El reciente estreno de la última película de Stéphane Demoustier nos brinda la posibilidad de iniciar un repaso a su aún breve pero prometedora filmografía. Diversificando su mirada, y sin decidirse por un solo tono, su ópera prima, TERRE BATTUE de 2014, estaba producida nada menos que por los hermanos Dardenne, de cuyo fino bisturí social extrae lo mejor de una historia, en todo caso, dispersa y dubitativa. Demoustier parece querer contar demasiadas cosas en un escueto metraje, apoyado en la interpretación del actor belga Olivier Gourmet, que encarna a un directivo que acaba de perder su trabajo, pero cree que pasados los 50 es el momento de convertirse en emprendedor. Él piensa que va a deslumbrar a su mujer con su iniciativa, pero ella ya tiene decidido abandonarlo por un motivo ni siquiera aclarado. Paralelamente, su hijo, que toma clases de tenis, es preseleccionado para ingresar en las categorías iniciales de Roland Garros, aunque debe superar un duro torneo local. Y la verdad, son varios elementos que se hacen irreconciliables por un guion a brochazos, con algunas ideas interesantes, incluso un desenlace que vendría a ser un "Dardennes' light", pero que en conjunto se quedaba como un debut tirando a flojito.
Saludos.




















