martes, 12 de junio de 2012

Victimario



Hablábamos ayer mismo de un cierto tipo de cine que apenas necesita contar nada, sino que juega a la recreación de un tiempo (y un lugar) que parecería perdido en tinieblas y recuerdos confusos. Ahí precisamente podríamos enclavar L'APOLLONIDE (SOUVENIRS DE LA MAISON CLOSE), que aparenta querer narrar las vicisitudes de un grupo de prostitutas a caballo del final del siglo XIX y principios del XX, pero cuya exposición de un espacio único termina siendo el verdadero tema, el más interesante desde luego. Lo primero son los rostros, a los que Bertrand Bonello (sí, otro exquisito inédito en nuestro país, que tanto dice preocuparse por la cultura) confiere magnitud de mapa emocional, en algunos casos, como el de la prostituta desfigurada, rayando el paroxismo de un destino inmutable e implacablemente vigilado por una atípica Madame, viuda y con dos hijos pequeños que alternan como si tal con el grupo de meretrices. L'APOLLONIDE es como un sueño, o un recuerdo alterado, y puede que sus reiteraciones, que no son pocas, contribuyan a un ritmo cansino, pastoso y no muy fácil de digerir. A mí me parece una película excelente, pero entiendo que no hecha para todos los paladares; hay, dentro de su morosidad narrativa, algunos dardos escondidos y que casi hay que cazar al vuelo, como son esas frases entrecortadas, en voz baja, que hacen referencia al "ahí afuera", el interés mostrado por el origen de los ingresos de los clientes o las supuestas dificultades de la Madame para mantener a flote un negocio repleto de caprichos. Luego está el aspecto truculento, menos visible de lo que la "historia" permite, pero bien dosificado; el asunto del psicópata que desfigura a "La Judía" (todas las chicas poseen un apodo) es casi más un homenaje a UNFORGIVEN que a Paul Leni, pero sirve para subrayar un tono pesadillesco que emponzoña cada fotograma como una bocanada de aire rancio, aparte de un uso de la música cuanto menos polémico, ya que hay bailes al ritmo de los Moody Blues o el reivindicable Lee Moses. Todo encauzado hacia un final inesperado, que no revelaré, pero que se aleja del resto del film radicalmente para buscar desesperadamente el verdicto final del espectador; puede que vapuleado, embriagado o simplemente asqueado, pero nunca indiferente ante uno de los films más sugestivos de lo que llevamos de década; y digo yo que no es eso poco. Si pueden verla, véanla, pero no esperen ver nada que hayan visto antes; eso está ya muy visto...
Saludos enclaustrados.

3 comentarios:

koolauleproso dijo...

Afortunadamente yo sí pude verla. Era un privilegio que teníamos los gijoneses (contar con un Festival de cine que seleccionaba lo mejor de un panorama cinematográfico diríamos que "alternativo"). Después que el nuevo ayuntamiento se "librase" por puro capricho del director que había convertido al FICX en un éxito y que José Luis Cienfuegos haya tenido que emigrar a Sevilla ya no se si podremos seguir disfrutando.
En el último FICX hubo un ciclo dedicado a Bertrand Bonnello. Yo sólo vi esta película. Casualmente el propio Bonnello (un tipo menudo, y muy interesante) presentaba la película. Y, a pesar que sales del cine con bastante "mal cuerpo" a mi me encantó

dvd dijo...

Es mi opinión, claro, pero desde que Valladolid se aburguesó definitivamente, Gijón se había convertido en el mejor festival de cine de España. Y lo dicen muchos críticos y cineastas; y he leído en Caimán (Cahiers), cómo fue (más o menos) su polémica e injusta salida. Aquí en Sevilla estamos tremendamente ilusionados con la llegada de Cienfuegos, porque precisamente el Festival de Cine Europeo daba ya señas de dicho aburguesamiento, y estaba perdiendo interés a marchas forzadas.
Respecto a la película, ya he dicho que me parece excelente y que estamos faltos de estas propuestas en nuesto país, muy a nuestro pesar, aunque digo yo que algo tendrá que ver la incomprensible falta de distribución... Un saludo...

Mr. Lombreeze dijo...

"Eres esteta?, pues súbete la bragueta." Eso es lo que opino de esta película.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!