viernes, 4 de abril de 2025

Películas para desengancharse #138


 

Un promotor de boxeo, una autocaravana, un ex KGB, un ladrón ludópata, un mafioso con querencia porcina, tres muertos de hambre y un perro que se ha tragado un patito de goma, un judío que no es judío pero cree que es judío, un tipo que recibió seis balas y usó dos para completar su dentadura, un gitano ininteligible y un gigantesco diamante, tan valioso como escurridizo. Esa ensalada imposible le sirvió a Guy Ritchie para conformar la que creo que es su mejor película; un bombástico cruce entre el thriller desordenado de Tarantino y un sentido de la comedia puramente británico. Grotesca, hilarante, por momentos brillante, SNATCH es esa película que un director consigue rodar una sola vez, pero que es mejor que abandone inmediatamente como modelo, bajo la amenaza de autoparodiarse. A ello contribuye decisivamente un reparto absolutamente estelar, que incluía a grandes nombres como Brad Pitt, Benicio del Toro o Denns Farina, un por entonces emergente Jason Statham, y grandes sorpresas como el entonces desconocido Stephen Graham y un Vinnie Jones con una vis cómica que no vimos venir, básicamente por ser un rompetibias en la Premier. No es que fuese el colmo de la originalidad, y su discutible montaje tiene momentos que pueden hacer sangrar pupilas poco entrenadas, pero si no se le pide más de lo que puede ofrecer es uno de esos títulos que ha conquistado su lugar por derecho propio. A lo mejor es que estábamos ante un One Hit Wonder y no nos dimos cuenta.
Saludos.

jueves, 3 de abril de 2025

El premio al esfuerzo


 

Habrá quien afirme que cuarenta años no le han sentado nada bien a HOOSIERS, aquella película en la que Gene Hackman era un señor que salía de la nada, arrastrando un pasado problemático pero que infundía respeto, y que estaba dispuesto a llevar a un insignificante equipito de un pueblo de Indiana a jugar las finales estatales. Es verdad que tildar cualquier cosa de western ya empieza a sonar cansino, pero esa premisa es la de un western cualquiera, que sería la única forma de justificar a Hackman como entrenador de baloncesto. HOOSIERS era tan típica que sólo se la puede apreciar entregándose a su emoción, que es la de David contra Goliath, sin detenerse casi nada en matices argumentales o construcción de personajes, para que nada desvíe nuestra atención de lo único que importa aquí. El chico de carácter solitario pero con un gran talento, el gigantón profundamente religioso, el pequeño que apenas sabe botar el balón, el hijo de un alcohólico que llegará a ser rescatado como segundo entrenador. Todos sirven a un personaje que podría ser un sheriff, un detective o un alcalde, ese pivote yuxtapuesto a la necesidad, casi obligación, de que todos se superen de una manera que no podrían haber sospechado. HOOSIERS representaba toda esa parafernalia tan americana, reconocible precisamente por las películas con una bandera en vertical, contraplanos de un público extasiado, diez segundos que no terminan nunca, un tiro que da en el aro, una vez, y otra...
Una delicia haberla recuperado.
Saludos.

miércoles, 2 de abril de 2025

1x2


 

Pronostico que Drew Hancock acabará haciendo algún episodio de alguna serie escondida en algún lugar de la comarca de Netflix. Lo digo por lo bien que explica una película como COMPANION algunos de los vicios más repetidos en un audiovisual cada vez más impersonal y desmenuzado. Es una nueva (otra) oportunidad perdida, con la que ensayar ese género tan complicado como es la sátira, donde uno no debe tener miedo de sus propias limitaciones, tan sólo de no ser capaz de reconocerlas, abundando en un discurso aparentemente rupturista, pero conmovedoramente conservador, y por tanto ingenuo. La premisa no es el colmo de la originalidad, apuntando hacia el excitante terreno de las inteligencias artificiales, condensado en la figura de Iris, una especie de robot diseñado para satisfacer las necesidades de su dueño, pero que es manipulada para cometer un crimen que desencadenará una serie de acontecimientos incontrolables. Si no se es demasiado exigente, podría haber sido un entretenimiento digno, pero el montante se viene abajo con unos personajes que simplemente te dan igual, una excusa argumental cogida con alfileres y una rutinaria dirección, donde cada plano por venir es perfectamente predecible. Se puede ver, ya digo, como ese producto indoloro de consumo rápido, el problema es que nos lo encasqueten como el novamás en clave de comedia negra, que no es más que constatar la cortedad de miras de una industria con exceso de grasa superflua, contentando a consumidores de cómida rápida.
Puede que tenga el récord de clichés amalgamados en el menor tiempo posible.
Saludos.

martes, 1 de abril de 2025

La mujer invisible


 

Me pregunto qué aporta una película como LA INFILTRADA ahora mismo, no digo ya para alzarse con el Goya, que confirma el paupérrimo nivel de los "selectores de contenido", con una mochila tan pesada a sus espaldas que parece un chiste hablar de "fiesta del cine", más acertado sería "festín del algoritmo". Apenas visibilizar la epopeya de Aránzazu Berradre (nombre falso, por supuesto), que estuvo casi una década como agente infiltrada en E.T.A., con la entregada actuación de Carolina Yuste, que es lo más diferencial en una realización plana, rutinaria, incluso diría que tímida, aferrada a un canon empeñado en normalizarlo todo, hasta llevarlo prácticamente a una "amabilidad televisiva". Estamos ante un producto teledirigido, encaramado a una peana de superioridad moral que no me gusta un pelo, pero que al menos no derrapa en el terreno al que de verdad pertenece, el del policíaco circunspecto, agradecido como relleno "de calidad", pero que es, siempre será, papilla industrial para espectadores con poca paciencia.
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!