jueves, 26 de febrero de 2026

Hasta el coño


 

Hay pocos títulos más elocuentes que IF I HAD LEGS I'D KICK YOU, la maternidad convertida en nigromancia por culpa de una sociedad repleta de subnormales con complejo de superioridad, incluyendo a una madre superada por las circunstancias, que no son pocas, pero sí insuficientes vistas con perspectiva. Claro que esta madre tiene un gran problema, la enfermedad de su hija (por cierto, no me convence que no sepamos qué le pasa), conectada a una máquina para alimentarse, que le consume casi todo su tiempo y energías; el padre (otra voz en off) trabaja fuera, apenas viene una vez al mes y no se ahorra injustas críticas a la labor materna. Un día, el techo de su casa se viene abajo y se ve obligada a trasladarse a un modesto motel. Su trabajo como psicoanalista no hace más que acrecentar su estrés, teniendo que escuchar problemas ajenos, a cual más nimio. Y ahora, la película. Sí, porque Mary Bronstein no sólo empuja a su protagonista hacia sus propio límites físicos, psíquicos y emocionales, sino que no duda en hacerlo con los espectadores, transfigurados en involuntarios voyeurs de una degradación que debe ser "LA" degradación. La película cojea, mantiene el equilibrio, resbala y resurge constantemente, pero cuenta con esa vida extra que es Rose Byrne, esa actriz discreta y contenida, como de otro tiempo, con la facilidad de James Stewart o Sissy Spacek para explicitar un drama asfixiante o una comedia nerviosa con una simple mirada. Byrne es esa actriz de la que muchos hablan, pero cuyo estatus ha quedado presa de algunos títulos discutibles, donde ella era casi lo único que merecía la pena. Este film es un poco así, pero el trabajo de su protagonista es de los que permanecen; de momento acumula galardones por donde va, como en Sitges o Berlín, y queda por ver si al fin la australiana triunfa en unos oscar que la colocan en principio como favorita.
Saludos.

No hay comentarios:

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!