miércoles, 20 de junio de 2018

El color de la forma #12



El último largometraje filmado por Sergei Parajanov, junto a su inseparable Dodo Abashidze, fue ASHIK-KERIB, otra fábula maravillosa que mezclaba con sensibilidad incomparable, folklore, comedia, mitología, fantasía, romanticismo y un torrente de poesía visual. Narra la historia del joven del título, que, junto a su hermana y su madre, va a pedir la mano de su joven amada, pero que encuentra una negativa rotunda del codicioso padre, ya que Ashik-Kerib no es más que un pobre bardo sin fortuna. Sin embargo, logra convencer al padre de que logrará hacer fortuna como juglar por todo el país, y que no acceda a un matrimonio de conveniencia con un hombre rico pero cruel. Siguiendo la parafernalia visual empleada en su anterior trabajo, Parajanov redondea una historia tan fascinante en lo visual como cercana en su inocente historia de amor, que además sirve para asistir a un incesante festival de rituales, a cual más elaborado. El último trabajo de un grandioso cineasta, poco conocido en nuestro país, pero cuya leyenda ha ido en aumento a medida que su obra ha sido proyectada en festivales de medio mundo, creando la merecida fama de genuino autor de culto. Sirva como detalle aclaratorio del talante de este hombre, la emotiva dedicatoria que reza en su final a su amado y declarado como maestro, Andrei Tarkovski, que fallecía poco tiempo antes.
Saludos.

martes, 19 de junio de 2018

Wajda. Brillo y dominio #42



ZEMSTA (LA VENGANZA) supone un interesante giro en una carrera tan longeva y variada como la de Andrzej Wajda. También filmada en 2002, y también para la televisión pública polaca, se trata de la ambiciosa adaptación de la obra de teatro homónima de Aleksander Fredro, un autor diametralmente alejado de la tradición de Europa del Este, y cuya sarcástica visión del mundo le emparentaba directamente con autores como Molière o el mismísimo Quevedo, con los que compartía un sentido del humor tan agudo como corrosivo. La historia narra la eterna enemistad entre un notario y un militar retirado, que llevan sus diferencias hasta lo exasperante, pero que de la noche a la mañana se ven sacudidos por el descubrimiento de que la hija de aquél y el hijo de éste están profundamente enamorados. Sin embargo, en lugar de reconciliarse, reforzarán su beligerancia hasta llegar a batirse en duelo. Lo que queda de manifiesto es la irracionalidad de las costumbres, o de cómo curiosamente el confort puede hallarse en la guerra perpetua, mientras que cualquier aparente motivo de tregua lo es también de desestabilización o flaqueza; una metáfora hiriente de un pueblo polaco acostumbrado a vivir en la controversia del enfrentamiento. Como nota curiosa, además de la aparición de la hoy famosa Agata Buzek, hay que destacar el papel protagonista de un Roman Polanski que se reencontraba con su maestro, y que ya por entonces acumulaba problemas con la justicia.
Muy interesante.
Saludos.

domingo, 17 de junio de 2018

Rincón del freak #317: ¿Qué demonios está pasando?



Esa, y no otra, es la pregunta que sobrevuela por encima del desastroso desarrollo de INCARNATE, la enésima bazofia norteamericana sobre posesiones, exorcismos y otras lindezas, tan de moda en los últimos tiempos, aunque en muy contadas ocasiones con algo de originalidad. Por destacar algo, un par de apuntes, como el extraño casting, con la excelente Carice Van Houten relegada a un papel poco menos que intrascendente, o los vanos esfuerzos de Aaron Eckhart por aparentar lo que nunca ha sido, un gran actor. Y luego está el argumento, pero sobre todo cómo está desarrollado. Lo primero que me vino a la cabeza es que sólo a un inconsciente se le puede ocurrir mezclar lo obvio, como EL EXORCISTA, con cosas tan dispares como PESADILLA EN ELM STREET o... (sí, asómbrense) ¡MATRIX!... Es tremendo, porque la gracia está en que este señor realiza sus exorcismos viajando hasta el subconsciente de los poseídos, metiéndose literalmente en su cabeza, pero todo ello adobado con una supuesta "alta tecnología", mediante la que dos colaboradores, arquetípicos hasta la náusea, controlan estos estrambóticos viajes. Todo es obscenamente previsible, inadecuadamente rutinario, y ni da miedo ni inquietud, tan sólo el mal rollo de saber que todo esto se podía y se debía haber evitado, porque no hacía ninguna falta...
Saludos.

