martes, 12 de noviembre de 2019

La clase de Lubitsch #40



En 1945, la salud de Ernst Lubitsch no era la mejor, por lo que tuvo que abandonar la dirección de A ROYAL SCANDAL y dejarla en manos de Otto Preminger, aunque se mantuvo acreditado como productor y de hecho siguió el rodaje muy de cerca. Tanto, que parece imposible no ver la mano del maestro, sobre todo en las escenas más agudas de esta ¿dramedia? situada en la corte de la Zarina Catalina de Rusia. Y vuela alto el film en ese sentido, ya que el enredo es tal que fluctúa, casi sin esfuerzo, del planteamiento político al romance desenfadado. Hace falta un guion muy bien hilado para instrumentar los temores de traición y revolución en la corte, y seguidamente imbricar el discurso político en una típica discusión de pareja. La Zarina se encapricha del mensajero que le trae una noticia que luego resulta no ser cierta, aunque él está comprometido con una condesa, íntima amiga de la Emperatriz. Es decir, celos, prepotencia, manipulación y traición, actos que se pueden atribuir tanto al ámbito de la política como al de los sentimientos... como hemos comprobado recientemente. Un excepcional ejemplo de guion y un puñado de magníficas interpretaciones, destacando a esa gran olvidada que siempre será Tallulah Bankhead, puede que lo más cercano que Hollywood tuvo a Bette Davis o Joan Crawford.
 Aún le quedarían fuerzas a Lubitsch para volverse a poner tras las cámaras, pero eso es algo que les contaremos próximamente...
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!