jueves, 26 de febrero de 2015

El rapero aristócrata



Un rapero es, ustedes saben, un señor al que se la suda lo que usted piense sobre él. Él, al fin y al cabo, siempre lleva la razón. Cuando suda un rapero es ante otros raperos, cuando sabe que los que tiene enfrente le conocen el paño y se lo pueden criticar. Wes Anderson es un rapero, con olor a Chanel y bombones, con levita almidonada y zapatos relucientes de charol, pero rapero, porque su cine no está hecho para ser comprendido sino para ser admirado, porque su cine no es hecho por semejantes, al menos de momento. La nominación de THE GRAND BUDAPEST HOTEL (fue la segunda en nominaciones) responde básicamente a que cuando Wes Anderson hace una película es "la película" de Wes Anderson, y se reconoce este mérito, ya que debe ser un acontecimiento que un tipo único en su especie decida obsequiarnos con su talento. Yo, sin ser fan ni seguidor del cine de este señor, digo que la película es muy entretenida, que el trabajo técnico es brutal y que el reparto es de esos que a un buen aficionado al cine siempre le gusta ver en pantalla (y Ralph Fiennes creo que está soberbio). El pero es que Anderson sigue haciendo la misma película inconscientemente, porque si fuera conscientemente hablaríamos de "sus variaciones", pero esta vez se diluye menos, y eso que la historia, recurriendo a las muñecas rusas, está enredada de verdad, pero el espíritu de Zweig pulula por todo el metraje, y Zweig, si era algo, es un extraordinario narrador, claro y cristalino. Como las soflamas aulladas desde un escenario por el rapero de turno, que sabe que es el mejor, que nadie se atreve a rimar como él, que su lugar, de momento, es intocable...
Buena película. La olvidaremos con el tiempo.
Saludos.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Conservatorios y conservadores



WHIPLASH es una película sobre un hijo de puta y un montón de gilipollas. Es decir: mientras el hijo de puta hace lo que le da la gana con los gilipollas, los gilipollas miran al suelo y asienten. América. Hollywood. Los oscar.
Whiplash es también una historia de superación personal, acerca de un chaval que quiere ser el mejor batería de jazz del mundo, pero le hacen creer que para ello ha de humillarse cual ignoto cartujo, a base de flagelos y humillaciones. Nadie, ni siquiera el hijo de puta, muchísimo menos el hijo de puta, le dice absolutamente nada acerca de una cosa llamada talento. Hoy día existen infinidad de programas de televisión que hacen creer a una porción excesiva de gente que pueden conseguir el talento por prestarle su imagen a esa cadena el tiempo que lo necesite. Eso es falso, claro, pero hay gente que lo cree.
Y si tocas la batería y tienes talento lo sabe hasta el caniche de la vecina, pero que te lancen un platillo a la cabeza no va a hacer que tengas más talento... Y una cosa es la técnica y otra el talento.
Se supone que los conservatorios están para detectar a los talentos  y para potenciar a los que no lo tengan y terminen tocando el clarinete en la banda de las Cigarreras. Desgraciadamente, los conservatorios no dicen nada sobre improvisación, igual que nadie puede enseñarte a escribir con un manual. No, no vas a escribir mejor porque te tiren un ejemplar de "El arcoiris de gravedad"  (que pesa lo suyo) a la cabeza.
Resumiendo: WHIPLASH es muy entretenida, pero muy exagerá. J. K. Simmons es un actor imponente, y en algunos momentos del film da más miedo que Hannibal Lecter. Están avisados... Ah, otra cosa; si no les gusta el jazz, ni la vean...
Saludos.

martes, 24 de febrero de 2015

La inesperada virtud de la normalidad



Empezamos con los oscar, versión: nominadas a mejor película. Mi favorita: BOYHOOD. Resultado: que por una vez los globos de oro se equivocaron. Ahora, la película.
Usted puede hacer una película como BOYHOOD de varias maneras, de hecho creo que he visto un buen puñado de ellas. Usted no puede hacer una película como está hecha BOYHOOD, porque la única forma de hacerlo la describió perfectamente la espléndida Patricia Arquette en el discurso de agradecimiento al recoger la única estatuilla (¡un oscar... por dios!) que se ha llevado esta obra maestra intemporal, nunca mejor dicho. "... Y gracias a mi familia en BOYHOOD...". Ésa es la clave. Linklater siempre deja la agradable sensación en sus trabajos (al menos en los mejores) de que tiene tal conexión con sus actores y equipo, que uno se lo imagina en un rincón apartado, con media sonrisa y los ojos húmedos, más como un espectador viendo el desarrollo a tiempo real que como un director/escultor. Es por ello que, tal y como creo que esto viene sucediendo en su extensa filmografía desde muy al principio, BOYHOOD colma lo ya visto, por ejemplo y sobre todo, en la trilogía de "ANTES DEL...", no tanto por el estar rodada durante doce años, sino más bien porque esto apenas si tiene relevancia, o al menos a mí no me importa tanto como la frescura con la que se desarrollan sus imágenes. Salvando muchísimo las diferencias, creo que es de las pocas películas que he visto capaces de aprehender (no me pregunten cómo) esa instantaneidad que tuvieron cineastas tan independientes como Vigo o Eustache, y que también vi a retazos en el último film de Kechiche. BOYHOOD es, ni más ni menos, lo que dice su título: la mirada a la que todos estamos sometidos cuando empezamos a tomar conciencia de que ya se nos fue la infancia para siempre; lo difícil es hacerlo sin artificio, sin nostalgia, con la convicción de que 12 años son apenas una porción infinitesimal que en la vida de un chico puede pesar como una losa. Es su vida, es nuestra vida, y por eso es una película no para todos, pero sí de todos. Puede que haya tres o cuatro películas más emocionantes por ahí...
Saludos.

lunes, 23 de febrero de 2015

D. W.: El padre del cine #8



Como los oscar han vuelto a ser un pestiño de aúpa, sigamos con Griffith.
THE RED MAN'S VIEW podría ser considerado como uno de los primeros alegatos constatados en el cine a favor de los indios nativos y donde, sin que sirva de precedente, los hombres blancos son los malos. Se trata de un condensado relato de Frank E. Woods, en el que un asentamiento indio es expulsado de sus tierras por unos bandidos, reteniendo a una joven india con ellos, aunque la venganza de un guerrero de la tribu no se hará esperar. Me parece más que significativo que un director que ha sido tildado de racista filmara algo así, pero es que la vida te da sorpresas...




