Aceptamos PREDATOR como franquicia moldeable a los gustos del mercado, de la cual BADLANDS supone un extraño espaldarazo, porque no la vimos venir y porque, una vez superada su gozosa primera parte, es más de lo mismo. Y depende de lo que le pidamos, porque todo el preámbulo es de lo mejorcito que se ha escrito sobre los Yautja, centrándose esta vez en uno muy joven e impetuoso, pero que no tiene las características físicas de su raza, por lo que es repudiado por su padre, que no le permite ingresar en el clan. Tras un sangriento enfrentamiento, se dirige hacia el planeta más peligroso conocido, donde cada organismo es una presa potencial de otro más grande, y donde este Yautja pretende dar aza al mítico Kalisk, que jamás ha podido ser apresado y del que se dice que es imposible de matar. Hasta ahí, todo perfecto, un guion que mantiene la atención, que no se pasa de incongruente y nos sitúa en un mundo repleto de sorpresas a cual más imaginativa. Incluso la aparición de Elle Fanning, magnífica como una sintética sin piernas que acompañará al joven Yautja, nos plantea una buddy movie muy entretenida. El problema viene en la resolución, que se vuelve acomodaticia y previsible, prefiriendo el impacto comercial que no ensucie la incomprensible deriva actual, que insiste en querer contentar a todas las franjas. Aun así, merece la pena para una tarde en la que pensar no sea la prioridad, sin más.
Saludos.

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