sábado, 16 de junio de 2018

Vida prócer: El cine de Hong Sang-soo #21



BAMUI HAEBYUNAESEO HONJA (EN LA PLAYA, SOLA, DE NOCHE [no me he resistido a incluir las comas]) es la segunda película, de las tres que estrenó Hong Sang-soo el año pasado, que aparece por estas páginas. En mi opinión, y con mucha diferencia, la mejor. Una enigmática historia, con la habitual atemporalidad en el cine del coreano, con sus habituales conversaciones en torno a botellas de soju y multitud de cigarrillos y con esos personajes que parecen estar muy seguros de todo para, al minuto siguiente, derrumbarse en un mar de dudas. Es una película que parece buscar un molde, un patrón reconocible más allá de sus formas, por lo que bien podrían ser dos películas en una sola, o incluso tres. La protagonista (una Kim Min-hee que ya es fetiche definitivo del autor) es una actriz que no quiere serlo, y que prefiere con mucho alejarse de la superficialidad de su trabajo y buscar su lugar en el mundo, poder vivir una vida real, consintiendo en la dificultad que ello conlleva. El arranque, en un Hamburgo gris y desolado, anticipa la errática deriva de su protagonista, incapaz de elegir un sitio donde vivir, lo que lo convierte en una suerte de prólogo involuntario. Sin solución de continuidad, la historia vuelve a (re)iniciarse a los veintitantos minutos, de vuelta en Corea, donde Seúl no parece mucho más hospitalaria, pese a las reuniones y borracheras continuas. Hong oculta intencionadamente el secreto final, lo que le permite recrearse en un par de escenas gloriosas, las del lynchiano hotel junto a la playa y lo que parece ser un sueño etílico.
Uno de los títulos mayores de Hong Sang-soo por derecho propio, que recupera gran parte de la frescura de sus inicios al tiempo que augura un futuro más que estimulante.
Saludos.

viernes, 15 de junio de 2018

Desambiguación inclusiva



La cosa es que, 65 años antes, la Fox ya se atrevió con la adaptación de la novela de Daphne Du Maurier, facturando un lujoso y convincente producto de época, tan gótico e intrincado como el original y con varios aspectos a destacar. Lo más importante es que MY COUSIN RACHEL fue la obsesión del gran Nunnally Johnson, que llevaba años intentando que le financiaran el proyecto, por lo que es perfectamente explicable su sorprendente presencia en los créditos como productor. El film lo dirigió el siempre reivindicable Henry Koster, pero se nota la poderosa influencia de Johnson en cada línea, especialmente en las poderosas escenas que compartieron una madura Olivia de Havilland y un joven Richard Burton, en plena ascensión sólo cinco años después de su debut. Mucho más directa y pragmática, la película de Koster se nutre del salvajismo controlado de Burton y la innegable clase de de Havilland, que siempre bordó los papeles de época, aunque este era especialmente complejo y ambiguo. Es un título que permanecía semiolvidado, y que quizá haya cobrado toda la vigencia que merece gracias a la versión de Michell, como suele ocurrir con estas joyas escondidas.
Saludos.

jueves, 14 de junio de 2018

Una espiral de ambigüedad



Lo más difícil de una adaptación literaria siempre es ajustar el tono y criterio del director al hueso homógrafo del autor original; de ello suele ocuparse un guionista más o menos hábil, que no se quede en mero redactor y/o hagiógrafo, pero es más complicado cuando el guion lo firma el propio director. Ahí, le quedan dos opciones: canibalizar el texto o intentar atrapar el fantasma. Esto último es la agonía y némesis del siempre irregular Roger Michell, un "noautor", de los que antes se denominaban con menos saña "artesanos". No nos coge de sorpresa, pero en MY COUSIN RACHEL le puede la premura del ingenio, que es lo contrario que debe aplicarse a una adaptación de Daphne Du Maurier. Y si no, que le pregunten a Hitchcock. De todas maneras, no seamos crueles, Michell logra algunos momentos de buen cine con esta diabólica parábola sobre las apariencias, los engaños, la ingenuidad y los intereses, pero casi todos queda acreditados a nombre de una espléndida Rachel Weisz, que simplemente parece estar en una onda superior e inalcanzable para sus compañeros de reparto, sobre todo un perdidísimo Sam Claflin, que aparece demasiadas veces en soliloquio, sin que sepamos muy bien la razón. Y ya digo, es que la novela es otra cosa, porque lo que aquí se intenta sugerir aparece subrayado, cuando hubiese necesitado mayor sutilidad y atención a las constantes metáforas surgidas en ese coitus interruptus que trae de cabeza al pobre niño rico (en realidad un melón con suerte) que cae rendido ante los encantos de la misteriosa Rachel, casada en extrañas circunstancias con su tío en Italia y que vuelve a la casa inglesa con unas intenciones no demasiado claras.
No está mal, pero ahí había terreno para haber hecho algo bastante más grande.
Saludos.

miércoles, 13 de junio de 2018

El color de la forma #11



Tras 15 años sin poder rodar, entre cárceles, injurias, ostracismos y otros cautiverios, en 1984, Sergei Parajanov encuentra en su amigo Dodo Abashidze la fuerza necesaria para poder filmar un nuevo film, y contra cualquier pronóstico, Parajanov vuelve a facturar una obra maestra de una belleza estremecedora. AMBAVI SURAMIS TSIKHITSA (LA LEYENDA DE LA FORTALEZA DE SURAM) mantiene las constantes visuales y conceptuales de su anterior obra (recordemos que 15 años las separan), aunque su narrativa se concibe como menos hermética y críptica, llegando a ser incluso convencional, en la manera que el cine de Parajanov puede ser convencional. La historia es fascinante, y cuenta la leyenda de una ancestral maldición que afectaba al pueblo georgiano cuando era atacado por sus enemigos y todas las fortalezas que construía se derrumbaban justo al colocar la última piedra. Pero los orgullosos habitantes de Suram no se daban por vencidos y consultaron a una bruja, cuya solución conllevaba un incalculable sacrificio: el joven más valiente debía emparedarse voluntariamente en una pared de la fortaleza. El film es una verdadera obra de arte, con los habituales encuadres fijos de Parajanov, pero aún más complejos, elaborando una suerte de tableaux vivants, apoyados en la excelsa fotografía de Yuri Klimenko y Sergei Sikharulidze. Una película que le valió un premio a su autor en Sitges y que mostraba al mundo la inclasificable visión de un maldito, a contracorriente, sí, pero quizá más por la controvertida incomprensión que su obra siempre arrastró.
Imperdible.
Saludos.

