sábado, 9 de noviembre de 2019

Películas para desengancharse #74



Enfilando la recta final de este monográfico me encuentro ante uno de esos títulos "rotundos", teniendo en cuenta la magnitud de la palabra en toda su extensión y motivo. MIDNIGHT EXPRESS evoca, casi por inercia, aquel cine "de dos rombos", al que solía acompañar un halo de extraña solemnidad, proveniente de la dureza de lo que se atrevía a mostrar. Durante todo este tiempo, el film de Alan Parker (por entonces en su mejor momento creativo) parecía encabezar un cine que apostaba por la verosimilitud, aunque sin perder toda la fuerza de impacto de su relato, en este caso narrado en primera persona. Basado en el libro de Billy Hayes, tras sufrir un severo encarcelamiento en Turquía, explicita las ínfimas condiciones del sistema carcelario de dicho país, en una espiral de degradación que roza en algunos tramos lo extático. Apoyado en un puñado de extraordinarias interpretaciones, con dos gigantescos Brad Davis y John Hurt fundamentalmente, se invita al espectador a "creer" a pies juntillas en un guion deliberadamente adulterado, del que fue responsable Oliver Stone, y que tiene muy claro qué fibra sensible tocar en cada momento. Por tanto, es curioso que se la haya catalogado como film "realista", cuando su fuerza reside en una ponencia dramática al borde del expresionismo. No era Turquía, sino Malta; y luego el propio Hayes tuvo que recapacitar y matizar algunas de las cosas que supuiestamente le ocurrieron. Nada más y nada menos, pero también es verdad que han pasado más de cuarenta años y se sigue hablando de referente...
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!