lunes, 4 de octubre de 2010

Los gilipollas también lloran



Hay varias cosas que me asquean después de ver UP IN THE AIR. Cinematográficamente, debo resaltar la incapacidad de su director, Jason Reitman, por unificar criterios con coherencia, si es que lo que se pretende (y así lo creo) es un relato coherente y de cierta enjundia. Después, nada de lo que ocurre en los primeros minutos tiene importancia alguna cuando Reitman logra su propósito una hora después, que no es otro que la salvación del alma de un tipo sin la menor importancia pero que jamás duda en enseñarte sus cien tarjetas VIP para que te recrees en su brillo; de hecho, su patética historia de amor comienza en un club privado con una señora que le rivaliza en posesión de tarjetas de este tipo. En mi trabajo veo a estos tipos a diario, sé de qué hablo, y por eso me fastidia. Sigamos. La premisa inicial de mostrar un soterrado exotismo en un personaje y su actividad, que consiste en despedir gente, tiene su gracia y supone un filón estupendo para un director imaginativo y reflexivo a los clichés; lo malo es que Reitman es un director desesperadamente torpe, y su forma de resolver un clímax ambiental es o con un chiste malo o con un encadenado hacia la próxima escena, algo que hace respirar al espectador biempensante, cuya conciencia no se vé agredida en ningún momento, pero que hemos visto cientos de veces en el cine yanqui. Por todo esto, UP IN THE AIR, pese a tener a un George Clooney en buena forma y que casi es el único actor posible para un papel tan liviano y pesado al mismo tiempo, es un film que se olvida fácilmente, contrariando su empeño de permanecer en las conciencias. Pero lo peor no es todo esto, sino su basura moral escupida a trompicones y que pretende hacernos ingresar en una especie de "asociación de ayuda al ejecutivo infeliz". Y si no, juzguen: Ryan Bingham se ha forrado a base de destrozarle la vida a la gente (sí, es él, porque así es su trabajo y ni siquiera lo cuestiona), viaja en primera clase y asiste a tenebrosas fiestas en barcos privados en las que tipos de camisa celeste y corbata semianudada se emborrachan, cantan en el karaoke y ligan con sus semejantes. Ni siquiera ve a su escueta y horrorosamente dibujada familia (otra excusa para la lagrimilla), pero todos sus egoístas ideales se vendrán abajo tras ver el disgusto de su hermana, a la que plantan en el altar. Francamente, hasta una porquería como "Los Serrano" es capaz de que no nos sintamos idiotas viendo tal cúmulo de despropósitos; el problema fundamental es que si quieres humanizar a un gilipollas integral nunca son suficientes 100 minutos de celuloide, también deben verse las vísceras tras las planchas de acero inoxidable.
Lo mejor: Clooney. Me lo imaginaba en el set, desesperado y discutiendo con el hijo del cazafantasmas.
Lo peor: diría que todo lo demás, pero hay una escena en un barco que te dan ganas de largarte y escribir en tu blog esto que estoy escribiendo ahora.
Saludos despedidos.

5 comentarios:

Eduardo dijo...

CONTIENE SPOILER!
Y sin embargo, lo entiendo de una manera diferente.
Su liviandad, su deseo de superficialidad, su falta de empatía... su rutina en fin, le protegen de la profundidad que nos habita.
SPOILER!
Cuando, al final, mira el tablón de anuncios de vuelos, no es la fingida felicidad que nos vende desde el principio. Él mismo sabe que no es más que un refugio. Es evitar el contacto con la tierra.
Él no tiene valor para huir y afrontar lo que es.
La frialdad que vende como su vida es, en el fondo, una mierda. Y él lo sabe.
Como todos nosotros.

Fran G. Lara dijo...

Para mí se trata de una comedia de sentimientos con pirueta final y mensaje a la América deprimida. En definitiva se ocupa de las preocupaciones típicas norteamericanas. La economía por un lado, los problemas para pagar la hipoteca y el seguro médico; pero también por otro lado, de la soledad, la unión en el grupo, las conversaciones terapeuticas y el miedo a la soltería después de los 40. Por eso en su segunda mitad gira hacia el intimismo y las respuestas: es necesario, al contrario de lo que le pasa al protagonista, tener raíces, tener amigos, familia en la que apoyarse, no estar solo. En estos momentos que las cosas van tan mal, la esperanza está en los tuyos. Además de ser, claro, una película a mayor gloria de George Clooney.

Luis Cifer dijo...

Esta vez no coincidimos. Yo le saqué bastantes lecturas y me gustó más la segunda vez que la vi.

Lucifer, Becario del Mal dijo...

Coincido bastante con Eduardo. SPOILER cuando visita a su amante casual y se da cuenta de que está casada y de que no sabe realmente nada de ella, de que está haciendo el panoli y su meta personal no es mas que vanidad. Cuando consigue su meta, su gran momento, no le sabe a victoria. El gran tortazo que necesitamos para despertar a veces.
Lo que mas hecho en falta en esta película es que su contrapartida femenina, la que se postula como su sucesora, es un personaje pobremente desarrollado que aporta poco o nada y en general le falta un poco de ritmo a todo y alguna sorpresa mas. Coincido en una dirección torpe y algo resbaladiza.
Por lo demás, normalita con alguna idea.
Saludos!

Crowley dijo...

Pues discrepo en parte, cierto que la dirección es más que mejorable, pero a mi el film me gustó bastante. Tal vez por el momento en el que la ví, que me pareció muy cercana.
Un saludo.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!