martes, 12 de junio de 2018

Wajda. Brillo y dominio #41



LEKCJA POLSKIEGO KINA (LECCIÓN DE CINE POLACO) fue un pequeño documento (pequeño e incalculable) que Andrzej Wajda dejó filmado en 2002 casi como un legado. En él hablaba de la industria fílmica polaca, de sus films y de otros ajenos, los que él consideraba como fundamentales para comprender la importancia de la cinematografía de su país; incluso cuando sólo se podían hacer películas con el material cedido por los nazis, e incluso cuando un puñado de jóvenes directores (él incluido) adelantó los preceptos de la nouvelle vague varios años, cuando nadie había acuñado dicho concepto. Wajda habla sin tapujos, con sabiduría y generosidad, y sus palabras reflejan la coherencia de su cine, y del cine que él defendió durante más de cinco décadas de actividad; y este imperdible documental aporta un luz reveladora, tanto a teóricos como aficionados. Hoy, se volverá a hablar de cultura, y un poco menos de economía...
Saludos.

lunes, 11 de junio de 2018

El difícil arte de la alegoría



Con pocas esperanzas de que se pueda ver en pantalla grande en nuestro país, llega la (una más) decepcionante adaptación que el debutante Anders Walter ha realizado de la exquisita novela gráfica de Joe Kelly. Hace poco menos de diez años, Kelly y el dibujante Ken Niimura pusieron de acuerdo a críticos y aficionados, con una espeluznante, divertida, sarcástica y muy lúcida visión del rico mundo interior de una joven, que escapa de una realidad que no le concierne mediante arcaicos juegos de rol, en los que se convierte en una poderosa matagigantes. Lo verdaderamente complicado de la apuesta es conciliar el lado fantástico con el real, y ofrecer una imagen del paso a la madurez de una adoescente que se niega a ser una alienada más, mientras se describen sus fascinantes conjuros y pócimas, con los que pretende luchar nada menos que contra gigantes y titanes. Sin embargo, pese a su brilantez técnica, I KILL GIANTS no logra rebasar esa fina barrera conceptual, la que se inviste de la alegoría generacional para hacernos cómplices de toda una batalla mitológica. Lo que el cómic lograba sin esfuerzo, al film le cuesta horrores (y una considerable merma de su sentido del humor) poner en imágenes; curiosamente, son los efectos digitales los que consiguen tener más sensibilidad y elevar un tono general tan plúmbeo como previsible.
Sólo para incondicionales del cómic.
Saludos.

domingo, 10 de junio de 2018

Rincón del freak #316: No busquen más, que no hay



Y, bueno, en fin, aquí está por fin THE ROOM. Y por si no les había quedado claro en la entrada de ayer, efectivamente, es mala con avaricia, o peor aún, es mala cuando pretende todo lo contrario, abrazar algún tipo de trascendencia desconocida y convencernos de que el universo entero cabe en un edificio de mentira, con panorámica falsa, paredes de papel y gente que entra y sale del mismo apartamento sin ningún tipo de razón válida. Al comienzo de la película de James Franco, Sestero intenta actuar en "Espeando a Godot"; desconozco si es intencionado, pero sinceramente creo que a Beckett le habría encantado esta película. Porque ¿qué es THE ROOM? A mí me parece que es la obra de un sociópata que no sabe que lo es, y cuyas emociones siempre son exageradas, como las de un niño; pero también es cierto que ello le da una especie de honestidad extravagante, en la que Wiseau parece exclamar "¡Bueno, estoy exprimido por completo!". No es sólo el deplorable aspecto técnico, ni las actuaciones de cartón piedra y fuera de contexto. No, hay algo más que bien podría ser un secreto que este alienígena ha ocultado entre los diálogos de segundo de EGB (o peor, de primero de la ESO) y que quizá nos será revelado en el segundo advenimiento... Yo les dejo una reflexión: ¿Se puede hacer peor conscientemente?...
Saludos.

sábado, 9 de junio de 2018

¿La intención es lo que cuenta?



