domingo, 19 de abril de 2020

Rincón del freak #402: Un contagio sobrenatural



El caso del irlandés Ciaran Foy lo hemos visto multiplicarse en los últimos tiempos, y puede que aluda a cierta necesidad de supervivencia del macromonstruo de las plataformas digitales, que ya se las tienen que ingeniar para dar salida a su ingente cantidad de material sin aparentar que en realidad la mayoría no es más que fondo de catálogo. Para ello se recluta a un director joven, con pocos títulos, pero que logró despuntar modestamente tiempo atrás. Foy filmó un par de notables cortos en su país natal y un debut más que interesante, del que prometo hablar próximamente. El primer encargo que recibe de Yanquilandia fue la infumable continuación de SINISTER, de la que ya di cuenta, y ahora se descuelga desde Netflix (!!) con ELI, una película tan extrañamente concebida y rodada que parece imposible darle un estatus propio, y mucho menos un género, aunque se acerque al terror facilón, para terminar ensayando otra cosa. Sí, parece un refrito de varios guiones fundidos en uno solo, y con una torpeza tan grande que ni siquiera tira de recursos, sino que más bien los tira, los desecha. Intentaré resumirla diciendo que el Eli del título es un niño con una rara enfermedad, un "niño burbuja", cuyos padres han gastado todo su patrimonio en un revolucionario método que una excéntrica doctora ha desarrollado en una mansión completamente aislada e higienizada, por lo que el niño puede hacer vida normal allí dentro ¿Se imaginan cómo puede seguir? No, no intenten imaginar nada, cualquier cosa que opinen será mentira. Y, sí, el film es chusco y barato, con un montón de lugares comunes y sustitos de todo a cien. Sin embargo, llegando al final (que no revelaré) pasa una cosa muy curiosa que no recuerdo haber visto nunca: un giro de guion que, en lugar de culminar la función... la reinicializa... O no sé muy bien lo que pasa, porque parece una película distinta, probablemente hasta mejor que la anterior hora y cuarto, pero tan radicalmente diferente que parece, no sé, un chiste sin gracia o una pedantería más allá de lo pedante.
Ustedes mismos si la ven, yo aquí lo dejo.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!