Hace apenas un par de semanas, les reconvenía desde este infame rincón acerca de cierto subproducto, que aun en su infecta naturaleza al menos albergaba alguna idea interesante. La comparaba precisamente con la que voy a comentar hoy, posiblemente una de las películas más wtf de todos los tiempos, lo que no es poca cosa con lo que llevamos visto aquí. Es, nada menos, THE EXORCIST III; o, la secuela que se empeñó en rodar el autor de la novela, porque decía (y tenía razón) que la segunda parte ni erea secuela ni nada; o una de las películas peor montadas que he visto, llegando a la percepción de ver tres films superpuestos; o, la actuación por la que nominaron al razzie a George C. Scott, que aquí parece con un pie en la tumba, pero recordemos que tenía un par de años más que Brad Pitt en F1... Con un guion que seguro que Blatty desarrolló en su novela "Legion", pero en pantalla no tiene puto sentido, lo abracadabrante es, además de la escena en la que Pat Ewing es un ángel, además de resucitar al padre Karras porque patatas, además de empezar con la escalerita y el Tubular Bells, además de que el malo lleve 15 años con una camisa de fuerza en una celda con un detector de mentiras ¿?, o además de que fumen como carreteros en el hospital (por cierto, menudo hospital de mierda) o C. Scott le chille a las enfermeras y luego se ponga a llorar. Además de todo eso, yo les diría que abran la mente, porque Peter Blatty era escritor, no cineasta, y eso, por difícil de creer que sea, juega a favor de esta película de estructura extrañísima, ángulos de cámara demenciales y decisiones de guion provenientes de la ruleta de la fortuna. Lo digo porque THE EXORCIST III es anterior a EL SILENCIO DE LOS CORDEROS, SEVEN, y aún más que IT FOLLOWS, y todas éstas, que no son malas como la finlandesa, pillaron ideas, conceptos, cuando no directamente planos de aquí. Aunque sólo fuera por eso, merecería la pena darle una oportunidad. Bueno, y por la famosa escena de la tijera, que otros más pacientes que yo han desgranado hasta la psicopatía...
Saludos.

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