jueves, 29 de diciembre de 2016

Postulados para la violación de la realidad #12



Para todos los que, de alguna manera, comiencen a interesarse recientemente por la filmografía de Abbas Kiarostami, pueden hacerlo sin problema desde ZIRE DARAKHATAN ZEYTON (A TRAVÉS DE LOS OLIVOS), cierre de la trilogía iniciada siete años antes y, en mi opinión, verdadera obra cumbre del cinerasta iraní. De nuevo nos adentramos en toda la parafernalia para la preparación de un rodaje, una película que contará la historia de un joven y humilde matrimonio sobreviviente al terremoto que asoló Koker. Para ello, Kiarostami ficcionaliza el rodaje con su estilo tan difícil de definir, constantemente saltando desde la ficción al documento y haciéndolos convivir con una naturalidad imperceptible. Se trata de encontrar a la joven entre decenas, y una vez elegida ésta decide que estará más guapa en el rodaje con un vestido de gala... pero lo que el director necesita es una campesina. Continúa con la localización de un joven para hacer de marido, que se ilusiona con la idea de ser protagonista de un film para poder abandonar el trabajo de albañil. Y, entre medias, sutilmente, Kiarostami nos muestra todo un microsistema de seres humanos: la abuela que vive literalmente en una terraza, sin poder bajar; los niños que caminan diariamente nueve kilómetros para ir a una escuela que apenas es una tienda de campaña; los obreros que llevan años retirando las piedras de los edificios caídos, sólo para reutilizarlas en nuevas construcciones. Pero la grandeza de este film se revela en todo su esplendor en la maravillosa parte final, cuando el rodaje acaba y el joven protagonista sigue con la mirada a su compañera de rodaje, que se aleja caminando y de la que ha quedado perdidamente enamorado. Podría haber terminado ahí, podríamos haber asistido a un empalagoso drama romántico, pero Kiarostami prefiere seguir a la improbable pareja en un inolvidable travelling "a través de los olivos"; él, detrás de ella, no para de cortejarla, demostrándole sus buenas intenciones de matrimonio; mientras, ella sigue estoicamente hacia delante, en silencio... Al cabo, tras varios minutos de monólogo infructuoso, ambos quedan fuera del alcance de la cámara, que sigue observando, para después recoger la alocada carrera del joven (suponemos que feliz) en sentido inverso.
Sólo esos prodigiosos diez minutos elevan A TRAVÉS DE LOS OLIVOS a la categoría de obra maestra absoluta.
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!