la alta burguesía portuguesa, alienada entre ornatos recargados y con una incapacidad preocupante para el sentimiento puro, cuando no el deseo hacia el prójimo, que aquí es descrito como apenas una silueta difusa a la que tratar con protocolo, primero, y el desdén de lo accesorio, luego. Un director mediocre no podría haber expuesto mucho más del folletín vagamente romantizado, pero Oliveira se explaya en su total dominio del ambiente cerrado, plegado sobre sí mismo, y lo transforma en una amarga y metálica historia de fantasmas que, si lo son (y en un momento dado ya no sabemos quién es real y quién no), demuestran un mayor grado de humanidad que los "vivos", que sólo los usan para justificar su propio proceso de deshumanización. Todo esto está perfectamente plasmado en el relato central, alrededor del que se despliega un incesante trasiego de tramas secundarias. Una mujer, en permanente estado de insatisfacción, enviuda de su marido, al que desprecia profundamente, pero sólo para descubrir, una vez que se casa de nuevo, que aún odia más al nuevo marido, así que se refugia en la memoria del difunto, al que empieza a adorar... Si creen que se han perdido, esto no es nada, porque el segundo marido se suicida, desesperado... Y en éstas que aparece el hermano gemelo del primer marido, aunque la gracia está en que la mujer se enamora de él y luego empieza a dudar si el que murió en el accidente no sería realmente el hermano y su marido, el real, se esté haciendo pasar ahora por el hermano... Un lío, señores, pero filmado con elegancia y esmero, aunque, para quien no sea muy cinéfilo, le va a parecer una soberana tostada de dos horas entre palacetes, señores encorbatados y paseos genuinamente de umbría y parasol... Ustedes mismos.
Saludos.

jueves, 30 de abril de 2015

Trazo grueso, semblanza perdida



Gran parte de las películas más olvidables del último cine americano ("último" puede significar un lustro, quizá dos o tres) se han ido al traste por la manía, incapacidad, o ambas cosas, de volver una y otra vez, como si no hubiese otro camino, a una puesta en escena de la que se han ofrecido todas las variantes posibles. El thriller, vertiente robos-mafiosos, es quizá el género más expuesto a esta degeneración por culpa de un exceso d confianza en según qué reglas. La película en cuestión es BAD TURN WORSE, un insignificante re-tratado de las constantes que asombraron en los incipientes hermanos Coen, y por aquí quería yo ir, porque también dirigen dos hermanos, pero si es casualidad o causalidad, sería animarse demasiado con un film que no lo merece. Y no, porque aunque la escritura es calmada y con buen trazo, eso es sólo caligrafía de alumno aplicado, y nunca el trabajo decidido de un autor que regenera y redefine en sus imágenes la ortografía que luego debe devenir semántica.
En un rápido trazo, unos niñatos le roban a un matón, que les tiende una trampa para poder robarle al verdadero pez gordo. Desde el principio hasta el final, todo lo hemos visto ya, y con más ideas, y con mejores intérpretes, y mejor fotografía, y mejores diálogos... Pues eso, innecesaria, pero ahí está... Eso sí, uno de los chavales podría haber dado el pego en un biopic sobre un joven Bob Dylan...
Saludos.

miércoles, 29 de abril de 2015

Muñecas y caramelos



Se arraciman los niños ante un cantante callejero al salir del colegio, justo antes de reunirse en el puerto, a jugar, a nadar, a vivir. En la clase, el que llega tarde es coronado con orejas de burro, de cara a la pared, mientras el empollón lee de corrido con voz afectada. En la tienda, bazar de sorpresas y sueños, igual caen muñecas que caramelos, encajes, alfileres o paños para un traje; todo se vende, y los niños no comprenden por qué no puede cogerse sin más. Tras el baño, todos corren hacia las vías del tren, a verlo pasar, y está Carlitos, y también Eduardinho, y los dos cortejan a Teresinha, cada uno a su manera, uno más bruto que el otro, el otro más soñador. Y la canción que entonan alegremente resuena por las calles de un Oporto adoquinado, de mujeres asomadas a la ventana, de guardias que giran sobre sí mismos, de niños y grandes, y suena como el final de fiesta que espera al final de la infancia, algo así... ¡ANIKI-BÓBÓ!...
Saludos.