Quizá sepan ustedes de la existencia de una película, una película terriblemente mala, horripilantemente realizada y con fama de ser la peor película de la historia. Sí, es THE ROOM, aquella cosa infausta que se sacó de la manga un tipo a quien el término "singular" le queda pequeño; un tipo tan indescifrable, inclasificable y hermético que ni siquiera se sabe a ciencia cierta quién es, dónde nació o su edad exacta. Y aún mas misterioso es de dónde sacó los seis millones de dólares para realizar una película que parece dirigida por un niño de diez años, y que probablemente no debería haber costado más de los 1.800 dólares que logró recaudar mientras estuvo en cines, y más exactamente en oscuras sesiones de medianoche por las que este señor llegó incluso a pagar para que no la retiraran. James Franco retoma este asunto, que a estas alturas pertenece a la nómina de leyendas extravagantes del cine, y filma una película, curiosamente, muy inteligente. THE DISASTER ARTIST apenas se sale de la hoja de ruta marcada por la relación de amistad y profesional entre Tommy Wiseau y Greg Sestero; el primero, el tipo antes mencionado, con un acento que no parece de New Orleans, sino de algún lugar de Europa del Este, y un aspecto que yo señalaría como una mezcla ente Stallone, Karloff y Alex Sanders (no el ocultista, sino el actor porno). Así, lo más emocionante es comprobar cómo una falta absoluta de talento puede ser suplida por una determinación a prueba de bombas, como también podría ocurrir al contrario. Franco, que interpreta al propio Wiseau con un asombroso mimetismo, consigue una inusual mezcla de admiración crítica despiadada, y su película ganó la Concha de Oro en San Sebastián no por casualidad, sino por imantarse de esa extraña honestidad que destilaba la ¿película? de Wiseau. Sí, una comedia involuntaria, pero descacharrante como pocas, y THE DISASTER ARTIST, al igual que aquella obra maestra titulada ED WOOD, es como esos dos amigos que necesitan sincerarse en una noche de borrachera, probablemente ridícula, pero sin una sola mentira, y también se pueden hacer películas así, por muy malas que sean.
Saludos.

viernes, 8 de junio de 2018

El mal



Así, sin medias tintas. El mal, o la posibilidad de poder explicarlo en imágenes. Se trata del mal puro, aquel al que no podemos otorgar una explicación racional, si acaso sólo exponerlo como es e intentar sacar conclusiones veraces. La película es una producción holandesa que cumple exactamente treinta años, y que curiosamente el tiempo no la ha ensalzado como merecería, y ni siquiera ayudó el remake que su propio director realizó cinco años después en Estados Unidos. SPOORLOOS (algo así como LA DESAPARICIÓN) es una película sumamente especial y magistral no tanto por lo que cuenta, sino más bien por la manera en que está contada; y podría parecer tramposa, que omite detalles cruciales durante el metraje, pero al final, y sólo al final (y qué final), descubriremos que era absolutamente necesario distribuir la narración entre flashbacks, tiempos muertos, diálogos que no aportan nada y, más que nada, el constante intercambio de los puntos de vista. Trata sobre una joven pareja holandesa que pasa unas vacaciones en Francia, y la misteriosa desaparición de ella en una gasolinera, atestada de gente y a plena luz del día. La desaparición obsesiona al protagonista de manera que sigue distribuyendo carteles incansablemente, sin obtener la más mínima pista, hasta que un día, sin previo aviso, un hombre se presenta ante él diciéndole que es quien busca, y que debe seguirle si quiere saber la verdad. Lo genial es que en ningún momento se nos ha escamoteado la identidad de este sujeto, al que el espectador conoce desde mucho antes, y es presentado como un padre de familia normal, tímido, meticuloso, pero con algún horrible secreto oculto tras su apacible apariencia. El film, escindido en varias partes, es un mecanismo de relojería perfectamene ensamblado y que mantiene una tensión creciente, simplemente insoportable en su tramo final. Es, para quien no la haya visto, una joya a descubrir, una película tan inteligente como cruel, y, desde luego, la descorazonadora certeza de que el mal puro existe y no sabríamos verlo aunque lo tuviéramos delante de nuestras narices.
Impresionante.
Saludos.

miércoles, 6 de junio de 2018

El color de la forma #10



Es difícil describir una película como SAYAT NOVA. Quizá sea mejor así. Los soviéticos acribillaron a Parajanov, lo encarcelaron, no le permitieron volver a hacer cine. Quizá haya sido mejor así, el martirio es indisoluble de la creación poética. SAYAT NOVA no es cine, es poesía. Sé lo que cuenta Parajanov, no es la vida del poeta, no es su obra, ni sus convicciones. Es su interior, lo que la gente no es capaz de comprender que es desatado constantemente en el alma sensible, en la mente creadora. Es una pulsión que pugna por derramarse, eyacularse en sangre amando tanto la fragancia como la podredumbre. La reivindicación de Parajanov, de SAYAT NOVA, no es tanto cinematográfica como ontológica. La gratitud es inmensa, devocional, y reafirma la orfandad del séptimo arte, la necesidad de otra voz pura e insobornable.
Maten al carnero, pisen la uva, esparzan las cenizas de un papiro que contenga el último poema de amor. Puede que así entiendan SAYAT NOVA. Escupan en las cuencas vacías de dios, derramen la leche legendaria, sometan su voluntad a la voluntad del niño. Quizá atisben algo del significado de SAYAT NOVA. O mejor sea no entender nada, por temor a quedar ciego para siempre...
Saludos.

