sábado, 11 de febrero de 2012

Revolución nº 13.568...



Lo fácil es decir que te gusta mucho CARLOS, lo difícil es lo otro; como mucho se puede decir que no se entiende bien, que agota su exhaustiva reconstrucción de hechos. Más que una película sobre terrorismo y terroristas, se trata de una exploración de cierta condición humana; cabe la abyección, la camaradería, la traición, el idealismo, la ambición, la lujuria, la desorientación y, finalmente, la decadencia. Tal y como puede verse en uno de sus múltiples carteles promocionales, el rostro (y el cuerpo, y la mente) de Ílich Ramírez Sánchez, alias "Carlos", es como un lienzo vivo mediante el que Assayas ensaya todas las posibilidades de mutación que este trozo de historia escindido a sangre y fuego le brinda. Como toda gran película, carece de género al tiempo que sublima cada género en el que ingresa para, momentos después, largarse como si nunca hubiese estado allí. Vemos a Edgar Ramírez (por cierto, antológica interpretación la suya) hablar de revolución, de terrorismo, de lucha... ¡Clic, clic! En apenas minutos estamos en su polla, en su culo, en su panza y en sus escrutadores ojos de animal. Ya no nos fijamos en su boina, en su caracterización de Ernesto Guevara; ahora es un vividor que nunca se separa de su Johnnie Walker ni rechaza un puro mientras maquina asesinatos en la hamaca de un hotel de lujo. Llegado un momento, nadie sabe exactamente qué diablos pretende Carlos ¿Es todo por dinero? ¿por alcanzar la fama? No es casualidad que Assayas introduzca cada "episodio" como si de un videoclip se tratase; una canción de Wire por aquí, otra de New Order por allá, luminiscencia discotequil y de repente hay un tipo que esconde una maleta llena de armas y en un tiroteo mueren varios policías; la correlación de lo que parece un estudio de actos premeditados deja paso al "momento", y ahí el personaje se hace fuerte, domina el tempo de su propia narración, estamos a su merced y nos encanta. Una gran película, efectivamente, pero quizá no la película que esperábamos; descolocados conscientemente, CARLOS da un paso más allá y nos indica qué posibles caminos puede tomar, en adelante, lo que antes era cine y ahora aspira a explicarnos el porqué de saber cada vez menos justo cuando la información es más accesible que nunca. Véanla, estoy seguro de que su análisis no coincidirá casi en nada con el mío, y eso es maravilloso.
Saludos exhaustos.

(Existen dos versiones, una de 165 minutos y otra de 333; intenten conseguir la segunda, aunque lo ideal es ver las dos y comprobar de primera mano la diferencia [incluso de género] existente entre ambas)

2 comentarios:

Cinemagnific dijo...

Me da pereza esta peli, y mira que no suele darme pereza casi ninguna peli. Pero la veré tarde o temprano.

dvd dijo...

Creo que es de las pocas obras maestras de lo que llevamos de siglo. No sé si te sirve esto para animarte...

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!