No se queda la cosa ahí, pues en THE MENDED LUTE, Griffith evocaba una historia de amor entre indios que volvía sobre los pasos de una de sus grandes obsesiones: la diferencia de clases. De nuevo un amor puro se ve truncado por la irrupción de un pretendiente más ostentoso y que tiene el beneplácito del padre de la chica. Como ésta se niega, es literalmente raptada, aunque luego Griffith filma una espectacular huida que acabará, cómo no, con el amor triunfando sobre la injusticia...





Cambiando radicalmente el tercio, A TRAP FOR SANTA era un típico retrato navideño en el que una familia queda abandonada por el padre, que elige el alcohol a la miseria; pero la suerte estará de lado de su desesperada mujer, que recibe una herencia de una tía suya. El padre vuelve a hurtadillas, pero será la trampa que los niños han puesto para identificar a Santa Claus la que dará al traste con sus intenciones.




No se puede contar más cosas en menos tiempo. Tres minutos le bastan a Griffith para presentar una casa de citas para solteros (de las respetables); a la dueña le llega un telegrama avisándole de que le envía a su hija para que la cuide; los clientes, solícitos ellos, la van a esperar con juguetes y hasta con un carrito de paseo; sin embargo, a quien ven bajar del tren a es a Mary Pickford... imaginen el resto.
THE LITTLE DARLING, se llama esta miniatura...

... Y, saludos.

domingo, 22 de febrero de 2015

Rincón del freak #186: La rama que mece la cuna...



La cosa es como sigue: un domingo perezoso, de los que uno se siente afortunado por el calor del hogar (aunque no sea una chimenea) y con ese chándal/pijama que no parece querer abandonarnos de ninguna de las maneras. Ocurre que, con estos mimbres, me voy mentalizando para la noche de los oscar, cuyas ocho películas nominadas repasaré a partir del martes, pero como para hoy aún no tenía el título dominical, me dispuse a ver una película de la que tenía un par de dudas razonables,porque me sonaba haberla visto hace tiempo (es de 1990) y tampoco tenía muy claro que fuese un mal trabajo, teniendo en cuenta que su director es nada menos que William Friedkin.
Dudas resueltas. Efectivamente, yo ya había visto THE GUARDIAN, aunque la recordaba a retazos; y, sí, es bastante cutrecilla, por mucho que sea verdad que la mano de Friedkin se nota en algunos momentos, por otra parte demasiado escasos. En resumen, es una película de terror con aroma a serie B descarada, y cuyo baluarte para aterrorizarnos es la enigmática presencia de una niñera que se dedica a secuestrar bebés para oficiar una especie de rito pagano en honor de un árbol. Como lo oyen, el malo es un árbol. Luego está la intrahistoria que yo me creo para mí mismo, porque el guion es flojito tirando a malo; porque si es verdad que hemos construido las ciudades para estar más seguros y tranquilos, y que aquéllos fueron años de especulación constructora a tutiplein, éste podría ser un buen ejemplo para justificar un lobby en contra de esa molesta naturaleza, cuyos insidiosos ramajes no nos deja ver la belleza de las autopistas, mientras las raíces pugnan por reventar nuestro preciado asfalto... Finalmente, la cordura se impone y el héroe arregla el desaguisado de la única manera posible: con una motosierra...
La película es mala, pero las protagonistas están buenas... Algo es algo...
Saludos.

sábado, 21 de febrero de 2015

Una suma de opuestos



La última película que optará al oscar de habla no inglesa es, quizá, la más inesperada, pero no por ello la menos lograda. MANDARIINID (MANDARINAS) viene un poco a contrapelo, si es que sólo atendemos a su trasfondo político y lo comparamos con las otras propuestas, ya que son pocos los que se acuerdan actualmente del conflicto entre georgianos y chechenos por la provincia de Abkhazia, un lugar transfronterizo que acogía varias culturas diferentes hasta que a alguien se le ocurrió que los pasteles llenan más cuando no se comparten. Ahora bien, si nos olvidamos de todo esto (aunque es cierto que se debe tener presente para no perder el sentido histórico), MANDARIINID se revela como una pequeña gran lección de humanismo y tolerancia. Partiendo del espacio único de una granja de la que todos han huido menos un carpintero y su amigo, que espera recoger su cosecha de mandarinas, ambos de origen estonio, el director Zaza Urushadze construye un relato en torno a dos soldados heridos, enemigos entre sí, que son salvados y curados por el carpintero, que no permitirá ninguna clase de conflicto bajo su techo, aunque, a medida que los soldados van recuperándose, el ambiente va tornándose cada vez más tenso e insostenible. La lección del film establece cómo dos opuestos pueden incluso llegar a sumar, si tienen un elemento neutro que actúe como canalizador, sin tomar partido por ninguno en particular. Más floja dramáticamente, no creo que sea la ganadora, porque sería una gran sorpresa, pero se trata de un film modesto y generoso, cuyos ecos reverberan con fuerza tras su visionado, y cuya premisa filosófica trasciende la época en la que se desarrolla (principios de los noventa) y estalla en este presente que vivimos, en el que nadie parece dispuesto a esforzarse por entenderse.

