sábado, 14 de septiembre de 2019

Películas para desengancharse #58



Me he dado cuenta de que hay "habituales" de este monográfico, directores cuya especial idiosincrasia les hace ideales para engrosar la lista de "metadónicos". Uno de ellos, puede que el más indiscutible, es Adrian Lyne, lo que pasa es que no siempre por los mismos motivos. Normalmente hemos aludido aquí a sus payasadas supercomerciales, películas tan teledirigidas que estaban a un paso del culebrón morcillero; pero Lyne hizo alguna que otra cosa bien, como estamparle en las narices a los siniestros Kassar/Vajna, popes de la temible Carolco, lo directamente contrario a lo que le habían pedido, que no era otra cosa que un nuevo Rambo. En lugar de eso, Lyne hizo JACOB´S LADDER, o el progresivo desmoronamiento psicológico de un excombatiente de Vietnam, que empieza a sufrir visiones terroríficas a las que no sabe dar un significado. Sin ser una película redonda, y aun teniendo muchos de los insufribles tics de su director, ha llegado intacta hasta nuestros días a punto de cumplir las tres décadas, y tiene el mérito de haber ido directamente al grano, mostrando la caída mental de un hombre (excelente Tim Robbins) a lo largo de unas postales visuales que rozan el cine de terror más truculento, cuando no directamente el gore extremo. Es, pero de largo, la mejor película de Lyne, que ya luego no se atrevió a tanto, y en mi opinión una película que no se ha valorado convenientemente, teniendo en cuenta lo mucho que se la ha sobado posteriormente como influencia directa. Además, no se pierdan la partitura del maestro Maurice Jarre emulando nada menos que a Satie, y que le viene como anillo al dedo a esta historia profundamente pesimista.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!