miércoles, 28 de diciembre de 2016

Rivette escribe #17



JEANNE LA PUCELLE - LES PRISONS cerraba gloriosamente el monumental díptico que Jacques Rivette dedicó a la figura de una trastornada, una santa o una alienígena que, de ser cierto que así vivió y así murió, habría sido, en mi opinión, el artífice de una revolución aún mayor que la que suponemos realizó Jesucristo. El personaje es estrafalario hasta lo indecible, pero el cine se ha servido de la fe y sus misterios precisamente para poner la cámara donde no se puede, porque habría que pactar de antemano que esa fe no puede verse, sino sentirse. En tres horas de absoluto dominio dramático, Rivette conduce (literalmente) al personaje interpretado con fiereza y convicción por Sandrine Bonnaire desde la elevación del éxtasis místico a los estratos más bajos de degradación... aunque lo único que le pedían era que se dejase el pelo largo, se vistiese como una mujer y se dedicase a las labores domésticas... ¡Exacto, lo contrario de lo que le pedían los romanos a Jesucristo!... En fin, bromas ateas aparte, el final de esta Juana de Arco es menos expresionista que el de Dreyer, más terrenal que el de Besson y más patetista que el de Preminger; un final seco, adusto, que se precipita en brevedad y apenas se explaya en el sufrimiento y sí en la injusticia de mandar a una chica de 19 años a la hoguera... Encima que les devolvió Francia...
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!