viernes, 2 de enero de 2026

Quien tiene un amigo...


 

"No hay mejores amigos como los que tuve a los 12 años", escribe en la pantalla Richard Dreyfuss, mientras rememora aquel fin de semana en el que, junto a sus tres mejores amigos. fue a buscar un cuerpo, el cuerpo de un chico muerto en mitad de ninguna parte. Hay pocas alegorías más hermosas, potentes y certeras en la historia del cine para describir el paso decisivo en que dejamos atrás la inocencia, para adentrarnos en una vida más monótona y predecible. Rob Reiner lo clavó en STAND BY ME adaptando (vaya semanita nos ha quedado) a Stephen King, en la que es su novela más reflexiva, y donde da rienda suelta a todos sus fantasmas sólo para exorcizarlos con ese infalible sortilegio de la amistad inquebrantable. Es ésta una película sencilla, icónica, emocionante, que ves con una sonrisa y acabas con una lagrimilla. Esa película que responde a su propia estructura itinerante, porque la historia, la excusa, es una chorrada para lo que importa, ese canto a la amistad forjada en torno a ritos, cantinelas, chistes prohibidos, evocaciones de las tetas de nosequién, historias ante una fogata y no dejar atrás al rezagado. La historia es lo de menos, porque llegar es tener que volver. Por cierto, irrepetible el trabajo de River Phoenix, Wil Wheaton, Jerry O'Connell y Corey Feldman, porque te encantaría caminar junto a ellos por aquellas vías.
Se te queda pegada como una sanguijuela al... ¡ups!
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!