Y, bueno, aquí va mi quiniela para estos oscar de habla no inglesa, que, insisto, este año me parece el apartado más interesante: no le doy ninguna posibilidad a MANDARIINID, cuya sola presencia en el certamen ya es un triunfo; tampoco creo que vaya a ganar RELATOS SALVAJES, aunque siempre sería un agrado tener a nuestro idioma en lo más alto del imperio hollywoodense; me parece que las dos grandes favoritas son IDA y LEVIATHAN, y si me preguntan yo se lo daría a esta última (y no es por llevar la contraria, maño) por la complejidad de su discurso; ahora bien, me encantaría que lo ganara TIMBUKTU, un film que desde ya se ha hecho un hueco grande en mi corazón por su mezcla de honestidad social y poesía visual.
Luego digan que no me mojo...
Saludos.

viernes, 20 de febrero de 2015

De puntillas



Lo primero que debo señalar hoy es la vergüenza, que deja perfectamente retratada a la distribución (así, en general) cinematográfica, que ha permitido que una película haya tenido que esperar dos años para ser reconocida como optante al oscar. Y conste que ya no es que llegara a las pantallas españolas...
Una vez dicho esto, IDA es la otra favorita, en mi opinión, aunque no sé si lo suficiente para el modo de entender el cine que tiene Hollywood, tan alejado de éste. Tomen nota: una monja novicia, judía por añadidura y en la Polonia de principios de los 60, va a pasar unos días con su tía, que no la ve desde niña, y que es una antigua fiscal socialista que cree en la libertad por encima de todo, y aunque su vida sea una ruina constante entre alcohol y desconocidos que despide por la mañana, intentará ensayar un último acto de justicia y ayudará a su joven sobrina a encontrar los cuerpos de sus padres, asesinados durante la guerra por los nazis... o eso parece. Todo ello filmado en apenas 80 minutos, en un blanco y negro hiperrealista que a mí me recordó los mejores trabajos de Béla Tarr y, por si fuera poco, en un significativo 1:1, que ralentiza aún más cada fotograma y les da la apariencia de fotografías que obtienen un sutil movimiento, más desde los inteligentes diálogos que de su (consciente) estaticidad. Además, salen músicos polacos tocando "Naima", de Coltrane, mientras los camareros recogen los restos del baile...
En suma. Sería un milagro que, después de esta exposición, IDA se llevase la estatuilla; y sin embargo, creo que tiene muchas opciones ¿Que cómo es esto? Porque IDA no es "cine de ahora", remite directamente a nombres que, si bien no están olvidados, ya están en el dudoso panteón de los "reservados a cinéfilos". Lo gracioso es que, de todas, es la que tiene la narración más clara y honesta, y eso gusta también mucho a la Academia.
El Goya no fue por casualidad, desde luego. Mañana les haré el escrutinio adivinador, aunque les advierto que no suelo apostar, así que no me jugaré nada.
Saludos.

jueves, 19 de febrero de 2015

¿Es usted sumiso?



El oscar a la mejor película de habla no inglesa va a tener una pequeña representación española este año, la que le toca a la productora de los hermanos Almodóvar por el film argentino RELATOS SALVAJES, una episódica locura que tiene una cosa muy buena y otra muy mala. La buena es que pone en imágenes el hartazgo del ser humano medio frente a la máquina, los abusadores y, en último término, frente a sí mismo y a su impotencia para resolver sus problemas. La mala es que la suma de episodios no consigue entenderse como un todo si no es por su uso de la violencia, física, pero sobre todo verbal. Así, el arranque nos sitúa en un avión donde todos los pasajeros conocen a un tal Pasternak, que permanece fuera de campo como una amenaza latente que va cobrando sentido poco a poco. Luego, un cacique entra en un bar de carretera y la camarera y la cocinera debatirán si tomar venganza por las injusticias que cometió contra una de ellas en el pasado. El tercer episodio remite directamente a la temprana obra maestra de Steven Spielberg, EL DIABLO SOBRE RUEDAS, en la que una simple disputa de carretera acabará de la forma más trágica posible; muy bien, y sin que sirva de precedente, Leonardo Sbaraglia. Seguimos acompañando al inefable Ricardo Darín en el que podría considerarse episodio central, y puede que el más reconocible para usted, querido lector de vena hinchada; porque un ingeniero cuya vida es ideal y que sólo tiene que comprar una tarta para el cumpleaños de su hija, también puede acabar como un terrorista... por culpa de una grúa municipal... El quinto ha sido el relato que personalmente más me ha gustado, aunque su argumento me recuerde sospechosamente a demasiadas películas (GRAND CANYON... LA MUJER SIN CABEZA [también argentina, y curiosamente también con María Onetto]... EL CAPITAL HUMANO...), pero sobresale el vuelco que da la dramática sucesión de decisiones de un ricachón cuando su hijo vuelva a casa tras atropellar a una mujer embarazada y darse a la fuga. Y para terminar, un fin de fiesta demasiado excesivo para ser creíble, y eso que están ustedes ante un alérgico a las bodas, pero me parece totalmente pasada de rosca y que demuestra que su director, si bien tiene un ojo certero para tocar la fibra sensible, no es precisamente sutil a la hora de ponerlo en imágenes... ¿Habrá sido por despecho?...
Entre ustedes y yo, no creo que vaya a llevarse la estatuilla.
Saludos.

miércoles, 18 de febrero de 2015

No se puede luchar contra lo que no se ve



Una de las películas europeas que más revuelo y expectación han causado a lo largo de 2014 ha sido LEVIATHAN, último trabajo del ruso Andrei Zvyagintsev; una vez vista, se comprende el porqué. Y se me ocurre la necesidad de tangibilidad del sistema capitalista, apoyado en los gobiernos, para conformar la imagen del enemigo a combatir. En cambio, el individuo, armado apenas de un bastón llamado "dignidad", ha de dar bastonazos en el aire, sin saber exactamente contra qué pelea ni quién es ese enemigo a combatir. Lo que Zvyagintsev propone en esta feroz e inteligente película es manifestar al monstruo que siempre yace oculto bajo lo que la ciudadanía conoce como "normalidad". "No despertéis al leviathan", en esta ocasión un alcalde corrupto y de métodos mafiosos, que está obsesionado con arrebatarle unos terrenos a un hombre que se aferra a su obstinación e indignación como una barcaza amenazada por los vaivenes del oleaje. La diferencia primordial entre este film y sus referencias más directas, que yo descubro en el western clásico, es que esta vez no habrá un jinete pálido surgido de la nada, ni veremos a Shane aparecer en el horizonte o a John Wayne defendiendo la propiedad de los Elder. La inevitabilidad de la tragedia va ligada íntimamente al terrorífico y revelador plano final, que no desvelaré pero que bien resume casi toda la historia reciente de aquel país que se supo grande y ahora apenas puede identificarse con la osamenta de una ballena muerta.
Magnífica. Y me atrevería a ponerla entre las dos con más opciones al oscar.
Saludos.