martes, 5 de junio de 2018

Wajda. Brillo y dominio #40



NOC CZERWCOWA (NOCHE DE JUNIO) es un pequeño mediometraje para la televisión polaca, casi un posible piloto para una serie inexistente o el proyecto fallido de una película de época mucho más grande. Partiendo de una historia original de Jaroslaw Iwaszkiewicz, contaba una historia de amor imposible entre una mujer madura y un joven militar de alta cuna. Interesante, sí, y con la solvencia habitual de Wajda (en un año, 2002, especialmente prolífico para él) para este tipo de historias, pero se nota rodado a toda prisa, conteniendo demasiada teatralidad y con poco aire para unos personajes y unos actores en exceso encorsetados. Es, además, prácticamente imposible de encontrar con subtítulos en inglés, lo que dificulta aún más su visionado y la deja prácticamente como una ínfima anécdota para completistas poco escrupulosos.
Saludos.

lunes, 4 de junio de 2018

Explicación y sordidez del agujero negro



Lo primero que es necesario aclarar es el origen del título del último film de Pedro Aguilera. DEMONIOS TUS OJOS fue el efímero proyecto que aunó los talentos y sensibilidades de Javier Corcobado y los hermanos Colís, hace ahora unas tres décadas. Y aquel grupo que apenas duró unos meses y legó un soberbio disco, cuya inclasificable marea de sonido incluía una delicada sensibilidad poética y un sucio arrastrarse por las cloacas del garaje de madrugadas y enfisemas, explica mucho mejor el desconcertante argumento de este cruce entre ARREBATO, LOLITA y EL FOTÓGRAFO DEL PÁNICO. Aguilera siempre ha sido y será un artista interesantísimo, insobornable en su propuesta y siempre dispuesto a ir un poco más allá; aquí, nos cuenta la llegada de Oliver, un director de cine, a la casa familiar, donde después de muchos años se reencuentra, sobre todo, con Aurora, su hermanastra, que ahora es una atractiva joven. Pero antes, por casualidad, Oliver ha visto a Aurora en un video pornográfico, posiblemente uno casero y sin que ella lo sepa. Lo complicado aquí es aunar cada aspecto y cohesionarlo, porque el film parece estar siempre al borde del deshilachamiento, repleto de referencias a las que cuesta conjugar en una sintaxis propia. Es un morboso retrato del voyeur esclavo de la imagen, y al tiempo, Aguilera se la juega al explicitar sin pedir permiso las oscuras fantasías de este protagonista, al que encarna con convicción Julio Perillán, pero al que le hubiese hecho falta algún trazo más para entender qué le mueve a fascinarse con una Ivana Baquero que se queda en la retina por alguna razón que no puede explicarse. No es tanto una provocación gratuita como un generoso tránsito por los lugares a los que nos gustaría llegar desde el fondo de nuestros deseos más ocultos; aunque no lleguemos (que es lo más seguro), esos demonios se quedarán bailando co. nosotros para siempre...
Saludos.

domingo, 3 de junio de 2018

Rincón del freak #315: Transilvania en Hokkaido... Todo es posible en la Toho



No pasa desapercibida la fascinación que el género vampiresco despierta en la sociedad nipona, en principio alejada de la figura clásica de un Drácula de reminiscencias góticas, con toda la parafernalia que ello conlleva. Sin embargo, la mitología japonesa encierra todo tipo de coincidencias y referentes que vienen a emparentar a los monstruos y fantasmas de ambos extremos el mundo. Aun así, resulta retorcido inmiscuirse en la zetísima serie que la Toho se sacó de la manga a mediados de los setenta, con clara inspiración hammeriana y poca o nula orginalidad a la hora de elaborar unos guiones que abusan del efectismo barato y la banalidad argumental. Uno de los artesanos en nómina era el inefable Michio Yamamoto, artífice de un puñado de títulos casi idénticos, pero del que cabría destacar una casposa e inenarrable peliculilla que atendía al sugerente encabezado de NOROI NO YAKATA: CHI O SÛ ME (aquí, EL LAGO DE DRÁCULA). Una grotesca interpretación por la puñetera jeta de cómo podría ser un sitio costero japonés (lo del lago no lo entiendo, porque no hay ninguno), si adentrándose un poquito en la maleza apareciera un castillito neblinoso, un señor de cara cetrina y un conde chupasangres con la cara del conductor de Humor Amarillo. Si quieren les cuento que todo gira en torno a una niña que se topa con este Drácula oriental cuando intenta encontrar a su perro perdido; un par de décadas después, la niña es una japonesita muy mona y el perro ha pasado de pekinés a pastor alemán (???), y de nuevo el melifluo recuerdo de tan escabroso encuentro la asalta, mientras los lugareños decargan ataúdes y los médicos intentan explicar la desaparición de algunos cadáveres. Sí, es tan mala como parece, pero lo que yo hubiera dado por poder haber asistido a uno de estos rodajes, porque seguro que eran la pera y algún actor iba de sake hata las manillas...
Ustedes mismos si se arriesgan a verla.
Saludos.

