lunes, 26 de enero de 2026

El viejo en el mar


 

Ya en el final de su carrera, Robert Redford tomó una decisión que en un principio puede parecer descabellada. Con 77 años, se puso en manos de un director semidesconocido, que en su segunda película asumía un reto dificilísimo, no ya siendo el único actor, sino sosteniendo todo el metraje sin articular apenas unas palabras. ALL IS LOST nos coloca en una pequeña embarcación, en la que "nuestro hombre" navega en solitario por el océano Índico, hasta que un día la mala fortuna quiere que choque contra un contenedor perdido, seguramente caído desde un gran barco comercial. A partir de ahí, todo se tuerce, pese a la obstinada lucha de este hombre contra todo lo que le rodea, el mar, los elementos, la escasez de víveres, en un asfixiante y claustrofóbico retrato de la determinación humana contra la desesperación. Una lucha por la vida, al fin y al cabo, en la que Redford borda el papel de "ser humano", imperfecto, obligado a encontrar soluciones donde no parece haberlas. Y todo rodado con un naturalismo que califico de hazaña, una proeza fílmica que adquiere tintes expresionistas en sus momentos álgidos, que no son pocos.
El único adjetivo que se me ocurre es "acojonante", y para mí por partida doble, que aún no sé cómo he podido verla de un tirón.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!