viernes, 9 de enero de 2026

Menta y vapor


 

Es una sensación febril la que siempre me provoca A FEW GOOD MEN, una película capaz de hacerte decir al mismo tiempo que está primorosamente escrita y que es palmariamente tramposa. No sé, pero aquí creo que es mejor abandonarse un poco, aceptar ante qué estamos, y estamos ante un drama judicial enmarcado en los estrictos usos y códigos de las fuerzas especializadas (concretamente en Guantánamo, ahí es nada), donde se pretende desvelar la verdad sobre la muerte de un soldado insignificante, con todo lo que ello conlleva de dignidad, patriotismo y otras cosas. El guion de Sorkin, afilado, inteligente, pero también algo pomposo y pagado de sí mismo, nos propone el tablero; después es obra de Rob Reiner calzarse una serie de personajes/iconos, que han pasado a la historia por ceñirse a una hoja de ruta potente y segura de sí misma. Estos son, claro, Tom Cruise y Jack Nicholson, que apenas cruzan unos minutos de tour de force en un metraje la verdad que estirado, pero que son suficientes para legar algunos momentos que ya son historia del cine. Luego, es verdad, sabes que te han timado, que las cosas nunca pasan así, pero no sé qué haríamos con estas modestas revanchitas, quizá conformarnos con tomar vapores de menta, mientras los tipos con cara de eterna sinusitis reparten los trozos que quedan del pastel.
Es intensa, es icónica y resiste más de treinta años después. No sé qué más queremos.
Saludos.

No hay comentarios:

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!