Puede que sea OPUS (hasta el título es pretencioso) una de las peores películas que he visto últimamente. Peor, en el sentido de realmente mala; no técnicamente, no argumentalmente, porque ahí sería solamente insulsa. Es peor que mala, porque, al igual que su personaje principal (quién ha visto a John Malkovich sin autoparodiarse), una especie de megaestrella de la música que anuncia un nuevo disco tras muchos años, te dice que es genial, pero no sabes por qué. El problema es que a los diez minutos de película ya sabes exactamente cómo va a ser todo; y lo es, pero peor de lo que imaginabas. Esto no funciona ni como relato terrorífico, porque no hay terror, ni tampoco como guiñol grotesco, que lo parece, pero aportando cero de identidad propia. Es como un guion descartado, con el que han conseguido convencer a estrellas de capa caída, sabiendo que lo conseguido, aunque sea poco, ya será mucho. Para mí, una nueva razón por la que no comprendo la mastodóntica cartelera de Sitges, pero ésa es otra historia... o no.
Saludos.

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