martes, 31 de diciembre de 2019

Os queremos



Y qué mejor que acabar el año y el curso con Ben Wheatley, uno de nuestros autores favoritos, y al que vimos en horas algo bajas tras su último (en nuestra opinión) batacazo. Y qué mejor que hacerlo si su último film trata, sin más, de una reunión familiar de Nochevieja. Wheatley ha regresado en plena forma, pero ni aun así le da para que en nuestro país se estrene una película suya, si no es casi dos años después y en una plataforma de televisión. HAPPY NEW YEAR, COLIN BURSTEAD contiene todos y cada uno de los elementos más reconocibles de su autor, pero esta vez no hay desparrame, ni desfases orgiásticos, espídicos o micológicos, y sí un ramalazo de madurez que le sienta de maravilla, y que ni siquiera puede emborronar un montaje tan cortante y brusco que puede llegar a desorientar. Por momentos parece que Wheatley va a despegar, acompañado de un elenco bestial (memorables Sam Riley, Neil Maskell y, sobre todo, Charles Dance), pero cada acometida es inmediatamente atemperada, puesta en su justa medida, en un difícil ejercicio de contención en mitad de una historia que pide caos y acaba casi como una indefinible carta de amor entre enemigos. Más cerca del Villeneuve de ENEMY que de barrabasadas como HIGH RISE, es muy probable que más de uno se vea dibujado en alguno de los numerosos personajes de esta epopeya familiar, tan típica como atípica, con situaciones que hemos visto muchas veces, pero cuyo poso sentimental le sienta de maravilla al director británico. Igual que la fantástica banda sonora de Clint Mansell, pero eso ya es más normal...
Saludos y feliz año.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!