domingo, 5 de abril de 2026

Rincón del reak #689: Do the donkey


 

La historia de THE BARBARIANS es posiblemente una de las más estrambóticas del cine de explotación, que ya es decir. En la cabeza de Goran (y de Globus también) sonaba como la epopeya definitiva de espada y brujería, que haría palidecer a Milius y empequeñecer a Schwarzenegger. Nada va mal en el arranque, aunque las arencias del presupuesto son evidentes. Ruggero Deodato ha sido siempre un tipo de decisiones discutibles, pero que técnicamente es bastante interesante, y de cine sabía un poquito; así que decidió haciendo un homenaje a LA DILIGENCIA de Ford, que asimismo se emparentaba con la que hizo Miller en el segundo MAD MAX. Bastante bien con lo que tenemos, porque además la partitura de Pino Donaggio (CARRIE, por poner un ejemplo) es sorprendentemente digna y muy pegadiza. El problema es todo lo demás. Los protagonistas son dos gemelos culturistas de L.A. con pinta de romper libros al abrirlos, que hacen apología de la imbecilidad gritando y rebuznando (esto es literal) por los motivos más peregrinos. En su transición de chavales a mastuerzos musculosos, el resto de personajes no ha cambiado su atuendo... Los malos lo son porque... no sé, porque el villano de Richard Lynch da un poco de penica, porque sólo quiere tener una mujer al lado y pierde dos dedos por el camino. Una joven pizpireta (Eva LaRue) aparece así porque sí y les acompaña para recuperar una joya que, bueno, no sé, pero le echan un pulso a George Eastman, luchan contra una atracción de la feria de Abril y también está Michael Berryman dando alaridos como un poseso. Al final, todo se reduce a estos tipos rebuznando (imperdible la escena del harén y la del hombre lobo), poniendo posturitas y caminando como agachados, que da una impresión vergonzante. A mí me parece que para 1987 la Cannon empezaba ya a hacer aguas y las películas se empezaban con ilusión y presupuesto, y terminaban con el árbitro mirando el reloj. 
Es tan mala que te ríes pensando si cada gilipollez es intencionada o esta gente lo hacía sin querer.
Saludos.

No hay comentarios:

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!