martes, 28 de abril de 2015

Y dentro de nosotros, las sombras



Les voy a recomendar una película vivamente. Les voy a recomendar THE BABADOOK.
THE BABADOOK es el primer film de la australiana Jennifer Kent, y no creo que pueda rodar nada mejor; la reto a que lo haga, porque THE BABADOOK, señores, es muy muy buena, y los que siguen este blog saben que no suelo referirme a ningún film en este término. Pero debo insistir, porque he visto muy pocas películas de terror (y sin terror) que exploten con tanta inteligencia, pasión y veracidad lo que están intentando contar, y sea lo que sea lo que estén contando. En rápidos trazos, estaríamos ante la enésima historia de fantasmas "insidiosos", que no dejan en paz a los pobres moradores de una casa (siempre amplia y siempre con sótano), que hacen ruidos extraños, que pasan velozmente como una sombra y que son peores que el PP en materia de desahucios... Pero siempre me hago una pregunta, y es ¿pero qué diablos pasa con los acosados por dicho ente maligno? ¿cuál es de verdad su vida? ¿es que no cabría la posibilidad de que, al derribar la cuarta pared, lo que se nos está escamoteando es eso y por tener que mostrar al fantasma forzosamente? Lo que ha ensayado Kent es complicado de explicar, porque por encima del monstruo, lo que da miedo de verdad es el progresivo deterioro al que se ve sometida una mujer (excepcional Essie Davis), que perdió a su marido cuando la llevaba al hospital a punto de dar a luz, y que se ve incapaz de educar a su hiperactivo hijo (un inquietante y muy veraz Noah Wiseman). Es decir, lo que yo veo es más la tortura psicológica, que quizá podemos identificar con una especie de posesión demoníaca, aunque el inteligente guion consigue hacernos dudar sobre qué tipo de amenaza supone el siniestro personaje, aparecido de la nada, de un libro aparecido de la nada. No es precisamente su desenlace lo más brillante, sino la capacidad para hilvanar un relato complejo, sórdido y bastante desalentador, además de un maravilloso (ojalá siente cátedra) uso del sonido, sin efectos ensordecedores ni músicas a lo bestia; de hecho, los mejores momentos de este magnífico film son los que ocurren en completo silencio, creando una atmósfera de extrañeza que no desaparece en ningún momento y que incluso sirve para que asistamos a un insólito punto de vista (yo no lo recuerdo antes), que es, ni más ni menos, el del propio monstruo...
Si sólo pueden ver una película esta semana, tiene que ser ésta...
Saludos.

lunes, 27 de abril de 2015

D. W.: El padre del cine #16



Abrimos 1911 con un título poco interesante, quizá por estar incompleto o simplemente por lo rutinario de su propuesta. THE REVENUE MAN AND HIS GIRL contaba una historia a priori sugerente, como es el trasiego fronterizo de los destiladores ilegales y la persecución a la que eran sometidos por los agentes del gobierno. Curiosamente, Griffith (aunque el guion es de Frank Woods) se centra más en una improbable historia de amor, entre la hija de un destilador y el agente que ha llegado para llevárselos a todos al trullo... Bueno...





No mucho mejor es THE PRIMAL CALL, aunque nos mole ese raro gusto por las clases desfavorecidas, atizándole siempre a los señorones y señoronas de la época. Aquí, Griffith salva in extremis a una joven del horrible destino que le aguardaba casándose con un millonario... Mejor, cómo no, los recios brazos de un marinero, que es algo a lo que nadie se resistiría...




Lo siento, pero no he podido resistirme... "Flor Silvestre sigue a su amante Zorro Gris, que ha sido desterrado. Su marcha es observada por Cervatillo Plateado, que erróneamente piensa que Flor Silvestre le está robando a su novio. Cervatillo Plateado va en su búsqueda atacando a Flor Silvestre, presa de los celos. Caen al río, cuando son rescatadas por Zorro Gris. (FILMAFFINITY)"...
Igualar esto es sencillamente imposible, pero es la sinopsis de THE SQUAW'S LOVE, un muy divertido corto acerca de la vida sentimental de dicha tribu...





FATE'S TURNING es la mejor de este lote. Más elaborada, y con un guion más sobrio y coherente, Griffith aborda a un cínico joven, cuya posición social le hace creer que puede hacer lo que quiera con los demás. Tras dejar embarazada a una pobre camarera de hotel, desaparece rápidamente, y tras el nacimiento del niño vemos cómo está a punto de casarse, pero una visita inesperada dará al traste con la ceremonia, y la justicia acabará imponiéndose... Muy bonita, y además Griffith usaba niños reales...