martes, 17 de febrero de 2015

El proceso de inmoralidad



Teniendo en cuenta la elevada calidad de las cinco películas que van a competir este año por el oscar a mejor película de habla no inglesa (me atrevo a afirmar que mucha más que en el caso de "las otras"), esta semana daremos cuenta aquí de dichos títulos, cinco en total, tres europeos, uno sudamericano y otro que, de no contar lo que cuenta (y cómo lo cuenta) podríamos haberlo desterrado al ingrato rincón de "exotismos". Pero cuidado, TIMBUKTU es una lúcida reflexión de un estado de las cosas que no siempre comprendemos en su justa medida, sea por lo globalizados que somos como sociedad o por lo segmentado de la información a la que accedemos a diario. Si ya es difícil realizar un film sobre el yihadismo sin caer en la demagogia patriotera, imaginen hacerlo desde el interior, y además hecho por un musulmán. Añadamos que, además de revelación semántica, TIMBUKTU contiene una desarmante belleza formal, reflejada en una apabullante fotografía y un uso de la música que va más allá del ornamento y se expone como elemento de resistencia. El drama coral ideado por el director mauritano Abderrahmane Sissako no sólo es una película impresionante, puro cine que bebe directamente de las obras maestras del neorrealismo italiano, sino que destapa el tarro de las esencias de todos aquellos cineastas africanos, ocultos ante los ojos del espectador europeo que no asiste a festivales. Pero sobre todo, TIMBUKTU es una película que hace pensar desde su sobrecogimiento progresivo; el proceso de inmoralidad al que se ve sometido ese milenario rincón del África más expositiva, contiene algunas de las claves por las que podríamos desentrañar las valientes palabras de su realizador, que afirma que el Islam ha sido secuestrado por una minoría. Pensemos profundamente en ello...
Impresionante y muy necesaria.
Saludos.

lunes, 16 de febrero de 2015

D. W.: El padre del cine #7



THE GIBSON GODDESS es un buen ejemplo para explicar el extraño sentido de la comedia "física" que Griffith ostentaba en sus films. Será machista o no, pero se trata de un preclaro caso de acoso sexual a una señorita en una playa; y pese a ir más tapada que un esquiador, varios indeseables no la dejan ni a sol ni a sombra, obligándola a tomar una medida extrema que, si les soy sincero, no logré discernir... aunque algo tendría que ver la mala calidad de la imagen.




En las antípodas de la anterior, WHAT DRINK DID vuelve de nuevo sobre el tema del abuso del alcohol, ilustrando la metamorfosis de un honrado padre de familia en un canalla sin conciencia, y todo a causa de la borrachera que pilla en la carpintería donde trabaja. Con pocos momentos para el regocijo, se trata de una oscura fábula moral con un tema recurrente en la filmografía de Griffith.


Casi con la misma premisa, en THE RENUNCIATION, Griffith da su versión de lo que el amor verdadero es, frente al encaprichamiento momentáneo. Cuando una muchacha parece estar a la expectativa de lo que un par de rudos vaqueros disciernen, que no es otra cosa que cuál de los dos obtendrá sus favores, ésta los interrumpe con una importante noticia: su novio ha llegado... aunque no parezca estar a la altura de los dos pretendientes, O eso parece...




Y para terminar por hoy, un tema que está tristemente de moda. Ni más ni menos que la manía de ciertos descerebrados de matar a caricaturistas, que no es un pasatiempo normal pero a según qué cenutrios les da por ahí... En POLITICIAN'S LOVE STORY (título geek donde los haya) resulta que el agraviado es un político, corrupto por añadidura (ya entonces...) y que apenas si puede dominar el impulso de pegarle dos tiros al dibujante de turno, que le ha dejado mal parado en una viñeta. Teniendo en cuenta que éste resulta ser una señorita de buen ver, sus maldades tornanse camelos y golosinas... aunque no será tan sencilla la cosa, claro...

... Y, saludos.

domingo, 15 de febrero de 2015

Rincón del freak #185: ¡Qué poco para ser felices!



La frase es manida, pero reveladora. Algunas cosas es mejor dejarlas como estaban, donde estaban, porque si estaban ahí era por algo en concreto. Ahora bien, no he tenido ninguna sensación de ridículo cuando he vuelto a ver KRULL, una historia de fantasía mezclada con ciencia ficción que hace poco más de treinta años fue enormemente popular. Lo que me ha rechinado es otra cosa que no me esperaba, porque es cierto que los actores no están bien (¿se acuerdan de Ken Marshall?), que las escenas de lucha las ha coreografiado un disléxico y que la historia en sí está tan trufada de tópicos que parece salida del manual del guionista sin ideas... No, porque Peter Yates era un buen director, ortodoxo y obediente artesano al servicio de los guiones que le llegaban, pero no es un film brillante, ni mucho menos. Y aun así, el Blu-Ray da la oportunidad de contemplar la estupenda fotografía de Peter Suschitzky (que, ojo, ha fotografiado STAR WARS y al más reciente David Cronenberg), sobre todo en las tomas al aire libre, además de poder disfrutar de la maravillosa banda sonora de James Horner, que hace palidecer la que le dio su único oscar... Sí, TITANIC.
En fin, que el ejercicio nostálgico les puede costar un disgusto, y es posible que se les salte alguna lagrimilla... pero de remordimiento por tener que reconocer que KRULL fue uno de esos grandes placeres culpables que estaban enterrados profundamente en el subconsciente, y que el paso del tiempo la ha dejado en un raquítico cuentecillo sin mucho que ofrecer ni aportar al amplio catálogo del género de fantasía heroica. Ustedes mismos si la ven...
Saludos.

