domingo, 22 de febrero de 2026

Rincón del freak #683: Fuera las manos zombies del Manchester socialista


 

Título mítico de eso tan socorrido del fantaterror ibérico, aunque en puridad fuese una producción italiana, la dimensión adquirida con el tiempo por NON SI DEVE PROFANARE IL SONNO DEI MORTI es la de una burda explotación de la obra seminal de Romero, que por sus libérrimas licencias ha acabado como uno de los mejores films del subgénero "muertos vivientes". Sea por su magnífica factura técnica (gran fotografía de Paco Sempere), sus mesuradas interpretaciones, que nunca tienden a la exageración, o una intrahistoria muy interesante y que no deja al guion como una retahíla de excusas. Filmada en Inglaterra, presenta pronto a sus protagonistas, dos jóvenes que se encuentran por casualidad. Él es un comerciante de arte raro, que va a entregar una serie de piezas, y ella va a ver a su hermana a una granja en mitad del campo. Tras un pequeño accidente, ella lo lleva con la condición de pasar antes por la granja, pero un extraño suceso desencadenará una pesadilla sobrenatural. En un giro más que ingenioso, se pone a prueba un aparato, que emite unas ondas, que "enloquecen" a los insectos, provocando que se devoren unos a otros. Lo malo es que dichas ondas también hacen que los muertos salgan de sus tumbas con hambre "visceral". Son muchos los hallazgos los que contiene el film, desde el jugoso reparto, con la mítica Cristina Galbó y el angloitaliano Ray Lovelock, pero también con un habitual del western como Arthur Kennedy, y cómo no, una nutrida partida nacional, con Jeannine Mestre, José Lifante, Fernando Hilbeck o Joaquín Hinojosa; el terror queda como un insólito mcguffin para introducir una potente crítica ecologista. En mi opinión, una joya que hay que revisitar si se es amante del género sin prejuicios, del que Grau fue un adelantado, aprovechando lo de la nacionalidad para colar algún desnudo (no muchos, la verdad) o alguna escena francamente perturbadora, que seguramente hoy día sería imposible de rodar, y que tenía nada menos que a un recién nacido como protagonista...
Ideal para un domingo lluvioso a media tarde.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!