sábado, 2 de junio de 2018

Aquel tiempo naranja



Todo nos pasa a todos, todo el tiempo. Pero siempre pensamos que ni somos todos, ni nos pasa todo, y mucho menos nos pasa todo el tiempo. LA RECONQUISTA es la última película de Jonás Trueba, y es un difícil equilibrio por aunar ligereza y trascendencia sin caer en el babeo pretencioso; pero además es un loable intento por conjugar una gigantesca elipsis ahí donde parece que nadie puede verla. No es normal en el cine español, cargado casi siempre de sentencias donde bastaría con frases leves; como no es normal centrar una parte (la primera) en el encuentro entre dos treintañeros que estuvieron enamorados con 15 años, su noche de restaurantes chinos, locales de madrugada y confidencias sin más importancia, aunque para ellos sea lo más importane. Como no es normal el breve remanso central, en el que el joven vuelve al piso donde vive con su pareja y le cuenta su noche justo antes de quedarse dormido. Y quizá el inesperado y hermosísimo segmento final tan sólo pertenezca a ese sueño cansado de quien intenta dormir por la mañana, porque Trueba nos emplaza sin pedirnos permiso hasta ese tiempo adolescente, de tonos pastel, donde el amor es puro porque, al no conocerse aún, se tiene que inventar e interpretar como mejor se pueda. Yo, qué quieren que les diga, llevarnos hasta esa región mágica y mítica es un regalo que los buenos cinastas nos hacen de vez en cuando a los espectadores agradecidos. Lamentablemente, aquí parece que esa es la norma.
Una magnífica, reconfortante, limpia y jovialmene poética película. Todos seremos un poco mejores y más felices después de verla.
Saludos.

viernes, 1 de junio de 2018

Sobre la moción de censura



THE VILLAINESS es una película adorablemente vacía, no de acción, sangre a chorros, mamporros y otros menesteres del cine puramente denominado como de acción. No, porque de lo que está vacía es de propósito, de saber llevar hacia alguna parte mínimamente reconocible sus dos horas de violencia hiperestilizada; y apenas una imperceptible y embrollada historia de venganza acumulada a través del tiempo parece la única excusa para esta orgía desenfrenada. Bueno, y que la protagonista absoluta es una mujer, la "villana" del título, a la que en un momento dado ya es imposible llevarle la cuenta de la gente que mata. Como decía, adorable.
Esto me hace hilar inmediatamente con los acontecimientos acaecidos en la Moncloa entre ayer y hoy. Sí, los que han mandado al sitio que merecen a los corruptos y ladrones, que no es otro que cualquiera que esté fuera de la máxima representación popular ¿He dicho vacío de contenido? ¿gratuito? Sólo a un fanático o a alguien en estado de embriaguez tras ocho horas en un bar se le puede convencer de que aquí las víctimas son los salientes. O como dice un hijo de puta integral como el señor Juan José Imbroda, que esto ha sido un golpe de estado orquestado por radicales, separatistas y filoetarras... Perdón, rectifico, porque le sobra lo de señor...
Saludos.

jueves, 31 de mayo de 2018

La fuerza del absurdo



El terror en pantalla, cuando funciona de verdad es cuando prescinde del siempre farragoso lastre de la verosimilitud. En otras palabras, si el objetivo de un film de intriga/suspense/terror es mantenernos en la incertidumbre hasta el shock final, lo más lógico (valga la paradoja) es desviarnos de la aburrida hoja de ruta de nuestras insulsas vidas y llevarnos a un territorio que entendamos como peligroso. Uno de los directores que mejor ha entendido esta premisa es John Carpenter, y una de sus cumbres cinematográficas es, sin duda, ASSAULT ON PRECINCT 13, que, más de cuarenta años después, es considerado casi como un tratado de intenciones éticas y estéticas, el "manual del buen director de serie B". La serie B, que vivió uno de sus mejores momentos en los años setenta, contribuyó decisivamente a que el trabajo de los directores fuera aún más palpable, relegando a las productoras a un papel más administrativo. El desarrollo de este film no puede ser más errático, inverosímil, gratuito y desmañado; un crescendo de tensión que va funcionando por acumulación, como un grito ahogado, imperceptible al principio pero que se llena de sentido a medida que Carpenter acorrala a sus personajes y no les deja más salida que resistir a toda costa ante el silencioso ataque de una misteriosa banda, con un propósito igualmente ínfimo y absurdo. Es una película repleta de violencia, la mayoría gratuita, y en la que la profundidad psicológica cede en favor de unos arquetipos tan subrayados que sólo lo pueden ser intencionadamente. Está el policía íntegro, el antihéroe, la chica atraída por el "lado oscuro" o el mártir involuntario; es puro western, puro cine negro del más basto y sudoroso, y fue el film que atrajo definitivamente a su autor (autor total, por otra parte) al respeto de crítica y público, gracias sobre todo a la asunción de sus limitaciones, convertidas en virtudes. Un crisol de hallazgos tan entrañable como emocionante, cine fresco y vivo, y que se extiende hasta nuestros días hasta nombres tan reivindicativos como el de S. Craig Zahler.
Una pequeña e inolvidable obra maestra.
Saludos.

