Y se fue otro grandísimo actor, Héctor Alterio, siempre a caballo de España y Argentina, con ese carisma tan natural que le hacía sobresalir aun siendo un secundario y brillar como protagonista. Uno de esos rostros "que siempre estuvieron ahí", con una filmografía sencillamente inabarcable, y cuyos comienzos, además de tardíos, creo que no son tan valorados como sus títulos de madurez. Nos embarcamos, por tanto, en un apasionante homenaje a un intérprete inigualable, y que nos sirve para repasar varias décadas de cine a un lado y otro del Atlántico. Y me parece de justicia abrir con EL HABILITADO, una de las primeras películas del malogrado Jorge Cedrón, que tuvo que exiliarse por sus filiaciones peronistas y halló la muerte en extrañísimas circunstancias en París, con sólo 38 años. La historia, rabiosa y doliente, nos incrusta en la dualidad de Mar del Plata, ciudad abarrotada de vida pero con un submundo, el del lumpen, que es aquí registrado en el subsuelo de una fábrica textil, donde varios empleados conforman una especie de extracto, entre el esperpento y lo tragicómico, sujeto a las crueles chanzas que se lanzan entre sí y el consiguiente arrastrado lameculismo al dueño, cada vez que éste se digna a visitar a estos "olvidados". Allí trabaja Manuel, exiliado asturiano, de pocas habilidades intelectuales, que traba algo parecido a la amistad con el más joven de la cuadrilla, disidente y saboteador, pero al menos aún no contaminado por ese clima de chabacana sumisión. La interpretación de Alterio merece un aparte, y la lástima es que el protagonismo esté tan repartido, porque literalmente borda a ese pobre hombre, siempre agarrado a una escoba, sometido a su carencia de entendimiento y la idealización del patrón, figura metafórica de un estado al que sólo le interesaban sus súbditos si les reportaba beneficios. Con algo del absurdo desgarrado de Beckett y la socarronería de Torre Nilsson (a la postre el maestro reconocido de Cedrón), este desencantado fresco sobre un tiempo y unas gentes, tan particulares como significativos, constituye un documento importante de la dictadura que, por ejemplo, empujó a su autor a esparcir los originales de algunas de sus obras entre los pocos conocidos en los que confiaba. Felizmente, estos originales han sido magníficamente restaurados por su hija Lucía en un espectacular 4K, que nos devuelve una voz única, muy desconocida y por tanto muy recomendable. No fue la única colaboración entre Cedrón y Alterio, pero esa es una historia que pretendemos contarles en algún otro momento...
Saludos.

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