martes, 8 de marzo de 2016

Chantal Akerman, enemiga íntima #9



TROIS STROPHES SUR LE NOM DE SACHER venía a sumarse, en 1989, a los múltiples homenajes que el famoso director de orquesta Paul Sacher recibió con motivo de su 80 cumpleaños. No era para menos, Sacher contribuyó a la conservación y difusión de la música clásica durante casi todo el Siglo XX (nació en 1906 y murió en 1999), poniendo a dicho servicio su descomunal fortuna. En esta pieza de apenas once minutos, Chantal Akerman contó con la violonchelista Sonia Wieder-Atherton, que interpretaba la obra del mismo nombre, compuesta por Henri Dutilleux precisamente como homenaje a quien fue gran amigo suyo. Pese a que todo el interés queda adscrito a la intensa interpretación de la estadounidense, Akerman compuso, asimismo, un plano de doble profundidad, austero y misterioso, en el que puede verse la performance en lo que parece ser una simple habitación, mientras que a sus espaldas, en el edificio de enfrente, aparecen diversas personas asomadas a las ventanas, lo que sugiere casi un imposible maridaje entre la música de Dutilleux, la pictórica de Hopper y un, desconozco si deliberado, toque lynchiano. Admitamos, por tanto, la posibilidad de contemplar un videoclip enteramente artístico...
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!