jueves, 30 de abril de 2026

El verano que no te contaron


 

Incidimos mucho en la tendencia del cine comercial en reiterar, sobreexplicar, tratando al espectador como el consumidor que se quiere que sea, y no como un ente pensante, un receptor que no sólo va a deglutir imágenes, sino a interpretarlas según su propia conexión emocional e intelectual. En este sentido, LA VIRGEN DE LA TOSQUERA viene a ser un buen exponente, adoptando los tropos del cine fantástico y de terror desde una cotidianidad que, a fuerza de ser mostrada en toda su naturalidad, termina retorciéndose y mutando sobre sí mismo. La cineasta Laura Casabé, con una trayectoria de casi dos décadas, realiza junto al guionista Benjamín Naishtat, una arriesgada apuesta, adaptando y fusionando en uno dos cuentos de Mariana Enríquez ("El carrito" y el que da nombre al film), que por sí solos se quedan un poco cojos, pero que cobran fuerza renovada en este acrónimo degradado, que podría leerse en clave de retrato generacional, de fin de ciclo o, cómo no, apocalíptico y sensual despertar. El film nos presenta a Natalia, que vive con su tía porque sus padres se largaron a Europa; que pasa el verano junto a sus amigas Josefina y Mariela, más jóvenes que ella; y que bebe los vientos por Diego, al que conoce de siempre, aunque ahora ya mira con otros ojos. Hasta que llega Silvia, más mayor que todos, que les cuenta sus viajes, les ofrece drogas  les lleva hasta la tosquera, donde hay un lago donde dicen que se ahogaron unos niños y hay una virgen en su recuerdo. Lo que muestra Casabé va más allá de la narración, y se sustenta en unos encuadres decididos, que cuentan más según los rostros que aparezcan, mientras el deseo sexual de Natalia, al no ser correspondido, desata un desastre que parece incontrolable. Así, tiene el mismo peso ese verano asfixiante de la primera mayoría de edad, que la santería benefactora de la tía, la vergüenza de querer perder la virginidad a toda costa, o la certeza de que todo lo que ocurre nos tiene a nosotros de protagonistas, hasta que caemos en que siempre seremos secundarios en la historia de otros...
Necesita un par de visionados para pillarle el punto.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!