Hay algo que se filtra entre las imágenes de SENTIMENTAL VALUE, para mí poco más que el definitivo espaldarazo del director danés Joachim Trier para ingresar en el stablishment americano, lo que no tiene por qué ser necesariamente bueno. Entre momentos magníficamente rodados, magníficamente narrados y magníficamente interpretados, se filtra una impostura que se acepta, curiosamente, por evidente. Esta familia se lleva mal, pero no tanto; hay un secreto oculto, pero tampoco tan oculto; el padre es un sádico... o no, porque yo lo veo como un tipo entrañable; la protagonista (¿protagonista?) lo pasa muy mal, pero juro que no sabría decir por qué; la narración está trufada de secundarios que no pintan nada, excepto figurar como caras visibles de ese "otro cine" al que Trier aspira, llevándose la palma una Elle Fanning cuya presencia no entiendo en absoluto. La cosa va así, porque hablamos de uno de esos exordios nórdicos, sobre los que Ingmar Bergman desplegaba sus cargas de profundidad donde el espectador menos lo espera, pero que al director de la estupenda (esa sí) LA PEOR PERSONA DEL MUNDO le viene grande. Y se nota en la liviandad de texto de Skarsgard y Reinsve, lo obvio de sus desafíos como padre e hija, incluso despreciando las posibilidades de una oscuridad aún mayor, apuntada en los primeros diálogos, de los que inmediatamente, por temor o desconocimiento, reniega. Por apuntalar lo del maestro sueco, hay un discutible montaje directamente sacado de PERSONA. No sé, muy poca cosa para nueve nominaciones, excepto los actores, que están magníficos, como decía; o quizás el tiro no vaya tan errado.
Lo que siempre digo ¿Se puede ver? Claro, e incluso la recomendaría ¿Es para tanto? Para nada.
Saludos.

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