La línea (no tan fina a día de hoy) que separa el producto netamente televisivo del cinematográfico, tiene un componente de costes, apariencia, vocación de trascender desde el propio significante de la imagen. Esto me ha parecido especialmente notorio en la T7 de Black Mirror, donde Charlie Brooker ha mostrado, más que otra cosa, su deseo de difuminar estas fronteras; pero donde alguien podría ver una televisión "cinematográfica", un audiovisual amplificado, yo he visto su reverso, un cine minimizado, reencuadrado hasta márgenes que han hecho incomprensiblemente accesible una serie que, en un origen que queda tan lejos, venía a destrozar nuestros prejuicios a base de misiles que apelaban a la cuestión moral, que nos interpelaba directamente sobre nuestra propia responsabilidad como consumidores de una tecnología cada vez más indiscriminada y, claro, amoral. Así, no es casual este cierre con USS CALLISTER: INTO INFINITY, innecesaria vuelta a aquel excelente episodio de la T4, porque todo lo que en aquélla era una tremebunda crítica social disfrazada de aventura espacial (como si Star Trek la hubiese ideado Mike Leigh), aquí sólo se ocupa de las cuitas y dilemas personales de unos personajes nada memorables. El asunto era ése, aprovechar la excusa de la simulación, en la que un grupo de nerds se erigía en la tripulación del Callister, dedicada a salvaguardar el orden intergaláctico. Pues Brooker se pasa eso por el forro y decide hacer un capítulo (¡de hora y media!) dando vueltas sobre idas y venidas de la nave al mundo real, mientras se despliega el habitual y trillado montaje comercial, en el que los buenos han de salvar el mundo ¿Qué mundo? ¿el real o el simulado? Es curioso, porque la ambición formal logra un broche muy entretenido... si BM aspirase sólo a entretener, pero la sensación final es la de que esto no tiene conexión intelectual con su antecesora, por mucho que se haya repetido el equipo y reparto. No me parece un horror, pero sí un último capítulo que se podrían haber ahorrado, y nadie lo hubiese echado de menos.
Saludos y a ver qué pasa mañana, porque todo lo que no sea un clamor contra la guerra en los oscar dejará retratado a más de uno.

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