sábado, 10 de mayo de 2014

Colorines en el cielo



Sábados de curiosidades, de homenajes y sentimientos estrictamente sentimentales. Bob Hoskins dirigió dos películas en su vida, una en 1995, RAINBOW, un telefilm flojito y con querencia al lado más lacrimógeno/conservador del imaginario spielbergiano (derivantes #"Zemeckis; Dante; Donner..."), solo que con menos ideas y menos presupuesto. La premisa no estaba mal: un chavalote descubre (con ayuda inestimable de uno de esos inefables perros que salen en las películas) que los arcoiris realmente se apoyan en el suelo, dejando una enorme marca triangular y revelando una insólita naturaleza sólida. Lo gracioso viene después, cuando el muchacho y sus colegas (al más puro estilo Goonies) monten en las (también inefables) BMX's y vayan en busca de un arcoiris a punto de explosionar, descubriendo además que se pueden meter dentro (glups!) y flipar en colores (nunca mejor dicho) cuando tras un trayecto sin trasbordo aparezcan en Kansas, cuando en realidad estaban en New Jersey... Luego sale Dan Aykroyd, que le echa una manilla a Hoskins con uno de sus discutibles shows y también el propio Hoskins aportando su poquito de entusiasmo, aunque no hay mucho que destacar en esta modesta producción casi autóctona y autofinanciada que paso total, completa y absolutamente desapercibida por casi cualquier sitio. Y, siendo justos, más valía así...
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!