miércoles, 13 de diciembre de 2017

Niño grande



Vamos con una que estuvo en los oscar, y más concretamente en el apartado de animación. THE BOSS BABY partía con dos retos de inicio, colocar a Dreamworks como alternativa a Pixar y desarrollar un discurso propio, reconocible y diferencial. De lo primero no creo que quepa duda, al menos en cuanto a lo que se refiere a grandes marcas, toda vez que los números no hay quien se los discuta a Disney. Lo otro ya es más complicado. Pixar ha transitado tantos campos, tan diferentes y con tanto éxito y reconocimiento, que lo más que se puede intentar es una reproducción que sea superior en lo técnico, que tampoco es fácil, pero aún lo es más si vamos al terreno conceptual. En este sentido, el film de Tom McGrath parte de una premisa interesante, que convierte a un recién nacido en una especie de tiburón de los negocios frío y manipulador, a ojos de su hermano mayor, claro está, que se ve inmediatamente desplazado de su lugar de privilegio. La gracia de todo ello es convertir la visión e imaginación infantil en el McGuffin que hace rodar toda la historia, así que lo que realmente vemos no sucede más que en su cabeza, pero ensaya el salto mortal de proyectarlo como una especie de realidad alternativa a la que los adultos no podemos acceder. Sin embargo, hay momentos en los que se pierde la perspectiva de lo que se está contando y la historia se embrolla innecesariamente, tirando como recurso de demasiadas persecuciones. Y, sin estar mal del todo (a los chavales seguro que les encanta la imagen de un bebé con calcetines ejecutivos), a McGrath le salió mejor el vitriolo derramado en la infravalorada MEGAMIND, de la que debería hablar en alguna ocasión.
Saludos.

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... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!