lunes, 2 de febrero de 2026

Hombre en fuga


 

Habrá más de Robert Redford en un futuro, supongo, pero detenemos este amplísimo repaso a uno de los iconos incontestables del cine de los últimos sesenta años con la que fue, claro, su última película. Hablamos de THE OLD MAN AND THE GUN, que establecía una curiosa correspondencia entre el actor, que se despedía de su profesión, y el personaje que interpretaba, un veterano ladrón de bancos incapaz de dejar esa actividad, la única que le daba un motivo para seguir adelante. Estamos ante una película pequeña, intimista, en la que David Lowery vuelve a mostrarnos su cine sin grandes ruidos, atento a esos movimientos cotidianos para dibujar una figura extraordinaria, pero que se sabe normal y corriente. Redford era Forrest Tucker, que existió realmente, que llegó a fugarse dieciséis veces de prisión, y que robó su último banco con 80 años. Y le presta su mirada de simpático inconformista, un embaucador que robaba sin usar la violencia y tenía ese halo romántico e indescifrable del que no espera nada de la sociedad, mirándola con el desdén de una sonrisa ensayada. Fin de todo, de una enorme carrera cinematográfica, de una época en la que aún se podían robar bancos, y a lo mejor de una manera de entender el cine que huye del exhibicionismo, que prefiere contar una historia cualquiera, la misma que Redford le cuenta a una embelesada Sissy Spacek, no para que le crea, o a lo mejor sí...
Esto de las películas no será lo mismo sin él.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!