martes, 27 de enero de 2026

Quién mata a la rata


De refilón, me encuentro con RABIA, película de 2009, sepultada en el fondo de catálogo de Prime, que de servir para algo sería para arrojar algo de luz al siempre controvertido tema de las subvenciones. La película, como digo olvidada, estaba dirigida por el ecuatoriano Sebastián Cordero, adaptando el libro del argentino Sergio Bizzio, con mejores intenciones que resultados, en una mezcla de géneros que termina por ser forzada. Nos habla de Rosa, inmigrante colombiana, que trabaja como empleada doméstica en la casa de unos señores acaudalados, mientras imagina cómo podría ser su vida junto a José María, su pareja, que es albañil en una obra. Sin embargo, su vida da un vuelco cuando José María, celoso patológico, da una paliza a un tipo que piropea a Rosa. Esto llega a oídos de su capataz, que lo despide, y que resulta muerto por la posterior discusión. Desesperado, José María se refugia en la casa donde trabaja Rosa, que además descubre que está embarazada. Demasiadas cosas para un guion básico y esquemático, que pretende aunar un thriller criminal con un retrato psicológico igualmente superficial, y una problemática, la de la inmigración, por la que también pasa de puntillas. Es correcta, demasiado correcta, pero no tiene un solo elemento por el que pueda ser recordada, cosa que efectivamente ha acabado ocurriendo. El tema al que aludíamos al principio, júzguenlo ustedes mismos: 200.000 euros de recaudación para 3.500.000 de presupuesto. Ay...
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!