sábado, 14 de febrero de 2015

La dispersión en el sistema



Hacía tiempo que no veía nada de Abel Ferrara, un director que solía gustarme, sobre todo cuando la poderosa plasticidad de sus imágenes tenían un buen guion detrás. Nada o poco de esto ocurre en WELCOME TO NEW YORK, que parece una mera exhibición de atrocidades en clave bufonesca y cuyo mayor (supuesto) logro es darle una patada en el culo al sistema capitalista y los monstruos que ha creado. Uno de ellos fue Dominique Strauss-Kahn, cuya sórdida peripecia es de sobra conocida, casi más como crónica rosa, lo que ha ocultado gran parte de lo que realmente significa que saliera a la luz un abuso de poder por parte de un hombre aparentemente intocable. El problema de WELCOME TO NEW YORK es que no se sabe a dónde quiere ir a parar, si opta por ridiculizar la caída de este despojo humano o verdaderamente Ferrara va a usar su ojo clínico para ahondar en un estado de las cosas deplorable. Así, mientras la primera parte usa muchos de los recursos que ya vimos en BAD LIEUTENANT, la segunda es una tediosa justificación que apenas se apoya en la absurda (y supuesta) afirmación que Gérard Depardieu (a lo mejor interpretándose a sí mismo) escupe a unos periodistas en el arranque: "No me fío de los políticos. Soy una especie de anarquista". Ustedes conocen tan bien como yo los problemas con el fisco del actor... El resto queda a su propia imaginación, claro...
Saludos.

viernes, 13 de febrero de 2015

De pulpos y garajes



TOTS VOLEM EL MILLOR PER A ELLA (TODOS QUEREMOS LO MEJOR PARA ELLA) pasó de puntillas por casi todos los sitios. Casi. No se llevó nada en los Goya de 2013, en la que sólo optaba a la categoría de mejor actriz, pero se lo llevó en Valladolid ¡Ay, Valladolid! Qué termómetro tan poco usado y tantas veces obviado por la "bendita" Academia. Lo de Nora Navas aquí es un milagro, el papel más difícil que se le puede encomendar a un actor. Dígame, qué tal anda usted de hacer de persona normal, débil, inconstante, dubitativo, a punto siempre de salir huyendo de escena, en una desubicación constante, porque ese es su papel. Todo está fuera de campo en esta tremenda película, exigiendo un plus francamente desagradecido al espectador, porque es muy difícil contar cómo ha quedado una persona tras un accidente que casi le costó la vida sin caer en sensiblerías y añadiendo incluso un mordaz sentido del humor. No es la secuela lo que importa, sino más bien esa especie de despertar a la inocencia, quizá de una ignorancia reseteada, de una vuelta a esos asuntos que quedaron inconclusos en la maleta de los sueños sin cumplir. Por todo ello me parece una película necesaria, que ayuda a entender algunos de los movimientos más interesantes del cine español reciente, pero también que pone de manifiesto la injustificada llorera de los que apenas si pueden levantar un guion de diez páginas si no es a golpe de talonario. Ésta es una película de actores, y vaya actores... Pero me permito hacerles una recomendación de gran utilidad: Si puden, no la vean doblada al español... Y ahí lo dejo.
Saludos.

jueves, 12 de febrero de 2015

Amor. No romance



Me he dado cuenta de que el amor ha sido expuesto en el cine en contadas ocasiones. "El amor", apenas si tiene que ver algo con señores y señoras apasionadas, ni con tórridos cruces de miradas, menos aún con amargas despedidas y despechos apoteósicos. No. El amor es una carrera de fondo o no es; porque no es enamoramiento ni pasión, buenos complementos que, al mismo tiempo, son incompletos. Aludo al film homónimo de Michael Haneke como lúcido y sentido final de trayecto, aunque quizá sus protagonistas pudieron tener un pasado como el descrito en VIAGGIO IN ITALIA, que puede ser un mudo espejismo o un motor de arranque especular; en cualquier caso, la sincera exposición de lo que realmente significa el amor cuando todo lo demás ha fallado. Dos personas se quieren de verdad cuando ya se han odiado demasiado, cuando no les hace falta fingir ante quien es capaz de ver dentro suyo, y Rossellini ensayó un discurso suspendido en el vacío; la voz de los amantes es aquí la de la guerra declarada, la desconfianza y las mentiras, porque la necesidad de amarse constituye un dilema para quien no está dispuesto a diluirse. Amas y te conviertes en otro, en el otro; luchas por vencer la tentación tanto como por abandonarte a ella. Y luego, al final, como dos personas (amantes, por qué no) que son observadas muchos siglos después de haber muerto, toda vanidad y suspicacia se desvanece ante el milagro que sigue siendo poder estar junto a otra persona...
Saludos.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Enlaces



De MAGICAL GIRL y los Goya sólo voy a decir dos cosas: que fue ninguneada y que José Sacristán se merecía ganar.
Vale. La Academia cubrió su cuota de "cine independiente" (como si aquí hubiera otro) y a Carlos Vermut se le escapó una señal de la cruz tan iconoclasta como lo es esta extraordinaria película, en absoluto perfecta, sino algo mucho mejor, que es una película inesperada. Y eso que muchos ya veníamos avisados desde DIAMOND FLASH, su deslumbrante debut. Y si aquello era un devoto homenaje al speak cinema en clave minimalista, la segunda prueba, la más difícil, la solventa el director madrileño por la vía del western fordiano. Esto es: yo no cuento nada, yo lo que hago es desarrollar a los personajes, hacerlos interactuar, que fluya la vida, que un piano cayendo de una terraza suene tan afinado como un baile de salón, o que sea usted, querido y admirado espectador, quien de verdad sonsaque la esencia de esta historia en la que todos pierden.
Hay salones en MAGICAL GIRL como hay habitaciones, los espacios únicos, con el impagable apoyo visual de Santiago Racaj, se desvelan como contenedores de pasiones, son sitios en los que los personajes deben pensar y tomar decisiones; cada decisión tendrá consecuencias inevitables, es un sino que se despliega con naturalidad ovillada, que demanda paciencia y dedicación, pero que ofrece su recompensa final con una gran generosidad. Nadie es el gran protagonista de este combate dialéctico, pero se me ocurre que tampoco hay secundarios, que el tríptico Luis-Bárbara-Damián obedece a una orden superior, con la mística ocultista, por ejemplo, con la que Vermut imbrica el motivo taurino, elevándolo al grado de secta diabólica. Ese interminable trasiego luz-oscuridad, cómo se ven atraídos los personajes tanto por un lado como por otro, conforma el tejido de un film fascinante, sí, e hipnótico, también, pero que me hace dudar como toda gran obra, y me hace temblar de emoción pensando en qué diablos puede llegar a hacer Carlos Vermut con ese talento que parece no tener límites... porque él no se los autoimpone innecesariamente.
Los últimos veinte minutos de Sacristán son para verlos una y otra vez y ponérselos a esa cosa llamada Dani Rovira...
Saludos.

