martes, 6 de enero de 2026

¿Qué harías tú?


 

Eso se preguntaban Polanski y el ardor a principios de los ochenta, como invocando la máxima aquélla de que si un majara quiere cargárselo todo no tiene más que apretar un botón. Esto es lo que propone A HOUSE OF DYNAMITE, penúltimo intento de Kathryn Bigelow de convencernos de que su país es una mierda de país mediante el principio de transposición, que es presentarlo como único salvador de la paz mundial. Desde luego, si la intención es aleccionadora yo me bajo del barco y abomino de una nueva leccioncita sobre sistemas de seguridad, el mundo libre, las barras y estrellas y el resto de tonterías que ya no engañan a nadie, excepto a lameculos, indigentes mentales y otros cipayos. Para colmo, Bigelow ni siquiera tiene un guion bien escrito que desarrollar con su magnífico dominio visual y atmosférico, sino una broma de mal gusto que invoca la estructura de RASHOMON, pero sin que ninguna de las tres partes desdiga a las otras dos, ni nos haga reflexionar sobre los límites morales de las grandes decisiones políticas. Una verdadera lástima, porque el primer segmento (unos 35 minutos) es acongojante, planteando una espiral de desconcierto creciente cuando es detectado un misil nuclear que se dirige a Chicago desde el Pacífico, y que contra cualquier pronóstico ha evadido todos los sistemas de prevención. Corea del Norte, China, Rusia, todos hipótesis, todos posibles enemigos, todos en la mira, pero nadie se pregunta jamás cómo es eso de que te caiga un misilazo en el coco, hasta que es el tuyo. Lo digo porque absolutamente nadie ha escrito un guion sobre cierto genocidio que aún sigue candente, pero deberíamos estar muy preocupados por un supuesto, algo que ni siquiera ha ocurrido. 
Bigelow, así va a ser complicado.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!