miércoles, 26 de febrero de 2025

Bastante vacante


 

¿Que había una película dirigida por el que un poco más tarde adaptó el best seller de Tabucchi Con John Lydon haciendo de un tipo tan pirado que se entrega a un detective como el buscadísimo "asesino de policías"? ¿Que el detective era nada menos que Harvey Keitel haciendo el mismo papel que en la de Ferrara, solo que fumando puros y bebiendo leche? ¿Que la mítica Sylvia Sidney salía, ya muy mayor, tres o cuatro minutos? ¿Que la banda sonora la hizo Ennio Morricone, pero es una nota sostenida de bajo y una canción country? ¿Que se rodó en 1981 pero no se estrenó hasta tres años después y de milagro? Pues sí, todo eso y aún más es ORDER OF DEATH... o COPKILLER... o L'ASSASSINO DEI POLIZIOTTI, que para eso transitamos el proceloso mundo de la coproducción montaraz. Esto debería ir un domingo, pero tenía la sensación recurrente de que algo se me escapaba, mientras asistía atónito a un guion que exponía sin pestañear a un policía corrupto, al que no se le ocurre otra cosa que secuestrar al tipo que se presenta como "asesino de policías", cuyas acciones son tan testimoniales que parecen una excusa de lo más peregrina. Toparse con esta película es una de esas anomalías a las que te resistes a dar una explicación plausible, de no ser que en aquellos tiempos había quien se liaba la manta a la cabeza y te cascaba un rodaje a toda hostia con el mínimo de recursos. Y el caso es que ni siquiera está mal rodada (Faenza tiene una trayectoria más que digna), sino que cada elemento parece desubicado, como reciclado de otras cosas abandonadas. 
Maravillosa para genuinos freaks del coleccionismo atroz. Va sin subtítulos, aviso.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

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