lunes, 16 de julio de 2012

La política como convicción



Apoyados en una tradicional canción popular, los hermanos Taviani filmaron, hace ahora cuarenta años, un austero y muy lúcido film que, centrado en la figura de Giulio Maneri, un supuesto anarquista, contaba una peripecia que ahora se nos hace muy presente, pese a estar situada justo al comienzo del siglo XX. SAN MICHELE AVEVA UN GALLO contiene tres partes bien diferenciadas aunque indisolubles unas de otras. La primera nos muestra a un exultante Maneri con un exiguo grupillo de fieles anarquistas (aunque esto estaría por probar) en una fría mañana a las puertas de su pueblo, donde pretenden tomar el poder por la fuerza y expulsar a su alcalde, a quien acusan de exprimir a los trabajadores del campo. Maneri es decidido, culto y elocuente, pero no calcula su inferioridad numérica y, tras una breve escaramuza, acabará dando con sus huesos en una solitaria celda acusado de subversión. Allí, su prolongado confinamiento le hará imaginar a diversos personajes interpretados por él mismo; un cínico, un abnegado, un embaucador, un reflexivo... Saldrá al cabo de los años, envejecido pero con sus ideas intactas, sólo para descubrir que los idealismos ya no tienen cabida en una sociedad conformista y ablandada por las comodidades. Finalmente, en un largo trayecto en barca, dialogará con otras personas que lo tomarán por una especie de loco salido de ninguna parte. Es éste un film que usa el recurso filosófico del aislamiento, en el que el ser humano toma una conciencia propia al margen de lo que la sociedad vaya dictando. Pero también es un doliente retrato, el de un político suicidamente utópico, que cree en la libertad individual como valor máximo y que, en estos tiempos tan desesperanzadores, aparece como inusitado bálsamo de corte humanista. Buena y muy olvidada película de los Taviani, en cualquier caso.
Saludos anárquicos.

2 comentarios:

Charo Yanes dijo...

Qué bien caza con mi comentario en OA. Desde luego la veré, ni me sonaba.
Sí, el humanismo es un bálsamo esperanzador. Saludos, dvd.

dvd dijo...

Saludos...

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!