... Y, saludos...






domingo, 26 de abril de 2015

Rincón del freak #193: Caricias de ultratumba, fandango psicodélico



La diferencia fundamental entre la película de ayer y la de hoy no responde a términos cualitativos. La de hoy es mejor, más divertida, desprejuiciada y perfectamente reivindicable por cineastas contemporáneos que han indagado en rincones oscuros, a fin de enriquecer su propio discurso. Pero esto también va del demonio (para los puristas, se invoca el nombre de Behemoth), de rituales satánicos en el Siglo XVII, caza de brujas, infancias corrompidas por males arcanos y otros asuntillos de los que nos privan en Domingo... THE BLOOD ON SATAN'S CLAW es, quizá, el título más famoso y recordado de la Tigon, productora análoga a la "todopoderosa" Hammer, de idénticos motivos e inquietudes y centrada en el terror que ahora viene a denominarse "geek". El argumento es menos interesante, por trillado, que su ambientación, los recursos utilizados con habilidad por Haggard, que apenas contaba con treinta años y que luego realizó una recomendable adaptación del Dr. Quatermass y el film VENOM, junto a Tobe Hooper. El "monstruo", ya digo, no es gran cosa, apenas un abrigo de piel mojado y una garra de oso pardo, cuya mayor capacidad de intimidación consiste en la inmovilidad total, que es algo que da mucho miedo, claro... Mejores son las escenas en las que se puede disfrutar de la deliciosa Linda Hayden, intentando corromper al pobre clérigo de turno... increíblemente sin éxito... Ahora se forma un escándalo de dos pares de narices porque nosequién ha enseñado el culo en las redes sociales; alabados aquellos tiempos en los que, a falta de recursos metalingüísticos, una túnica caía, liviana y en abandono casi delicuescente... Véanla si no me creen...
Saludos.

sábado, 25 de abril de 2015

Vamos a ser malos



Por fin me he beneficiado de las ventajas del abandono a cierta dejadez como espectador, con menos avidez de datos y con el simple ejercicio de ver, sin muchas esperanzas de nada, una película de las que se denominan "flojas". Y así fue en el caso de HORNS, supuesto cuento terrible, en clave sobrenatural, sobre un joven al que le crecen cuernos... Bromas aparte, veo HORNS sin que me moleste mucho su mezcla de clichés y perfecta corrección disfrazada de incorrección, apenas me preocupo de que el protagonista sea Daniel Radcliffe (de hecho, el muchacho está bastante correcto), ni me supone un problema el cachondeíto de tener que ver esa transformación sin echarme a reír. Todo gira en base a la muerte en extrañas circunstancias de la novia de este joven, y la unánime acusación de la comunidad en la que vive a la que se ve sometido; después viene la transformación en una especie de demonio justiciero, con poderes y eso, que utilizará para descubrir de una vez por todas al verdadero asesino de la chica. Imaginen el resto, y tengan en cuenta que dura un par de horas, aunque es más entretenida de lo que parece y raspa menos que otros productos similares... Y luego, claro, me voy a los créditos, pensando que esto lo habrá hecho algún debutante y habrá que seguirle el rastro, y esas cosas... Pero no, porque esto lo ha dirigido Alexandre Aja, que no es que a mí me diga gran cosa, pero que sí es verdad que es un señor que ya tiene un nombre en la industria americana, a la que llegó hace algunos años. Ese dato, sumado a la inexplicable banalización de la otrora fascinante fotografía de Fred Elmes, me confirma que vivimos tiempos perezosos para la lírica... Y yo prefería los malos...
Saludos.

viernes, 24 de abril de 2015

Evasión de impuestos



Le faltan muchas cosas a LOST RIVER, el debut en la dirección del actor Ryan Gosling. O quizá no sea exactamente eso, quizá sea al contrario y le sobre casi todo. Le sobra, en cualquier caso, tomarse en serio su estrambótica historia sobre submundos y sociedades secretas y no desarrollar con mayor convicción lo más interesante, que es la lucha por la supervivencia de un joven que merodea casas en ruinas para extraerles el cobre y venderlo al peso. Una semblanza certera y nada melancólica de lo que la crisis económica alberga para todos nosotros, y que queda simbolizada en esa ciudad fantasmal y sumergida bajo la imponente crecida del río. Sin que nadie se lo pida, Gosling se pone a desbarrar y decide que hay otros mundos... que a lo mejor están en éste, pero que en ningún caso superan la historia que, por un momento, creíamos que era la que nos iban a contar. Puede rastrearse con demasiada poca dificultad el neon scroll de Winding Refn, el gusto por los lugares claustrofóbicos del mejor Atom Egoyan, y mucho más el retrato distorsionado del mal lynchiano; todo esto está claro, y no hay que ser muy listo para corroborarlo, pero a Gosling le alabo su tesón, la convicción que tiene de que lo que hace va en la dirección correcta y que al menos no se deja embaucar por recursos facilones en cada disyuntiva propuesta. No soy capaz de augurar si se tratará tan sólo de un inciso en la carrera de un actor que cada vez es más precisado o si estamos ante el comienzo de un director con visión propia. Una visión, en todo caso, que necesita pulirse, corregirse y aumentarse... ¡y otro responsable de casting, por dios!...
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

7 al azar


¡Cuidao con mis primos!