jueves, 19 de agosto de 2010

Susto, Gusto y Disgusto



Continuando nuestro incunable y disperso repaso al Spielberg menos "Spielberg" (propongo "Spielberg" como adjetivo; ustedes sólo elijan el significado), hoy nos vamos a una curiosa cinta de hace ya ocho años. Extraño híbrido entre el blockbuster de calidad y el retrato hagiográfico de nuevo cuño, en el que tan bien se ha movido siempre el norteamericano, CATCH ME IF YOU CAN no pasará a la historia como uno de sus títulos más celebrados, pero como ya apuntamos en su momento respecto a THE TERMINAL, no deja de tener algunos puntos de interés bastante reseñables. Desde luego no se puede pasar por alto el recital interpretativo del tándem Hanks/DiCaprio, y muy especialmente este último, con un repertorio de registros más que notable y que le lleva hábilmente de la comedia bufa y casi esperpéntica hasta inquietantes cotas de tristeza y patetismo. Spielberg se la juega al escindir por completo la historia y no dejar que los protagonistas se "toquen" hasta el último tramo, precisamente el que menos interés suscita y que muy bien podía haber dejado en un par de apuntes informativos.
Ésta es la increíble historia (porque, si no nos dicen que ocurrió de verdad, es imposible que nos la creamos) de un jovencísimo y escurridizo delincuente, capaz de hacerse pasar casi por cualquier cosa, como si de una versión amable de Ripley se tratara; estafas por doquier a lo Robin Hood (esto es relativo, claro) harán que el agente del FBI interpretado por Hanks se meta en la piel del coyote, impotente ante la anticipación del correcaminos y dé lugar a un ramillete de situaciones a cuál más disparatada. Al final, tras un par de horas de saludable entretenimiento, Spielberg no puede dejar de ser él mismo y mete su cuñita sensiblera; porque claro, todos sabíamos que la huida constante de Frank W. Abagnale no era más que una excusa en tránsito a su verdadero cometido, que no es otro que llegar "a casa".
Saludos huidizos.

1 comentario:

Mr. Lombreeze dijo...

Creo que es una de las películas que más veces he visto en mi vida. Es una de mis favoritas. Para mí todo funciona perfectamente.
Bellísima comedia amarga como bien dices. Emocionante y divertida, ritmo perfecto.
Y de postre los créditos con la música del maestro Williams homenajeando a Mancini.
joder, es uqe se puede pedir algo más?

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!