sábado, 20 de febrero de 2016

Vida prócer: el cine de Hong Sang-soo #17



Retomo con no poco gozo el encuentro sabatino con Hong Sang-soo, con las obligadas distancias temporales que debemos agradecer a la horrible distribución que el director coreano aún tiene en nuestro país. Sea como sea, de 2014 es JAYUUI EONDEOK (HILL OF FREEDOM), una maravillosa miniatura de apenas una hora en la que existen tantas variaciones internas como la propia filmografía de su autor. La historia, cómo no, intrascendente, es una mera excusa para sondear el precipicio humano y sus imperfecciones; es como si Hong Sang-soo, al hacerse mayor y (suponemos) más maduro, intentara reducir sus líneas argumentales a su expresión más básica.
Un japonés llega a un pequeño pueblo buscando a una mujer. Suponemos que se aloja en un hostal durante algunas semanas, en las que indaga sobre el paradero de la que fue su amante; al no saber coreano, todos los diálogos son en inglés y repletos de equívocos, lo que da pie a todo tipo de encontronazos y malos entendidos. La narración en rompecabezas rompre la linealidad temporal y crea un clima de extrañeza, con el que el director pone a prueba inteligentemente los absurdos prejuicios con los que damos por sentados los acontecimientos rutinarios. Como en IN ANOTHER COUNTRY, asistimos al desconcierto de un "cuerpo extraño" hasta que éste es asimilado e incorporado a un trozo de sociedad; lo curioso, en este caso, es que la mujer buscada sólo aparece al principio y al final, brevemente y leyendo las cartas de su amante japonés. La mujer está enferma, recuperándose en un sanatorio, y para cuando sale apenas queda un día para la marcha de quien la ha estado buscando. Pero no nos equivoquemos, la excusa romántica es apenas un McGuffin tras el que terminamos aborreciendo las relaciones estables y familiarizándonos con las esporádicas... Es decir. como la vida misma, todo se tambalea, nada es absoluto y apenas podemos ser ejemplo de nosotros mismos...
No estrenar a Hong Sang-soo tras dos décadas de actividad define la temperatura cultural de este país. Lo constato una vez más, por si acaso...
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!