Vamos a ir desgranando los títulos que nos faltaban de las nominaciones a los oscar, antes de que nos atropelle el certamen, afirmando de antemano que me parecen las más equilibradas y cabales de los últimos años. La gran noticia para nuestro cine ha sido la doble inclusión de SIRÂT, avalada por un lado por su gran acogida en Cannes, pero sin olvidar la influencia de El Deseo, que no debe ser poca. Bien por Oliver Laxe, que proviene de un cine de bajo presupuesto y altas ambiciones, que aún es capaz de proponer en este film bello, como siempre ha sido su cine, brutal también, pero irregular en la escritura, que se acoge a la exposición paisajística cuando llega a un cuello de botella que estrangula su "gran relato expansivo". Curiosa analogía (intentando no desvelar nada), porque el argumento se basa en el arrinconamiento de un entorno hostil e indiferente a las cuitas y sinsabores humanos, sean estos buscar a una hija perdida o ir a una rave a bailar. Aciertos y errores que quedan equilibrados a lo largo de una primera fascinante, de narrativa clásica y una fantasmal fotografía de Mauro Herce, que me parece incluso superior al notable trabajo de sonido. Difícil adentrarse en este film por cauces normativos, por ello es notable en la experiencia lisérgica, mientras se ve forzada la esterilidad de un relato que, literalmente, se despeña diríamos que conscientemente.
¿Es buena? Sí ¿Las tiene mejores Laxe? También.
Saludos.

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