Sin tener información alguna sobre una coincidencia que me parece, más que sospechosa, ingrata, me encuentro en el repaso/homenaje a Héctor Alterio con VOLVER, título gardeliano a más no poder, que fue el más destacado de lo cuatro largos que filmó el profesor de cine David Lipszyc, que empastaba no solamente en el título y el año de producción con el oscarizado film de Garci, sino también en el eje central de su historia. También aquí un tipo vuelve a su ciudad de origen taitantos años después desde Estados Unidos, aunque por motivos diametralmente contrarios: donde Ferrandis era un profesor exiliado, Alterio es uno de esos siniestros responsables de RRHH, que apenas mueven el culo para dejar a familias en la indigencia, con despidos o cerrando directamente la fábrica de turno. Sea como fuere, habremos de creernos que este protagonista no es mal tipo, aunque lo primero que haga es buscar a una "vieja amiga", ahora intrépida reportera, y seducirla tardíamente, pese a tener pareja ella y a espaldas de su yanqui esposa, lo que desemboca en una vergonzosa escena en la que el cornudo los encuentra desayunando, aunque peor es la llegada nocturna, con una curda que les llevará al manoseo. No sé, ni consigue el tono melancólico que busca, ni interioriza la complejidad emocional de un tipo sin mal fondo, pero con decisiones muy cuestionables. Yo me ahorraría ésta, aunque la música de Piazzolla algo arregla.
Saludos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario