De tener una función, creo que THE MONKEY viene a confirmar las sospechas de que Osgood Perkins es, más que un buen director, un "diseñador de estados de ánimo", con una manera de encarar sus proyectos que puede entusiasmar e irritar a partes iguales. No daba para tanto el relato de Stephen King, ni siquiera para unos 90 minutos que se eternizan asombrosamente pronto, teniendo en cuenta que no hay nada remotamente sorprendente en esta desequilibrada amalgama de gore, comedia negra y, como es habitual en Perkins, ese resentimiento paternal espolvoreado sin ningún disimulo. Ya no es que, efectivamente, no logre superar sus propios límites autoimpuestos, sino que su sentido del humor no encaja ni en lo distorsionado ni lo impactante, empujando al film hacia una huida constante, en la que los personajes no tienen peso específico, mientras a un actor tan sumamente limitado como Theo James se le da un carácter omnipresente que, claro, le queda enorme. Que esté bien facturada me parece un argumento muy pobre para ensalzar una película anecdótica, de no ser que nos viene a señalar el extraño criterio, casi mantra, que de alguna manera impone al pobre espectador, mientras es zarandeado por algoritmos sin sentido, una especie de "autoría", que ya es el colmo del conductismo posmoderno y cuqui.
Es un episodio normalito de Creepshow, pero estirado sin motivo aparente. Para echar la tarde y poco más.
Saludos.
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