lunes, 12 de mayo de 2014

Azogue



GEOUL SEKOURO fue el título que (supongo que involuntariamente) inició una minifranquicia de films de terror con una temática que giraba sobre los espejos y el poder diabólico de estos objetos para captar y focalizar el mal que reside en el alma humana... Sí, suena rimbombante, y lo es, porque EL OTRO LADO DEL ESPEJO parece prometer mejores cosas de las que finalmente da, y su machacón uso del terror japonés basado en frontalidades metamórficas y escenas falsamente sincronizadas, apenas logra emular pálidamente los hallazgos de THE RING o THE GRUDGE, que curiosamente también terminaron como infumables franquicias de destino descaradamente languideciente. A lo mejor un poco de mala leche le hubiese venido de perlas, pero Kim Seong-ho se queda a mitad de camino de todas las intenciones y el resultado son dos horas de actores inexpresivos que de repente se vuelven histéricos, espejos con caras que no dan miedo pero se supone que sí lo dan y una historia involuntariamente cómica acerca de un complejo comercial sobre el que pende una especie de maldición. Bendita maldición que consigue desenmascarar una red de abusos e ilegalidades... Qué importante, algunas veces, eso de mirarse a un espejo...
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!