viernes, 30 de diciembre de 2016

Ettore Scola. Un italiano en Italia #2



SE PERMETTETE PARLIAMO DI DONNE (algo así como "Hablemos sobre mujeres") estaba estructurada como tantas otras películas de mediados de los sesenta, en capítulos que versaban sobre un tema en común, en este caso las mujeres, o los hombres que intentan seducirlas y, lo que es más complicado, entenderlas. En realidad se trata de un solo hombre, un genial y camaleónico Vittorio Gassman, que a lo largo de nueve segmentos es capaz de abarcar todas y cada una de las versiones masculinas más arquetípicas: el "machirulo" (ahora que se lleva ese palabro), el apocado, el jeta, el aprovechado (que no es lo mismo), el inmaduro, el hiperresponsable y, por último, el que simple y llanamente está más salido que el pico de una plancha e hierve ante la fría indiferencia de una Sylva Koscina más gélida que nunca. Desde el genial arranque, en el que Scola es capaz de convertir una escena digna del mejor spaguetti western en un chiste de Paco Gandía; pasando por el que no se come un rosco pero descubre el placer del ligoteo gracias al chulopiscinas que ha "deshonrado" a su hermana (que tiene 27 tacos nada más); un ingenioso juego de apariencias, en el que un tipo parece esperar a que llegue una prostituta, cuando lo único que quiere es que le acerquen a su casa...; un trapero que es seducido por una ricachona, pero que se indigna cuando ésta le dice que no tiene nada viejo para darle; y cerrando, en el episodio más elocuente, con ese novio que hace lo imposible por tener un poco de intimidad con su chica, llevarla en coche, al campo, a cenar, a un hotel, pero ésta siempre va a encontrar la excusa para no dejarle un arrimo de más, lo que traerá por la calle de la amargura al pobre hombre, que encontrará, no obstante, solaz en el sitio más inesperado...
Sin ser, ni mucho menos, de lo más inspirado de Scola, se trata de una película divertidísima, mordaz cuando se requiere y ligera de cascos también, con el lujo de ver a Gassman desatado y rodeado de féminas, sólo para constatar, más de medio siglo después, que por mucho que hablemos sobre las mujeres no vamos a comprenderlas en absoluto...
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!