De nuevo a vueltas con el último Sitges, en Panorama se presentaba IT ENDS, ópera prima del joven realizador Alex Ullom, que demuestra que se puede hacer cine muy desasosegante sin apenas presupuesto. E invoco aquí el espíritu de Samuel Beckett, que en gran parte de su obra (Godot, por ejemplo) nos acompañaba generosamente en un paseo sin salida ni motivo, con el único propósito de que experimentáramos, de primera mano, lo fútil y absurdo de nuestra existencia. El cine comercial suele estar plagado de dramas, exageraciones y fanfarronadas, pero pocas veces se intenta filmar el tedio, el hastío, el vacío de no tener ningún propósito, y lo que es peor, aceptarlo. El argumento es sencillo: cuatro jóvenes compran provisiones para pasar un finde en algún sitio sin especificar, toman una especie de atajo por una carretera secundaria, pero tras comprobar sus navegadores se dan cuenta de que llevan demasiado tiempo conduciendo y no han pasado ninguna salida hacia la autopista. Prefiero no desvelar mucho más, porque todo el meollo se descubre muy pronto, y lo que sigue es lo que decíamos al principio, una película que muta desde el género que aparenta ser (terror), para reinventarse como reflexión acerca de cosas aparentemente nimias como si merece la pena seguir adelante, si estamos preparados para transitar una vida en su mayor parte tediosa o si somos honestos cuando presumimos de amistades que creemos inquebrantables. Todo eso cabe en 90 minutos en los que apenas tenemos cuatro jóvenes actores metidos en un Jeep Cherokee que podría ser la isla de Robinson, tanto como el vehículo en el que Godot jamás llegaba. Depende, creo yo, de lo optimistas o bien informados que seamos...
Si le pillas el punto es bastante mejor de lo que parece.
Saludos.

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