martes, 10 de febrero de 2015

El universo del barrio



La trama de THE DROP la hemos visto muchas veces representada en los corpachones de esos hombres que se escudan en una cuidada educación que siempre parece advertir que el golpe puede llegar desde donde menos te lo esperas, así que es mejor que no te pases de listo con quien nunca se pasa de listo. Esta "variación Lehane" contiene, no obstante, dos o tres ases bajo la manga, que no la van a hacer una obra maestra como MYSTIC RIVER (sobre todo por que tito Clint es mucha guasa), pero hacen que sus casi dos horas pasen en un suspiro, dejando una agradable sensación de satisfacción en el espectador. Está Gandolfini, y éste sería su epitafio no deseado, y también hay un gusto maravilloso por ceder el protagonismo (nunca mejor dicho) a los actores, porque el vaivén de personajes no es pesado de seguir. Está el entrañable retrato de ese Brooklyn repleto de callejones, cubos de basura y rejas a desnivel; las trastiendas de la barriada, los trapicheos en los bares, las nuevas mafias, los pobres diablos atrapados por las deudas... Pero también está Tom Hardy, y es precisamente su soberbia interpretación la que dota a THE DROP de un stop propio, parada y fonda en la que el espectador más avisado apenas si reconoce a un par de personajes igualmente atronadores y legendarios: el Burt Lancaster de THE KILLERS y el Viggo Mortensen de A HISTORY OF VIOLENCE; seres de una pieza de los que no se sabe nada pero se intuye casi todo. El mérito es compartido, porque es verdad que Lehane construye un personaje que parece tan complejo de anticipar como sencillo de abordar, y eso es muy difícil, pero es que Tom Hardy está inmenso, lo que en su caso ya empieza a no ser casualidad. Véanla.
Saludos.

lunes, 9 de febrero de 2015

D. W.: El padre del cine #6



En THE HESSIAN RENEGADES, Griffith representa un episodio de la Guerra Civil, que le sirve tanto para amplificar su asombroso manejo de la puesta en escena como para ahondar en su a veces exacerbado sentido del patriotismo. La historia contiene tanta heroicidad como drama y tensión, y en un espacio alegórico (el hogar haciendo las veces de patria violada por los indeseables), el bien triunfará por la suma de fuerzas, pero sobre todo porque la razón está siempre del lado de los piadosos.




THE DRUNKARD'S REFORMATION incide en otra de las coordenadas a seguir de Griffith: su condena del alcohol mediante la exposición de sus devastadores efectos. Ésta es una historia, como su nombre bien indica, de caída y redención, y en menos de quince minutos muestra a un hombre que se comporta de forma cruel con su familia por sus continuas borracheras, pero un inesperado suceso, con su hija pequeña como testigo, dará un viraje radical a su perdido rumbo.




También recurrente, la tara física como imposibilidad para alcanzar la felicidad y el amor aparece en THE VIOLIN MAKER OF CREMONA, adaptación de un cuento de François Coppée, en la que aparece una jovencita Mary Pickford embelesando a este luthier, tan acomplejado de sí mismo que prefiere intercambiar su violín en un concurso para que no se sepa que ha sido él quien lo ha construido, y así no aparecer públicamente ante su amada. No muy original, pero muy para fans de la novia de América...




Y para terminar por hoy, una de esas excentricidades que realmente exacerban nuestro sentido de la pleitesía cinéfila. THE VOICE OF THE VIOLIN podría haber sido escrita por un Kevin Smith de la vida, sin embargo es un más que reconocible germen de lo que Griffith luego desarrollaría más ampliamente y cuya controversia no podía ser cuantificada simplemente porque no existía. Resulta que hay otro violinista, aunque éste profesor, que está enamorado hasta las trancas; la fémina lo rechaza, él se rebrinca y se une a un (atención) grupo comunista, cuyos atuendos parecen directamente sacados de un "Roberto Alcázar" y que van a hacer un atentado un poco chapucero. La tensión está servida cuando (oh casualidad) la bomba la ponen, precisamente, en casa de la despechadora, lo que un amante de reflejos rápidos puede usar en su propio beneficio... ¿o no?...

... Y, saludos.

domingo, 8 de febrero de 2015

Rincón del freak #184: Tomar al público por tonto, o el pitufo inocuo



De mal en peor, es la negativa deriva que ha tomado mi muy más reciente transitar cinéfago, ávido de costas más alejadas, si se quiere, de vías principales. Aviso (no sé si lo había hecho ya) de que este curso va a ser menos estricto en lo que a grandes festivales y eventos se refiere, por lo que a nadie extrañe el poco caso a los Goya (terrible faranduleo autocomplaciente que juro que me tragué de sopa a postre), como luego pasará con los BAFTA y los oscar. Además, la que ganó ya está comentada, así que para qué recalentar menuses ni incipitarios. Nótese cómo el meandro me ha dado para  ganar terreno y "refollar ríus y chuvias", al tiempo que me rasco descavilado el casquillo... La cosa es que DRACULA UNTOLD no debería haberse llamado así, igual que el grupo de Phil Collins no debería llamarse Genesis... Cosas bárbaras o afrentas julandreras, a mí lo que me parece es una mezclina ibuprofénica entre nuestro Capitán Trueno, "su" Capitán América y lo de A TODO GAS... que no sé a quién pertenece, más allá de opíparos blankiniggars (término que me atribuyo desde ya). Más que mala es estupefaciente, por el estupor que es capaz de administrar de una sola tacada y por la rojez esclerótica devenida tras bandadas de murciélagos y calvinkleines del medievo más futuro y aseadito que un Fesser cualquiera pudiese imaginar jamás. Ajá, ahí quería llegar yo, aparte de mi encarecida no-recomendación, pero esa es una historia que les iré contando muy poquito a poco... y sin que se lo esperen...
Saludos.

