El problema de HAMNET es obvio, y queda muy bien explicado en su parte final, la mejor y a la que no hubiese hecho falta todo el resto para llegar a ella. El problema es venir de una ficción literaria para imponer un relato pictórico de primer orden, y no es posible. El problema es convertir la vida de un icono inmortal de las letras en una anécdota, amortizando el dolor de una pérdida que convierte en sombras todo lo demás. El film empieza con William y Agnes conociéndose; lo centraliza en su vida en común, sus hijos, la partida de él a Londres para intentar abrirse hueco como dramaturgo; lo continúa con la susodicha tragedia oscureciendo el tono y lo culmina en una sobreexplicación, muy bien filmada, eso sí, pero que no es suficiente para tragarnos que estamos ante una "gran obra", porque no es así. Chloé Zhao se pierde, su cine lo hace, en unas mortalmente aburridas digresiones estético-morales, que según les dé el aire son muy bonitas en lo del enamoramiento, muy feístas y oscurantistas en el drama y determinantemente espaciales cuando llega la hora de las explicaciones, que es en su última y estupenda media hora. Es, básicamente, una película mal construida, ni clásica ni rupturista, pero que me temo que va a lograr algunos oscars que deberían ise a otro lado. Ojo, no digo que sea un desastre, y seguro que tiene miles de defensores, la mayoría poco dados al análisis, pero tampoco es un acontecimiento ni mucho menos.
Saludos.

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