miércoles, 30 de mayo de 2018

El color de la forma #9



En 1967, Sergei Parajanov filmó un cortometraje simplemente titulado HAKOB HOVNATANYAN, que era el nombre de un ignoto pintor armenio del siglo XIX. En apenas diez minutos, Parajanov recrea el estilo pictórico de Hovnatanyan, basado en retratos de la nobleza, y que contienen un extraño aura de tensa calma, al tiempo que denotan una maestría en el detalle inusuales, que el director explora en pequeños encuadres de dichos retratos. Finalmente, decide salir de las pinturas y abrirse a algunos rincones de Armenia, donde filma personas y animales (caballos, fundamentalmente) para encontrar el misterioso silogismo de este pintor, repudiado y sepultado por el tiempo, y que sólo ha tenido algún reconocimiento a mediados del siglo XX, cuando se empezó a valorar su impresionante dominio del retrato. Asimismo, el corto anticipa la gran obra cinematográfica del propio Parajanov, a la que ya empezaba a dar definitiva forma en su inquieta mente, y que será lo que les contemos exactamente en una semana.
Saludos.

martes, 29 de mayo de 2018

Wajda. Brillo y dominio #39



Uno de los más estimulantes trabajos realizados por Andrzej Wajda para la televisión polaca se produjo en 2000, cuando adaptó la novela de Stanislaw Rembek WYROK NA FRANCISZKA KLOSA (LA CONDENA DE FRANCISZEK KLOS), un devastador recorrido por la intrigante y ambigua moralidad del hombre del título, uno de los muchos "simpatizantes" de la ocupación nazi, que prestaban incondicionalmente sus servicios a cambio de una inmunidad que solía ser más cara de lo que pensaban. Adelantando, por ejemplo, aunque sin llegar a sus cotas, a una obra maestra como EL HIJO DE SAÚL, Wajda realiza uno de sus primeros acercamientos al digital, logrando un realismo y cercanía que hoy día el audiovisual ya tiene perfectamente asumido. Por un lado, se muestra la controvertida personalidad de Klos, que intenta convencer sin éxito a su madre y su esposa de que lo que hace redundará en un beneficio que de otra manera jamás podrían obtener. Mientras, es obligado a delatar a quienes no hace tanto eran vecinos y amigos, condenados por este hombre sin justificación, que sin embargo se confiesa ante el cura local, en una angustiosa escena, suplicando por un último acto de redención, aunque deba ser terrenal. Un estupendo film, que iniciaba una inesperada (por tardía) etapa completamente renovadora en el cine de Wajda, pese a que muchas de sus obsesiones habituales están también implícitas en su metraje.
Saludos.

lunes, 28 de mayo de 2018

Ángeles y demonios



Una mujer contacta a un hombre, intenta contratarle, pero no le convence de primeras. Ha comprado una casa en Gales, en mitad de la nada, ha gastado una suma considerable y aún debe pagarle, pero el hombre no está convencido. La mujer quiere realizar un rito de ocultismo para contactar con su hijo, muerto algunos años atrás... O al menos eso es lo que dice para convencerle...
A DARK SONG es, sobre todo, y además de un sorprendentemente maduro debut, un ejercicio de construcción narrativa encomiable. En estos tiempos de premura y trazo grueso, el irlandés Liam Gavin se toma su tiempo para erigir esta oscura historia sobre ritos, iniciaciones, deseos y secretos; un cóctel que funciona mientras las excepcionales interpretaciones de Steve Oram y Catherine Walker se mantienen como único nexo entre el críptico argumento y la creciente curiosidad del espectador, que no debe esperar un film de terror al uso, sino un audaz acceso a las tinieblas de lo que permanece en las sombras. El final, es cierto, puede resultar alargado e incluso algo descabellado, con algunos apuntes beatillos que desentonan con el montante; por contra, la excelente química entre la tensión acumulada por ella y la lenguaraz sabiduría de él, supone el gran punto a explotar de este más que prometedor debut, truculento en su justa medida y al que quizá le falte algo más de valentía a la hora de desarrollar y expandir las emociones, expectativas y frustraciones de sus protagonistas. Aun así, un muy buen film de género que intenta salirse de las convenciones del género.
Saludos.

domingo, 27 de mayo de 2018

Rincón del freak #314: El diablo entre las piernas...



Si lo que ha buscado, milimétrica y conscientemente, el ex actor y director porno Rocco Siffredi es un pulcro y edificante lavado de imagen, justo en el momento que eligió para retirarse de la industria, la jugada no puede ser menos agradecida. Su intento por normalizar algo que precisamente extrae sus virtudes de su incorrección y puesta al límite es, de ser algo, un inane paseíllo por un mundo en el que sólo prima una cosa, ganar y hacer ganar dinero, y quien más gana es quien triunfa, así de simple. ROCCO muestra al exultante actor en una especie de "alma al descubierto", contando su vida (que tampoco es nada del otro jueves), lo estupendamente que lo llevan su esposa y sus dos hijos, y preparando una última y "espectacular" (para él lo será) actuación, rodeado de diversas estrellas del género. Entre medias, un puñado de insustanciales aspirantes a actriz, jovencitas llegadas del Este con más hambre que sesera, se ponen a plena disposición de una industria que las fagocita en un instante, que es lo que suelen durar, entre escupitajos, bofetadas, insultos e irrigaciones; una feria de cuerpos exangües, de sonrisa forzada, que aceptan cualquier cosa por tener a este señor metiéndole tres dedos hasta la campanilla. Curiosamente, el documental promete que veremos a Mr. Siffredi expiando sus "pecados", abriéndose ante la cámara y explicando una serie de motivos que tampoco son ninguna revelación. En lugar de ello, los componentes de cada rodaje se muestran como una gran familia, cuidadosos, correctos y casi entrañables. Quizá sea así en realidad, pero para eso tampoco hacía falta un documental que quiere pretenderse como "serio"... Y luego está Gabriele Galetta, su primo, su cámara, su sombra inseparable. Y a lo mejor este podría haber sido un impresionante documental sobre las cloacas del porno, si sólo lo hubiesen dejado expresarse libremente...
Saludos.

