sábado, 7 de agosto de 2010

Arte incontenible


Con echar un simple vistazo a la red, a los blogs más preocupados por el cine, podemos observar que uno de los títulos más reverenciados, reivindicados y usados como referencia básica, piedra angular del cine menos acomodaticio y más avanzado, es, no hay duda, L'ATALANTE, de Jean Vigo. Y es que cada pequeño detalle de esta inclasificable obra maestra la acerca a la inmortalidad sólo disfrutada por esas obras que están más allá de las consideraciones y que suponen los grandes hallazgos del cine en tanto que arte; y un arte que, en su verdadera esencia, no es más que eso (aunque sólo en tan contadas ocasiones): Una catapulta sensorial hacia donde desplazar nuestros impulsos más ocultos. Y aun así, después de los kilómetros de opiniones que se llevan vertidos sobre esta increíble película de 1934, seguimos sin saber nada sobre sus fascinantes imágenes y su trama casi infantil, esa sensibilidad tan delicada como tosca, primaria, sin apenas echar mano de los habituales apoyos que suelen servir a los directores para ocultar sus deficiencias artísticas. Vigo filmó la vida de una manera insultantemente naturalizada y, al mismo tiempo, de una poética inconmensurable. Y le bastó para ello seguir las mínimas, cotidianas andanzas de una joven pareja de recién casados que, por la profesión de marinero de él, ha de vivir en el destartalado barco que da nombre al film; allí habrán de compartir su vida con Jules, un excéntrico y viejo marino tan borrachín como dicharachero. La esposa se aburre con el monótono transcurrir de los días y se marchará a la ciudad en busca de nuevas emociones. Evidentemente, habría que desmenuzar el film por entero para penetrar en sus intenciones, que son muchas y muy diversas; Vigo, elevado a la categoría de artista de culto por su rotunda y escasa obra, muerto prematuramente antes de cumplir la treintena, ofrece una desarmante visión sobre las pasiones y debilidades humanas, entroncando directamente con SUNRISE, de Murnau, pero también con una literatura más preocupada de reflotar al siempre escabroso humanismo que de usarlo en su beneficio. Y si aún no la han podido ver, sepan que se pierden uno de los títulos fundamentales de todos los tiempos para comprender por qué, en contadas ocasiones, el cine es algo tan apasionante, emocionante e irrepetible.
Saludos fluviales.

3 comentarios:

Mr. Lombreeze dijo...

Yo tengo un altarcito para L´Atalante y Cero en conducta. Es una de mis pocas concesiones al gafapantismo, jeje.
En serio, es una gran película en la que la lírica compensa la, como bien dices, seudo infantil narrativa.
A mí me parece un poema más que un cuento. Y es muy difícil entender los poemas con la cabeza.

eloy dijo...

una obra maestra como tu dices, intemporal y poetica.

dvd dijo...

La ves ahora y parece filmada hace dos años... Es increíble...

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!