sábado, 7 de febrero de 2015

Me hago viejo



Ustedes dirán que no, pero yo me estoy haciendo mayor a marchas forzadas. A ritmo de carcamal, que diría otro. O no sé dar otra explicación a ese curioso hecho gracias al que he constatado que no consigo entender según qué película, por mucho que me la expliquen, ni por mucho que me la masquen. Para mí no tiene sentido que una película que se supone que es de terror me dé ganas de bostezar y de mirar a un cuadro muy bonito que tengo en el salón de mi casa; sí, igual que una peli de Malick, que es a lo que se parece esta HONEYMOON, hasta que nos damos cuenta de que ha pasado más de una hora de anuncio de compresas y ya nos hemos olvidado de qué iba la cosa. Pero vaya, que yo la resumo: La luna de miel la pasan estos dos imbéciles en una cabaña donde él se pone pinocho y ella le retira con un suave empujoncito; como decía, tras una hora ella se queda seria y dice que algo pasa por las noches, pero parece una linterna no más... Muy poquito para tanto rollo, diría yo... Es más ¿qué se supone que van a castigar ahora con la susodicha manía de la moraleja yanqui? Porque estos están ya debidamente sacramentados. Será el empalme constante de él o el camisoneo de ella... No sé, es muy raro todo, y, cómo no, también salen personajes y luego ya no... Estos guionistas moernos...
Saludos.

viernes, 6 de febrero de 2015

El amenazante hombre tranquilo



El género "Keanu Reeves" está servido. Lo pongo en palabras: Un tipo, elegantemente vestido, que vive a todo lujo, le da importancia a las cosas pequeñas. Sabe que el sentido de la vida no es un Mustang, sino prepararle un zumo de naranja a tu señora esposa. La corbata negra le sienta estupendamente al arsenal de armas que, desgraciadamente, va a tener que utilizar, aun sintiéndolo mucho. El tipo que no se ríe nunca y que tiene cara de declarante de hacienda tiene un curioso modus operandi para acabar con sus múltiples enemigos, que no parece muy práctico pero sí ético: en lugar de pegarles un tiro, y aun teniendo la pistola en la mano, prefiere agarrarlos y bailar una especie de vals mortífero. Por supuesto, nada de sexo con señoritas aguanieve; recordemos que está vengando una cosa seria.
Agarren sus Doritos modo "compulsivo" y no arruguen la expresión, porque Mr. Reeves está de vuelta, y le va a llover mucho durante hora y media y también va a tener algunos puntos de sutura que, en comparación, parecen hasta más dicharacheros que ese rostro en el que es imposible leer entre líneas. La película se llama JOHN WICK, produce Eva Longoria (lo juro, no es broma) y en realidad tampoco está tan mal para lo que es, excepto que te ponen unos subtítulos la mar de molestos a media altura de la pantalla, pero por lo demás una hamburguesa del Foster's Hollywood... ya me entienden...
Saludos.

jueves, 5 de febrero de 2015

En el cine



El boom que el cine filipino experimentó a mediados de la pasada década tuvo su punto álgido, internacionalmente hablando, en un film que hablaba de las dificultades, entramados y vivencias de una familia que regentaba un cine porno. Pero más allá de truculencias o audacias, que las tiene, lo que termina revelando SERBIS es a un extraordinario director de actores, que maneja como nadie los espacios y usa cualquier elemento a su alcance para ponerlo al servicio de su fluidísima narrativa. SERBIS es una película sorprendente por la sinceridad en clave coral y los complicados vericuetos en los que se mete y de los que sale indemne gracias a "esa otra historia", la que no se ve pero se intuye constantemente y que habla de la decadencia de un establecimiento que ya sólo sirve como refugio de amantes conchabados (el "servicio" del título) y que parece un gran buque a la deriva, repleto de pasadas glorias y esplendores repintados una y otra vez para no perder su última dignidad. Es esa familia (el cine, irónicamente se llama Family) la que sustenta la intrahistoria no ya de ese trozo de Filipinas, sino del país mismo, como una fantasmagórica alegoría de la colonia que aún pega bandazos, preguntándose a quién pertenece realmente. Todos sueñan con volar, pero permanecen apegados a un espacio que les atrae una y otra vez y sin saber muy bien por qué; el cierre de este film no puede ser más significativo: el único integrante que decide marcharse sin despedirse se da cuenta inmediatamente de que sólo sabe subsistir de una forma, y el "servicio" continúa en otra parte...
Gran y desconocida película.
Saludos.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Una entre un millón



En alguna ocasión nos hemos referido aquí a Ti West como un interesante punto de apoyo para intentar comprender qué fluctuaciones estaban ocurriendo en el cine de terror norteamericano. Lo interesante, a mi modo de ver, era cómo un director con no mucho más talento que otros coetáneos suyos era capaz de tener una visión más avanzada y personal, algo que precisamente distinguiera sus trabajos del resto. Lo curioso, sin embargo, es que su fórmula pasaba por poner al día un tiempo y un modo de hacer cine que para la mayoría hacía mucho que estaba desfasado; porque lo que Hollywood lleva un par de décadas haciendo es obviar (digitalismos mediante) la artesanía apoyada en el domnio del clima. Y resulta que de repente nos topamos con una sucesión de títulos que "vuelven" a recoger este reto, casi más ético que estético. Uno de ellos es STARRY EYES, que tiene exactamente las mismas virtudes y los mismos defectos que cualquiera de los trabajos de West, y por cercanía temática pondría LA CASA DEL DIABLO.
Punto interesante: que con escasez de medios y un dominio de los tiempos ("los climas") que parece más cosa de directores veteranos, los jóvenes Kolsch y Widmyer logran su propósito de mantenernos durante una hora embobados y preguntándonos qué será lo próximo que se les ocurra.
Punto ya-no-tan-interesante-por-trillado: que, efectivamente, una vez llega el punto de no retorno, en el que hay que descubrir las cartas y dar el golpe final, resulta que esto ya lo habíamos visto antes y mucho mejor.
Lo que pensé nada más terminar de verla fue que qué cruel es el destino de un creador; intentas armar una metáfora sobre el peligro que puede conllevar el sobresalir entre la mediocridad, sólo para constatar que tampoco esto ha sobresalido demasiado... Es entretenida, pero se olvida con facilidad, lo mismo que le pasa a su protagonista...
Saludos.

