lunes, 20 de abril de 2026

Ya somos mayorcitos


 

El Indéfilo cumple hoy la mayoría de edad. Quién lo diría. Lo que comenzó como un reto entre amigos, un poco en broma, donde algunos abandonaron pronto (con razón) y otros nos quedamos por rellenar el tiempo de letras y cine, ha llegado hasta una cifra que me parece demencial, vista con perspectiva. Es lo que tiene el no tener peajes, teclear un poco a lo loco, para locos, desde esa demencia que también es pasión. 18 años, que son los que cumple también (aún quedan unos meses) una persona muy especial, verdadera musa y sustento de las "páginas indéfilas", porque para ella fueron, son y seguirán siendo. Y un día tan especial merecía una película muy especial, que en este caso continúa el apasionante homenaje a don Héctor Alterio, con uno de sus títulos capitales. LA HISTORIA OFICIAL ganó el oscar a película extranjera en 1985. Su discurso, paralelamente a su terrorífica premisa argumental, transcurre desde un momento histórico jodidísimo, cuando en Argentina se empezaba a destapar toda la podredumbre acumulada desde la dictadura. Los desaparecidos, la desinformación, las represalias, asesinatos, secuestros, que conformaban una red del terror silenciada sistemáticamente, que socavaban las conciencias, separándolas entre los derrotados, supervivientes que lo habían perdido todo, y los afectos al régimen, ufanos ganadores de una prosperidad no siempre bien repartida. La película nos presenta a Alicia, profesora de Historia (porque nada es casual), ya cercana a los cincuenta, que vive feliz junto a su marido y su pequeña Gaby, a la que adoptaron al no poder tener hijos. El marido es Roberto, un exitoso empresario de alguna cosa que a Alicia le queda lejos. Entonces, en una de tantas reuniones entre amigas, aparece Ana, su íntima, despues de muchos años viviendo en Europa. Y le cuenta, se sincera, lo que pasaba con los represaliados, y con sus hijos. Y una sombra se instala en Alicia, esa mujer burguesa, acomodada, que "no sabía", que representa a la perfección a esa amplísima facción de la sociedad, culpable de los mayores horrores desde su infantil indolencia. El guion, depuradísimo, es un amargo paseo por ese panorama que se va desmoronando a medida que se abren las ventanas y entra la claridad. El final, brutal, despiadado, sustentado en Alterio y Norma Aleandro inconmensurables, terroríficos, es ese mapa de un país nauseabundo, empeñado en repetir esa "historia oficial" una y otra vez, como si no hubiesen tenido bastante.
Magistral.
Saludos.

No hay comentarios:

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!