sábado, 26 de mayo de 2018

El cine anecdótico



A veces me ocurre. Me obsesiono con ver algo sólo por alguna oscura referencia vista de refilón en una revista o un blog. Al cineasta madrileño Albert Arizza lo descubrí hace unos años surfeando por el catálogo de Filmin. Allí, la que hasta la fecha es su primera y única película, RAMÍREZ, el inusual retrato de un asesino en serie pijo, me dejó tan sorprendido como descolocado. Vi un narrador con lo mejor de Bigas Luna, McNaughton o incluso Brian dePalma, pero han pasado nada menos que diez años y Arizza no ha vuelto a terminar ningún trabajo, aunque desde hace algún tiempo se especula con un rodaje que se intuye interminable. Un poco antes, en 2005, con 27 años, Arizza se estrenó con un curioso cortometraje titulado ENERGY HUNTER. Situado en el lejano año 3740, narra la peripecia espacial de Truk, nada menos que un cazador de energía, que viaja a planetas vírgenes para arrebatarles sus energías más puras; una especie de "reciclador cósmico", o algo así. La idea es buena, y ciertamente los efectos especiales están más que dignamente construidos, pero se nota la premura por contar urgentemente algo sin palabras, y eso no siempre es sencillo. La banda sonora, compuesta en su totalidad por diversos cortes del "Shine on you crazy diamond", tampoco ayuda y todo acaba como lo que es, una simple anécdota. Seguiremos esperando al señor Arizza, claro...
Saludos.

viernes, 25 de mayo de 2018

Secuencias genéticas incompletas



¿Qué le falta a ANNIHILATION para ser una gran película, un clásico o un film de culto reconocible? Le falta empaque y le falta osadía. Alex Garland, de momento, parece un estupendo proyecto a medio cocinar de gran director, de autor total. De momento. Y hay otra cosa que me mosquea mucho de este film, y no por su culpa, porque no me parece un mal film, pero sí me parece un film extrañamente cobarde, que sólo se decide a liberarse de sus muchos lastres en el tramo final. Probablemente, con una hora de mediometraje nos hubiera sobrado para apreciar con menos bostezos e insertos gratuitos esta ¿reflexión? ¿metáfora? ¿deconstrucción? de algo parecido al sentido de la vida, al que puede que sólo podamos llegar cuando somos conscientes de nuestra finitud. Se parece a SOLARIS, sí, pero hay momentos en los que la cosa tira por lugares mucho más comunes, sobre todo los de la ciencia ficción de consumo rápido, con sus soldados, metralletas y monstruitos. Ahí está la clave, en que parece un producto innecesariamente artificioso, como si a Garland le hubiesen restringido el uso de una producción que, según parece, no ha sido precisamente barata, y cuyo descalabro en la taquilla estadounidense ha obligado a estrenarla fuera de Yanquilandia en una plataforma tan sospechosa como Netflix. Es decir, que seguimos con la dichosa dicotomía sin darnos cuenta, cuando o que nos quieren vender es otra cosa más políticamente correcta. Yo, de recomendarla (y teniendo en cuenta que apenas quiero desvelar nada de su trama), lo haría sólo a espectadores pacientes y avisados, pero que no esperen una revelación filosófica, como tampoco ninguna bazofia prefabricada y publicitada engañosamente. Mientras, esperemos que Garland siga definiéndose a sí mismo.
Saludos.

jueves, 24 de mayo de 2018

De tiendas



¿Se puede denunciar a lo que nos produce fascinación? Algo así significa (y simplifica) la noción exultante de qué es exactamente lo que viene a contarnos Olivier Assayas en su ectoplásmico y hipsteriano ajuste de cuentas con un estado de las cosas que seguramente no le gusta, pero al que termina, quizá involuntariamente, rindiendo tributo. PERSONAL SHOPPER linda con muchas cosas, con muchas y diversas ideas, pero no se decanta por asumir una voz que podamos identificar adecuadamente; nos embarca en una supuesta experiencia extrasensorial (sesión espiritista incluida), para seguidamente orgasmarnos con unos brazaletes de Cartier y unos dedos, incapaces de acariciar personas, deleitándose al contar billetes de 500 euros. El gran problema de esta película es que cohabita demasiados compartimentos que no parecen tener mucho que ver entre sí, y que todas sus excelentes intenciones se desinflan por culpa de un guion extremadamente mal construido, obra del propio Assayas. Cuando finalmente se decide a retomar un cierto ritmo, inundar la pantalla con una angustia e intriga crecientes, es demasiado tarde, y, puede que con algún que otro problema de conciencia, se permite un epílogo sencillamente sonrojante, con vasos flotando en una estancia de Omán... ¿Omán?... Sí, Omán.
Saludos.
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!