martes, 3 de febrero de 2015

Tacos y tapetes



Ya no repito más lo de que este blog no sirve demasiado para los homenajes. Pero como lo que no podemos dejar de ser y estar es agradecidos (Rosendo dixit), no íbamos a dejar pasar la oportunidad de mostrar nuestra gratitud a Amparo Baró, recientemente fallecida y con una larguísima carrera que se remonta nada menos que a 1960; aunque, es cierto, con pocos papeles protagonistas. De hecho, no estoy muy seguro de que su pequeña intervención en SIETE MESAS DE BILLAR FRANCÉS sea de lo más relevante que ha hecho, pero (asómbrense) le dio para ganar un Goya, que no digo que no fuera merecido, sino que tampoco parece una gran actuación comparada con otras suyas. Como tampoco creo que sea ésta una gran película; ni lo pretende, ni lo consigue, y creo que ni lo roza de lejos. Se trata de una película "typical Querejeta" (no de su padre, que ese es otro cantar, aunque aquí también produjese), término que se me acaba de ocurrir como ingrato eufemismo para encubrir un no-estilo caracterizado por dos elementos fundamentales: contar historias que no le importan a nadie y conseguir que sus actores, sean quienes sean, se comuniquen todos exactamente igual entre ellos, que vendría a ser con la misma pasión con la que pedirían medio kilo de acelgas. Sí, a mí me gusta Bresson... pero no es el caso. Esto va de unos billares y de una señora que quiere reabrirlos, pero no podría jamás hacerlo si no fuese calibrando el entente que ha de llevarla a reunir a un montón de viejos amigos. Mientras tanto, se distancia de su marido porque es un policía corrupto, asunto que la directora y David Planell resuelven en cinco minutos.
Esto no es EL BUSCAVIDAS... No es EL COLOR DEL DINERO... Y ni siquiera es Bresson... Si la quieren ver que sea, al menos, por Amparo Baró, pero ya les digo que sale poquito...
Saludos.

lunes, 2 de febrero de 2015

D. W.: El padre del cine #5



THE JONES HAVE AMATEUR THEATRICALS son cinco minutos de curiosísima puesta en escena, en la que se relata la caótica irrupción de un grupo teatral en un aburrido hogar burgués, lo que dará pie a un atrevido juego de suplantación de identidad y (asómbrense) hasta una velada y sugerida muestra de lesbianismo entre la mujer, previsiblemente harta de su marido, y una de las actrices. Apenas se trata de un beso, pero a mí me parece poco menos que rompedor si tenemos en cuenta que estamos en 1909. Aparte de ello, ofrece poco más que la habitual obsesión de Griffith por filmar una representación teatral, pero adelanta muchas cosas del cine actual.




En RESURRECTION, Griffith comprime la novela de Tolstoi hasta su núcleo esencial, en el que se narra la caída en desgracia de una joven que fue despreciada por un noble, que luego será parte del jurado que está a punto de condenarla. Al darse cuenta del grave error, intentará salvar a la muchacha y redimirse a sí mismo, aunque topará con las rígidas leyes rusas. Se trata de uno de los cortos más elaborados de esta primera época, y sobresalen la magnífica ambientación y vestuario, además de la química entre la gran Florence Lawrence y Arthur V. Johnson.




Sin embargo, LUCKY JIM actúa en un registro muy menor, apenas un esbozo garabateado del despecho de un hombre rechazado por la mujer que ama y que persevera incluso tras la muerte de su rival, hecho que le permite contraer su anhelado matrimonio, aunque la moraleja nos dice que no hay que forzar a la suerte... Por cierto, no tiene nada que ver con el film británico de 1957, que se basaba en la primera novela de Kingsley Amis.




Luego, Griffith tenía trabajos francamente divertidos, como la adaptación que hizo de un relato de Charles Dickens, titulado THE CRICKET ON THE HEARTH. Y aunque vuelve sobre el tema del amor perdido por culpa de la distancia y las dificultades para recuperarlo, es un buen ejemplo de originalidad a la hora de imprimir el aún lejano reto de traspasar la cuarta pared, aparte de su asombrosa capacidad (la de aquella temprana Biograph) para poner en escena diferentes épocas y cuestiones, merced a un sólido y entregado grupo de profesionales. En este caso, es Owen Moore quien da vida a un pobre marinero que choca con las convenciones sociales, ya que su prolongada ausencia ha dado pie a que su prometida esté a punto de casarse (a la fuerza, eso sí) con un viejales bastante siniestro... y "dickensiano", por qué no...

... Y, saludos...

jueves, 29 de enero de 2015

Libre en otra cárcel



Hay algo grande en THE IMMIGRANT, y, por añadidura, en la manera de hacer cine de James Gray... pero me temo que no va a trascender más allá de su magnífico dominio de las distancias cortas; donde otros cineastas menos dotados huyen hacia catalépticos parajes de dudosa poesía visual, Gray no rehúye la inermidad a la que somete a sus demasiado humanos personajes. Se me ocurre que, aunque aquí lo parezca, no llegará a la complejidad del Leone que estamos pensando, pero que tampoco le hace falta; su retrato es el de la desorientación y nunca la afirmación satisfecha, y el fascinante tríptico que delicadamente introduce, sin que unos solapen a otros, responde tanto a la melancolía chapliniana como a un tumultuoso (aunque frenado) Scorsese "enamorado". Así, Ewa, la acongojada inmigrante polaca que pierde a su hermana justo antes de que le anuncien su deportación por no estar casada, pasa de víctima del sistema a verdugo involuntario; Bruno, un destartalado e inestable chuloputas, quiere pasar por una especie de cazatalentos, pero apenas puede usar el suyo, escaso, para ayudar cruelmente a la joven, de la que está perdidamente enamorado; por su parte, Orlando, el mago, escapista, vendría a encarnar esa libertad que no parece existir en una lúgubre isla de Ellis, no tan diferente del país relatado angustiosamente por la joven, incapaz de decidir si condenarse al esperar a su hermana o huir egoístamente y dejar atrás su nueva esclavitud. Gray lo filma todo con una pesadumbre que no es liviana, pero tampoco plomiza; sus personajes se mueven con dificultad, deben sortear obstáculos constantemente, engañar para sobrevivir, y es justo cuando parece asomar algo parecido a la esperanza, el momento para asestar un golpe fatídico y sin que podamos atisbar a quién le tocará la peor parte.
Y, claro, no se pierdan a Joaquin Phoenix...
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

7 al azar


¡Cuidao con mis primos!